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Libros - Fuentes

Hieraticón

Divina Liturgia de S. Juan Crisóstomo

Octóijos - Tono 5 (plagal 1).

Domingo por la mañana

Pentecostario

Domingo del Ciego

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LITURGIA DE S. JUAN CRISÓSTOMO

Primera antífona. Tono 2. Salmo 65.

Verso 1: Aclama a Dios, tierra entera. [BJ-SAOGM]

Por las intercesiones de la Theotokos, Salvador, sálvanos.

Verso 2: Canten a su nombre glorioso, denle honor con alabanzas.

Por las intercesiones de la Theotokos, Salvador, sálvanos.

Verso 3: Digan a Dios: ¡Qué admirables tus obras!

Por las intercesiones de la Theotokos, Salvador, sálvanos.

Verso 4: La tierra entera se postra ante ti y canta para ti.

Por las intercesiones de la Theotokos, Salvador, sálvanos.

Gloria. Ahora y siempre.

Por las intercesiones de la Theotokos, Salvador, sálvanos.


Segunda antífona. Tono 2. Salmo 66.

Verso 1: Que Dios tenga piedad y nos bendiga. [BJ-SAOGM]

Sálvanos, Hijo de Dios, el resucitado de entre los muertos. Te cantamos, ¡Aleluya!

Verso 2: Que nos muestre su rostro radiante.

Sálvanos, Hijo de Dios, el resucitado de entre los muertos. Te cantamos, ¡Aleluya!

Verso 3: Conozca así la tierra su proceder, y todas las naciones su salvación.

Sálvanos, Hijo de Dios, el resucitado de entre los muertos. Te cantamos, ¡Aleluya!

Verso 4: Que los pueblos te den gracias, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias.

Sálvanos, Hijo de Dios, el resucitado de entre los muertos. Te cantamos, ¡Aleluya!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Hijo Unigénito y Verbo de Dios: tú que eres inmortal; accediste para nuestra salvación, a encarnarte de la santa Theotokos y siempre virgen María, inalterado te hiciste hombre; crucificado, Cristo Dios, con tu muerte a la muerte venciste; eres uno de la santa Trinidad, glorificado con el Padre y el Espíritu Santo: ¡Sálvanos!


Tercera antífona. Tono 5 (plagal 1). Salmo 67.

Verso 1: Levántese Dios, sean dispersados sus enemigos; huyan de su presencia los que le aborrecen. [SAOGM]

Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte, y a los que yacían en las tumbas, dando la vida. [SAOGM]

Verso 2: Como se desvanece el humo, así se disipan; como se derrite la cera en presencia del fuego.

Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte, y a los que yacían en las tumbas, dando la vida. [SAOGM]

Verso 3: Así se perderán los pecadores del rostro de Dios, mas los justos se regocijarán.

Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte, y a los que yacían en las tumbas, dando la vida. [SAOGM]

Verso 4: Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en él.

Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte, y a los que yacían en las tumbas, dando la vida. [SAOGM]

Himno de la entrada. Tono 2.

Bendigan a Dios en las iglesias, al Señor desde las fuentes de Israel. [JB] Sálvanos, Hijo de Dios, el resucitado de entre los muertos. Te cantamos, ¡Aleluya!


Himnos después de la pequeña entrada.

Del Octóijos - - -

Apolitiquio de la Resurrección.

Tono 5 (plagal 1). Melodía modelo (aftómelon).

Τὸν συνάναρχον Λόγον.

Verbo coeterno, con el Padre y el Espíritu, nacido de una Virgen, por nuestra salvación, fieles, adoremos y alabemos; pues Él quiso carnalmente ser levantado en la Cruz, y padecer la muerte; y levantar a los muertos, en su gloriosa Resurrección. [SAOGM]

Por orden del Metropolita de México, se canta el siguiente apolitquio antes del apolitiquio del templo local.

Por la Protectora de México.

Tono 3.

Θείας πίστεως.

Protectora de México, dulce, bendita y agraciada Madre de Dios, por quien se vive. Nosotros tus siervos, heredad de tu Hijo, te cantamos, suplicando, protege a tu pueblo e intercede ante Él para que salve nuestras almas. [SAOGM]

Se canta el apolitiquio de la comunidad local.

Después:


Condaquio de la Pascua.

Del Pentecostario - - -

Tono 8 (plagal 4).

Aunque descendiste, oh Inmortal, al sepulcro; destruiste el poder del infierno y victorioso resucitaste; oh Cristo Dios! Y dijiste a las mujeres miróforas: ¡Regocijaos! y a Tus apóstoles otorgaste la paz. ¡Tú que concedes la resurrección a los caídos! [SAOGM]


HIMNO TRISAGIO

Santo Dios, santo Poderoso, santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.


LECTURAS

Proquímeno. Tono 5 (plagal 1). Salmo 11.

Tú, Señor, nos guardarás y nos perservarás. [BASJ]

Verso: Sálvame, Señor, porque se acabaron los veraces. [BASJ]

Lectura apostólica

Sexto domingo, del ciego

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Hch. 16:16-34

Por aquellos días, cuando los apóstoles nos dirigíamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una esclava poseída de un espíritu adivino, que solía pronunciar oráculos, proporcionando así mucho dinero a sus amos. Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que les anuncian un camino de salvación.» Venía haciendo esto durante muchos días. Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: «En nombre de Jesús Cristo te mando que salgas de ella.» Y en aquel mismo instante salió. Al ver sus amos que se les había ido su esperanza de ganancia, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el ágora, ante los magistrados. Los presentaron a los pretores y dijeron: «Estos hombres alborotan nuestra ciudad; son judíos y predican unas costumbres que nosotros, por ser romanos, no podemos aceptar ni practicar.» La gente se amotinó contra ellos, de modo que los pretores ordenaron que les arrancaran la ropa y que los azotaran con varas. Después de haberles dado muchos azotes, los metieron en la cárcel y mandaron al carcelero que los custodiase con sumo cuidado. Éste, al recibir tal orden, los metió en el calabozo interior y sujetó sus pies en el cepo. Hacia la media noche, Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente se produjo un terremoto tan fuerte que los mismos cimientos de la cárcel se conmovieron. Al momento quedaron abiertas todas las puertas y se soltaron las cadenas de todos. Al despertarse el carcelero y ver las puertas de la cárcel abiertas, sacó la espada con intención de suicidarse, creyendo que los presos habían huido. Pero Pablo le gritó: «No te causes ningún daño, que estamos todos aquí.» El carcelero pidió luz, entró de un salto y se arrojó tembloroso a los pies de Pablo y Silas. Los sacó fuera y les dijo: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?» Le respondieron: «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás junto con tu familia.» Y anunciaron la palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas. Inmediatamente recibieron el bautismo él y todos los suyos. Los hizo entonces subir a su casa, les preparó la mesa y se alegró con toda su familia por haber creído en Dios. [BJ-SAOGM]


Aleluya. Tono 5 (plagal 1). Salmo 88.

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Verso 1: Cantaré eternamente las misericordias del Señor. [BASJ]

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Verso 2: Pues tú dijiste: “La misericordia será establecida para siempre.”

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Evangelio

Sexto domingo, del ciego

Lectura del santo Evangelio según S. Juan.

Jn. 9:1-38

En aquel tiempo, según caminaba Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?» Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado; cuando llega la noche, nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.» Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva y untó con el barro los ojos del ciego. Luego le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir ‘Enviado’). Él fue, se lavó y volvió ya viendo. Los vecinos y los que solían verle antes mendigar comentaban: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?» Unos decían: «Es él». «No —decían otros—, será alguien que se le parece.» Pero él decía: «Soy yo.» Le preguntaron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?» Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me untó los ojos y me dijo: ‘Vete a Siloé y lávate.’ Yo fui, me lavé y vi.» Ellos le preguntaron: «¿Dónde está ése?» Respondió: «No lo sé.» Entonces llevaron a los fariseos al que antes era ciego. (Era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos.) También los fariseos le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.» Algunos fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes signos?» Y había disensión entre ellos. Entonces le preguntaron otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?» Él respondió: «Que es un profeta.» Los judíos no creían que aquel hombre hubiera sido ciego; así que llamaron a los padres del que había recobrado la vista y les preguntaron: «¿Es éste su hijo, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?» Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Pero cómo ve ahora, lo ignoramos; y tampoco sabemos quién le ha abierto los ojos. Pregúntenle, que ya tiene edad y puede hablar de sí mismo.» Sus padres decían esto por miedo a los judíos, pues éstos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno lo reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; pregúntenselo a él.» Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.» Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo.» Le preguntaron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?» Él replicó: «Se lo he dicho ya, y no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo otra vez? ¿Es qué quieren también ustedes hacerse discípulos suyos?» Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es.» El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que ustedes no sepan de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. Sabemos que Dios no presta atención a los pecadores; sin embargo, escucha al que es religioso y cumple su voluntad. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada.» Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado, ¿y pretendes darnos lecciones?» Y lo echaron fuera. Jesús se enteró de que lo habían echado fuera. Cuando se encontró con él, le preguntó: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?» Él respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús le dijo: «Le has visto. Es el que está hablando contigo». A lo que él contestó: «Creo, Señor.» Y se postró ante él. [BJ-SAOGM]


Himno a la Theotokos.

Tono 1.

El Ángel clamó a la llena de gracia: Virgen pura, regocíjate; y de nuevo diré regocíjate, porque tu Hijo resucitó del Sepulcro al tercer día. [SAOGM]

¡Resplandece; resplandece, nueva Jerusalén, pues la gloria del Señor ha brillado sobre ti, alborózate ahora y alégrate Sión; y tú, oh Purísima Theotokos, regocíjate por la resurrección de tu Hijo! [SAOGM]


Himno de la comunión.

Reciban el cuerpo de Cristo, beban de la fuente de la inmortalidad. [SAOGM]


Himno después de la comunión.

En lugar de “Vimos la luz verdadera”.

Tono 5 (plagal 1).

Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con su muerte, y a los que yacían en las tumbas, dando la vida. [SAOGM]


DESPEDIDA

Gloria a ti, Dios nuestro. Gloria a ti.

El que resucitó de entre los muertos, Cristo, verdadero Dios nuestro, por las intercesiones de su purísima e inmaculada Madre, por el poder de la vivificante y preciosa Cruz, la protección de las celestiales potestades incorpóreas, las súplicas del venerable y glorioso profeta, precursor y bautista Juan, de los santos, gloriosos y alabadísimos apóstoles, de los santos, gloriosos y victoriosos mártires, de nuestros justos y teóforos padres, (santo patrono del templo local); de los santos y justos familiares del Señor, Joaquín y Ana, y de todos los santos, tenga misericordia de nosotros y sálvanos, pues eres un Dios bondadoso y filántropo.


Normas de Ayuno

Hoy toda clase de comida es permitida.