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Hieraticón
Divina Liturgia de S. Juan Crisóstomo
Octóijos - Tono 3.
Lunes por la mañana
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LITURGIA DE S. JUAN CRISÓSTOMO
Primera antífona. Tono 2.
Verso 1: Bueno es alabar al Señor, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo. [BASJ]
Por las intercesiones de la Theotokos, Salvador, sálvanos.
Verso 2: Para anunciar por la mañana tu misericordia y tu fidelidad por la noche.
Por las intercesiones de la Theotokos, Salvador, sálvanos.
Verso 3: Es recto el Señor, nuestro Dios, y no hay injusticia en él.
Por las intercesiones de la Theotokos, Salvador, sálvanos.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Por las intercesiones de la Theotokos, Salvador, sálvanos.
Segunda antífona. Tono 2.
Verso 1: El Señor reinó, se vistió de hermosura, se vistió el Señor de fortaleza y se ciñó. [BASJ]
O:
Verso 1: Vengan, regocíjense en el Señor, celebremos las glorias de Dios, salvador nuestro. [BASJ]
Sálvanos, Hijo de Dios, el admirable entre los santos. Te cantamos, ¡Aleluya!
Verso 2: Porque afirmó la redondez de la tierra, que no será conmovida.
O:
Verso 2: Presentémonos ante su rostro con alabanza, celebrémosle con salmos. Porque el Señor es un Dios grande y un rey grande sobre todos los dioses.
Sálvanos, Hijo de Dios, el admirable entre los santos. Te cantamos, ¡Aleluya!
Verso 3: La santidad es el adorno de tu casa, Señor, por largos días.
O:
Verso 3: Porque en su mano están todos los confines de la tierra; son suyas las alturas de los montes. Porque suyo es el mar, él lo hizo y sus manos formaron la tierra árida.
Sálvanos, Hijo de Dios, el admirable entre los santos. Te cantamos, ¡Aleluya!
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Hijo Unigénito y Verbo de Dios: tú que eres inmortal; accediste para nuestra salvación, a encarnarte de la santa Theotokos y siempre virgen María, inalterado te hiciste hombre; crucificado, Cristo Dios, con tu muerte a la muerte venciste; eres uno de la santa Trinidad, glorificado con el Padre y el Espíritu Santo: ¡Sálvanos!
Tercera antífona.
Apolitiquio del día.
Por los ángeles.
Del Horologio - - -
Tono 4.
Ὁ ὑψωθεὶς ἐν τῷ Σταυρῷ.
Oh comandantes de las huestes celestiales, nosotros los indignos les pedimos sus intercesiones y rogamos que nos cubran con la sombra de las alas de su gloria inmaterial. Consérvennos, ya que no dejamos de postrarnos, exclamando: “Libérennos de cada apuro, como jefes de los huestes celestiales”. [unES]
Himno de la entrada. Tono 2.
Vengan, adoremos y postrémonos ante Cristo. Sálvanos, Hijo de Dios, el admirable entre los santos. Te cantamos, ¡Aleluya!
Himnos después de la pequeña entrada.
Apolitiquio del día.
Por los ángeles.
Del Horologio - - -
Tono 4.
Ὁ ὑψωθεὶς ἐν τῷ Σταυρῷ.
Oh comandantes de las huestes celestiales, nosotros los indignos les pedimos sus intercesiones y rogamos que nos cubran con la sombra de las alas de su gloria inmaterial. Consérvennos, ya que no dejamos de postrarnos, exclamando: “Libérennos de cada apuro, como jefes de los huestes celestiales”. [unES]
Por orden del Metropolita de México, se canta el siguiente apolitquio antes del apolitiquio del templo local.
Por la Protectora de México.
Tono 3.
Θείας πίστεως.
Protectora de México, dulce, bendita y agraciada Madre de Dios, por quien se vive. Nosotros tus siervos, heredad de tu Hijo, te cantamos, suplicando, protege a tu pueblo e intercede ante Él para que salve nuestras almas. [SAOGM]
Se canta el apolitiquio de la comunidad local.
Después:
Condaquio del día. Por los ángeles.
Tono 2.
¡Jefes de los ejércitos de Dios, servidores de la Gloria Divina y Príncipes de los Incorpóreos! Como ustedes son líderes de los ejércitos incorpóreos, rueguen por lo que nos es conveniente y por la gran misericordia. [unES]
HIMNO TRISAGIO
Santo Dios, santo Poderoso, santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
LECTURAS
Proquímeno. Tono 4. Salmo 103.
Haces a tus ángeles espíritus y a tus ministros fuego abrasador. [BASJ]
Verso: Bendice, alma mía, al Señor; Señor Dios mío, te has engrandecido poderosamente. [BASJ]
Lectura apostólica
Lunes de la semana de lácteos
Lectura de la tercera carta universal de san Juan.
3 Jn. 1:1-15
El Presbítero al querido Gayo, a quien amo en la verdad. Querido, pido en mi oración que te vaya bien en todo y que tu salud física sea tan buena como la espiritual. Me alegré mucho cuando vinieron unos hermanos dando testimonio de tu verdad, de cómo vives en la verdad. No siento alegría mayor que oír que mis hijos caminan en la verdad. Querido, obras como creyente en lo que haces por los hermanos, y eso que son forasteros. Ellos han confirmado tu generosidad ante la comunidad. Harás bien en proveerlos para su viaje de una manera que Dios considere digna. Pues por el Nombre se pusieron en camino, sin recibir nada de los gentiles. Por eso debemos acoger a tales personas, para hacernos colaboradores en la obra de la Verdad. He escrito alguna cosa a la comunidad; pero Diótrefes, ése que ambiciona el primer puesto entre ellos, no quiere recibirnos. Por eso, cuando vaya, le recordaré las cosas que está haciendo, cómo nos critica con palabras llenas de malicia. Y, por si esto no fuera suficiente, tampoco recibe a los hermanos; y, a los que desean hacerlo, se lo impide y los expulsa de la comunidad. Querido, no imites lo malo, sino lo bueno. El que obra el bien es de Dios; el que obra el mal no ha visto a Dios. Todos, y hasta la misma Verdad, dan testimonio de Demetrio. También nosotros damos testimonio, y sabes que nuestro testimonio es verdadero. Tengo mucho que escribirte, pero no quiero hacerlo con tinta y pluma. Espero verte pronto y hablaremos de viva voz. La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda a los amigos, uno por uno. [BJ-SAOGM]
Aleluya. Tono 2. Salmo 148.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Verso 1: Alaben desde los cielos al Señor, alábenle en las alturas. [BASJ]
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Verso 2: Alábenle todos sus ángeles, alábenle todos sus ejércitos.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Evangelio
Lunes de lácteos
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
Lc. 19:29-40; 22:7-39
En aquel tiempo, al aproximarse a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos con este encargo: «Vayan al pueblo que está enfrente; al entrar, encontrarán un pollino atado, sobre el que no ha montado todavía ningún hombre. Desátenlo y tráiganlo. Y si alguien les pregunta: ‘¿Por qué lo desatan?’, díganle: ‘Porque el Señor lo necesita.’» Fueron, pues, los enviados y lo encontraron, tal como les había dicho. Cuando desataban el pollino, les dijeron los dueños: «¿Por qué desatan el pollino?» Ellos les contestaron: «Porque el Señor lo necesita.» Después de traérselo, echaron sus mantos sobre el pollino e hicieron montar en él a Jesús. Mientras él avanzaba, extendían sus mantos por el camino. Cerca ya de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, llenos de alegría, se pusieron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto. Decían: «¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas.» Algunos de los fariseos que estaban entre la gente le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos.» Respondió: «Les digo que si éstos se callan gritarán las piedras.» Llegó el día de los Ázimos, en el que se había de sacrificar el cordero de Pascua. Jesús envió a Pedro y a Juan con este encargo: «Vayan y prepárennos la Pascua para que la comamos.» Ellos le preguntaron: «¿Dónde quieres que la preparemos?» Les respondió: «Cuando entren en la ciudad, les saldrá al paso un hombre con un cántaro de agua; síganle y verán que entra en una casa. Digan entonces al dueño: ‘El Maestro te pregunta: ¿Dónde está la sala donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?’ Él les enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta; hagan allí los preparativos.» Fueron y lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua. Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles y les dijo: «Con ansia he deseado comer esta Pascua con ustedes, antes de padecer; porque les digo que ya no volveré a comerla hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios.» Tomó luego una copa, dio gracias y dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes; porque les digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.» Tomó luego pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: «Éste es mi cuerpo que se entrega por ustedes; hagan esto en recuerdo mío.» De igual modo, después de cenar, tomó la copa y dijo: «Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que se derrama por ustedes. Miren, la mano del que me entrega está aquí conmigo, sobre la mesa. Ciertamente el Hijo del hombre se marcha, según está determinado, pero ¡ay de aquel por quien es entregado!» Entonces se pusieron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer aquello. Entre ellos hubo también un altercado sobre quién de ellos parecía ser el mayor. Él les dijo: «Los reyes de las naciones las dominan como señores absolutos y los que las oprimen se hacen llamar bienhechores. Pero no actúen así ustedes, pues el mayor entre ustedes ha de ser como el más joven, y el que gobierna, como el que sirve. Porque, ¿quién es mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de ustedes como el que sirve. Ustedes son los que han perseverado conmigo en mis pruebas; yo, por mi parte, dispongo un Reino para ustedes, como mi Padre lo dispuso para mí, para que coman y beban a mi mesa en mi Reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. ¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder sacudirlos como trigo, pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.» Él replicó: «Señor, estoy dispuesto a ir contigo hasta la cárcel y la muerte.» Pero Jesús contestó: «Te digo, Pedro, que hoy mismo, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces.» Les dijo también: «Cuando los envié sin bolsa, sin alforja y sin sandalias, ¿les faltó algo?» Ellos contestaron: «Nada.» Y añadió: «Pues ahora, el que tenga bolsa, que la tome, y también alforja; y el que no tenga, que venda su manto y se compre una espada. Porque les digo que es necesario que se cumpla en mí eso que está escrito: ‘Ha sido contado entre los malhechores’. Porque lo que se refiere a mí toca a su fin.» Ellos dijeron: «Señor, aquí hay dos espadas.» Respondió él: «Basta.» Salió y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos. Los discípulos le siguieron. [BJ-SAOGM]
Himno a la Theotokos.
Digno es, en verdad, aclamarte a ti, Theotokos, la siempre bienaventurada e inmaculada, y Madre de nuestro Dios. A la más honorable que los querubines y más gloriosa, incomparablemente que los serafines; a ti, la que incorruptamente, diste a luz al Verbo de Dios, a la verdaderamente Theotokos, te exaltamos.
Himno de la comunión. Salmo 103.
Haces a tus ángeles espíritus y a tus ministros fuego abrasador. [BASJ] ¡Aleluya!
Himno después de la comunión.
Tono 2.
Vimos la luz verdadera. Recibimos el Espíritu celestial. Encontramos la verdadera fe, adorando a la Trinidad indivisible, pues ella nos salvó.
DESPEDIDA
Gloria a ti, Dios nuestro. Gloria a ti.
Cristo, verdadero Dios nuestro, por las intercesiones de su purísima e inmaculada Madre, por el poder de la vivificante y preciosa Cruz, la protección de las celestiales potestades incorpóreas, las súplicas del venerable y glorioso profeta, precursor y bautista Juan, de los santos, gloriosos y alabadísimos apóstoles, de los santos, gloriosos y victoriosos mártires, de nuestros justos y teóforos padres, (santo patrono del templo local); de los santos y justos familiares del Señor, Joaquín y Ana, y de todos los santos, tenga misericordia de nosotros y sálvanos, pues eres un Dios bondadoso y filántropo.
Normas de Ayuno
Alimentos permitidos: lácteos, huevos, pescado, aceite y vinos. Prohibido: todo tipo de carne.
Es la tercera semana del Triodio.