OFICIO
DE LA GRAN BENDICIÓN DE LAS AGUAS
DE TEOFANÍA
Nos dirigimos en procesión al lugar donde se ha preparado el recipiente con agua, con el Diácono delante del Sacerdote, este último sosteniendo en su mano derecha una cruz y un hisopo, y en su mano izquierda el libro de los Evangelios. Se paran ante el recipiente de agua mirando hacia el este, mientras los coros cantan los siguientes himnos:
CORO
Tono 8 (plagal 4).
La voz del Señor sobre las aguas clama, diciendo: Vengan todos y reciban al Espíritu de sabiduría, al Espíritu de inteligencia, al Espíritu del temor de Dios, del Cristo que se ha manifestado. [SAOGM] (3 veces)
Hoy es santificada la naturaleza de las aguas, y el Jordán es partido, deteniendo las corrientes de sus aguas al ver lavarse en ellas al Dueño de todo. [SAOGM] (2 veces)
Cristo Rey, has venido al río como hombre, y en tu bondad te apresuras a recibir el bautismo propio de un siervo de manos del Precursor, por causa de nuestros pecados, Amante de los hombres. [SAOGM] (2 veces)
Gloria. Ahora y siempre. Tono 8 (plagal 4).
A la voz del que clamaba en el desierto, ‘Preparen el camino del Señor,’ has acudido, Señor, tomando la forma de siervo, y tú que no conoces pecado pides ser bautizado. Viéndote las aguas temieron; el Precursor temblando exclamó: “¿Cómo podrá el candil iluminar la Luz? ¿Cómo podrá tocar el siervo al Dueño? Salvador, que quitas los pecados del mundo, santifícame a mí junto con las aguas.” [SAOGM]
LECTURAS
LECTOR
Lectura de la profecía de Isaías.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Is. 35:1-10
Oráculo del Señor: Que se alegren desierto y sequedal, que se regocije y florezca la estepa; que estalle en flores y se regocije, que lance gritos de júbilo. Le va a ser dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Podrá verse la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. Fortalezcan las manos débiles, afiancen las rodillas vacilantes. Digan a los de corazón inquieto: ¡Sean fuertes, no teman! Miren que llega su Dios vengador, Dios que les trae la recompensa; él vendrá y los salvará. Entonces se abrirán los ojos del ciego, las orejas de los sordos se destaparán. Entonces saltará el cojo como ciervo, la lengua del mudo gritará de júbilo. Pues manarán aguas en el desierto y correrán torrentes por la estepa; la paramera se trocará en estanque, y el país árido en manantial de aguas. En la guarida de los chacales verdeará la caña y el papiro. Habrá allí una senda purificada, que la llamarán Vía Sacra; no pasará el impuro por ella, ni los necios por ella vagarán. No habrá leones en ella, ni por ella subirá bestia salvaje; los rescatados la recorrerán. Los redimidos del Señor volverán, entrarán en Sión entre aclamaciones: precedidos por alegría eterna, seguidos de regocijo y alegría. ¡Adiós, penas y suspiros! [BJ-SAOGM]
LECTOR
Lectura de la profecía de Isaías.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Is. 55:1-13
Oráculo del Señor: ¡Sedientos todos, vayan por agua; los que no tienen dinero, vengan; compren y coman de balde, vino y leche sin pagar! ¿A qué gastar en lo que no alimenta y fatigarse por lo que no sacia? Háganme caso y comerán bien, disfrutarán con algo sustancioso. Escúchenme y acudan a mí; oigan, y su vida prosperará. Haré con ustedes una alianza eterna: las fieles promesas hechas a David. Le nombré testigo de las naciones, caudillo y legislador de los pueblos. Llamarás a un pueblo que no conocías, un pueblo que no te conocía a ti correrá, por amor del Señor tu Dios, por el Santo de Israel, que te honra. Busquen al Señor mientras se deja encontrar; invoquen al Señor mientras está cercano. Que el malvado abandone su conducta, el hombre inicuo sus pensamientos, y se vuelva al Señor, el compasivo, a nuestro Dios, generoso en perdón. Porque mis pensamientos no son sus pensamientos, ni sus proyectos son mis proyectos —oráculo del Señor—. Pues cuanto se elevan los cielos sobre la tierra, del mismo modo se elevan mis proyectos sobre los suyos y mis pensamientos sobre los suyos. Del mismo modo que descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá de vacío, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y produzca pan para comer, así será la palabra de mi boca: no tornará a mí de vacío, pues realizará lo que me he propuesto y será eficaz en lo que le mande. Con alegría saldrán, conducidos en paz; montes y colinas aclamarán a su paso, y pasarán entre los aplausos de todos los árboles del campo. En lugar del espino crecerá el ciprés; en lugar de la ortiga crecerá el mirto. Será para renombre del Señor, para señal eterna e imborrable. [BJ-SAOGM]
LECTOR
Lectura de la profecía de Isaías.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Is. 12:3-6
Oráculo del Señor: Sacarán agua con gozo de los hontanares de salvación, y dirán aquel día: «Den gracias al Señor, aclamen su nombre, divulguen entre los pueblos sus hazañas, pregonen que es sublime su nombre. Canten al Señor, porque ha hecho proezas, algo digno de saberse en toda la tierra. Griten de gozo y de júbilo, moradores de Sión: grande es en medio de ti el Santo de Israel.» [BJ-SAOGM]
Lectura apostólica
DIÁCONO
¡Atendamos!
LECTOR
Proquímeno. Tono 4. Salmo 26.
El Señor es mi luz y mi salvación.
Verso: El Señor es el refugio de mi vida. [BJ-SAOGM]
DIÁCONO
¡Sabiduría!
LECTOR
Lectura de la primera carta de san Pablo a los Corintios.
DIÁCONO
¡Atendamos!
LECTOR
1 Co. 10:1-4
Hermanos, no quiero que ignoren que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar, de modo que todos quedaron vinculados a Moisés al ser bautizados en la nube y en el mar. Además todos comieron el mismo alimento espiritual y bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo. [BJ-SAOGM]
SACERDOTE
Paz a ti lector.
CORO
Aleluya. Tono 7 (grave). Salmo 44.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Verso 1: Un bello tema bulle en mi corazón. [BJ-SAOGM]
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Verso 2: Eres vistoso en hermosura, más que los hijos de los hombres.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
DIÁCONO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
SACERDOTE
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
DIÁCONO
Mc. 1:9-11
En aquel tiempo, vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua, vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba sobre él. Entonces se oyó una voz que venía de los cielos: «Tú eres mi Hijo amado; en ti me complazco.» [BJ-SAOGM]
SACERDOTE
Paz a ti, evangelizador.
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
DIÁCONO
En paz, roguemos al Señor.
CORO (después de cada petición)
Señor, ten piedad.
DIÁCONO
Por la paz de lo alto y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.
Por la paz del mundo entero, la estabilidad de las santas Iglesias de Dios y la unión de todos, roguemos al Señor.
Por esta santa morada y por todos los que en ella entran con fe, devoción y temor de Dios, roguemos al Señor.
Por los cristianos piadosos y ortodoxos, roguemos al Señor.
Por nuestro arzobispo (N.), el honorable presbiterado y el diaconado en Cristo; por todo el clero y el pueblo, roguemos al Señor.
Por nuestra piadosa nación, por toda autoridad y poder roguemos al Señor.
Por esta ciudad (Monasterio, Pueblo, o Isla), por toda ciudad y país, y por los fieles que en ellos habitan, roguemos al Señor.
Por un clima benéfico, por la abundancia de los frutos de la tierra y por tiempos pacíficos, roguemos al Señor.
Por quienes viajan por mar, tierra o aire, por los enfermos, los afligidos, los cautivos y por su salvación, roguemos al Señor.
Para que esta agua sea santificada, con el poder, la acción y la venida del Espíritu Santo, roguemos al Señor.
Para que venga sobre esta agua la acción purificadora de la Santísima Trinidad suprasubstancial, roguemos al Señor.
Para que a estas aguas sea concedida la gracia de la redención y la bendición del Jordán, roguemos al Señor.
Para que seamos iluminados por la luz de la sabiduría y de la piedad, por el descenso del Espíritu Santo, roguemos al Señor.
Para que esta agua sea un don de santificación, remisión de pecados, curación de almas y cuerpos, para todo buen propósito, roguemos al Señor.
Para que esta agua brote como manantial de vida eterna, roguemos al Señor.
Para que sea prevención contra toda asechanza de nuestros enemigos visibles e invisibles, roguemos al Señor.
Por los que la reciban y la lleven para la santificación de sus hogares, roguemos al Señor.
Para que sea purificación de alma y cuerpo de todos los que la reciban y la beban, roguemos al Señor.
Para que seamos dignos de ser infundidos de santificación por tomar de estas aguas, por la manifestación invisible del Espíritu Santo, roguemos al Señor.
Para que el Señor Dios escuche la voz de suplica de nosotros que somos pecadores y que tenga piedad de nosotros, roguemos al Señor.
Por nuestra liberación de toda tribulación, ira, peligro y necesidad, roguemos al Señor.
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.
Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.
CORO: A ti, Señor.
El sacerdote reza la siguiente oración en voz baja.
Cuando no hay diácono, por necesidad el sacerdote reza esta oración mientras se leen las lecturas proféticas.
SACERDOTE (en silencio)
Señor Jesús Cristo, Hijo Unigénito que permaneces en el seno del Padre, Dios verdadero, Fuente de vida e inmortalidad, Luz de Luz, que viniste al mundo a iluminarlo, ilumina nuestras mentes con tu Espíritu Santo, y recíbenos al ofrecerte gloria y gratitud por todas tus grandes obras maravillosas, que son por siglos de siglos, y por tu salvadora dispensación en estos últimos días, en la que te has revestido de nuestra naturaleza pobre y débil, condescendiendo hasta tomar la forma de siervo, Tú que eres Rey de todo, y te dignaste ser bautizado en el Jordán por la mano de un siervo, para que, habiendo santificado la naturaleza del agua, Tú que eres impecable, nos indicaras un nuevo nacimiento por el agua y el Espíritu, y nos restauraras a nuestra prístina libertad. Celebrando la memoria de este misterio divino, te suplicamos, Señor que amas a los hombres, que nos rocíes, a tus siervos indignos, de acuerdo con tu promesa divina, del agua purificadora, el don de tu entrañable misericordia; y que te agraden las suplicas de nosotros pecadores sobre esta agua en tu bondad, y que por ella sea concedida tu bendición a nosotros y a todo tu pueblo fiel, para la gloria de tu santo y adorable nombre.
SACERDOTE (en voz alta)
Porque a ti pertenecen toda gloria, honor y adoración, con tu Padre que es sin origen, y con tu santísimo Espíritu bueno y vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Después de que el sacerdote haya dicho en voz baja “Amén”, y el diácono haya concluido la Gran Letanía, entonces el sacerdote comienza a leer en voz alta el preámbulo de la oración de la Epifanía.
Este preámbulo no se pronuncia en la víspera de la fiesta; por consiguiente, la oración comienza más abajo con «¡Grande eres, Señor!». Este preámbulo se dice el día de la fiesta de la Epifanía.
Escrito por el patriarca Sofronio de Jerusalén.
SACERDOTE
Oh Trinidad inmaterial, llena de bondad, que estás por encima de toda divinidad, todopoderosa, que todo lo contienes, invisible, incomprensible, creadora de las substancias espirituales y de las naturalezas racionales, bondad eterna, luz inaccesible, que iluminas a todo hombre que viene al mundo, ilumíname también a mí tu servidor, aunque no lo merezco, y da luz a los ojos de mi entendimiento para que me atreva a alabar tus beneficios, que no tienen número, y tu ilimitado poder. Que mi plegaria por el pueblo, aquí presente, sea aceptada por Ti, para que nuestros pecados no impidan la venida de la gracia del Espíritu Santo a este lugar. Permíteme, oh Señor lleno de bondad, que exclame ahora, sin merecer castigo, y diga: Te glorificamos, Señor Todopoderoso, que amas a la humanidad, Rey Eterno. Te glorificamos, Hijo Unico de Dios, engendrado por una Madre sin concurso de padre y por un Padre sin concurso de una madre. En la fiesta pasada te hemos visto como Niño y en la presente te vemos hombre perfecto, Tú que eres nuestro Dios perfecto y vienes de la Perfección.
Hemos llegado al momento de la fiesta y el Coro de los Santos se reúne con nosotros y los Angeles celebran junto con los hombres. hoy la gracia del Espíritu Santo se posó sobre las aguas en forma de paloma. Hoy ha brillado el Sol sin ocaso y el mundo es iluminado con la luz del Señor. Hoy las estrellas resplandecientes adornan el universo con la claridad de su luz. Hoy las nubes desde el cielo llaman a la humanidad a la práctica de la justicia.
Hoy el Increado acepta la imposición de manos de su criatura. Hoy el Profeta y Precursor se acerca al Señor, pero se detiene atemorizado al ver la condescendencia de Dios hacia nosotros. Hoy las aguas del Jordán se convierten en salud por la presencia del Señor. Hoy ha sido abierto el paraíso para la humanidad y ha brillado para nosotros el Sol de Justicia.
Hoy el agua, que era amarga en tiempos de Moisés, se convierte en dulzura con la presencia del Señor. Hoy hemos sido librados de los antiguos lamentos y, como un nuevo Israel, hemos sido salvados. Hoy hemos sido rescatados de las tinieblas y ha brillado para nosotros la luz del conocimiento de Dios. Hoy las sombras del mundo se disipan con la Epifanía (manifestación) de nuestro Dios. Hoy toda la creación recibe la luz de los cielos. Hoy el error es abatido y la venida del Señor nos ha abierto el camino de la salvación.
Hoy los celestiales celebran esta fiesta junto con los terrestres y los que están abajo se unen a los de las alturas. Hoy el pueblo ortodoxo a grandes voces se regocija. Hoy el Señor viene a ser bautizado para elevar a la humanidad hasta las alturas. Hoy el que nunca se inclina. se inclina ante su siervo para librarnos de la esclavitud. Hoy hemos adquirido el Reino de los cielos, porque el Reino del Señor no tiene fin. Hoy la tierra y el mar comparten la alegría del mundo, y este se ha llenado de gozo.
Te han contemplado las aguas, oh Dios, te han visto las aguas y han tenido miedo. El Jordán volvió hacia atrás cuando vio el fuego de la Divinidad venir y reposarse sobre él en forma humana. El Jordán volvió hacia atrás cuando vio venir al Espíritu Santo en forma de paloma y posarse sobre Ti. El Jordán volvió hacia atrás cuando vio al Invisible con sus propios ojos, al Creador en forma humana y al Señor en forma de esclavo. El Jordán volvió hacia atrás y las montañas exultaron de gozo al ver a Dios encarnado. Las nubes lanzaron voces de admiración por El que viene —y que es Luz de Luz y Dios verdadero de Dios verdadero— a sepultar en el Jordán al monstruo del pecado, al arma del error y el poder del infierno, dando al mundo el bautismo de salvación.
Por todo eso, yo tu indigno servidor, Señor, me veo embargado por el temor, al proclamar tus maravillas, y exclamo con piedad:
El sacerdote, habiendo terminando la oración anterior, dice lo siguiente alzando su voz:
SACERDOTE
Grande eres, Señor, y maravillosas tus obras, y ninguna palabra es suficiente para cantar Tus maravillas. [SAOGM] (3 veces)
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
Porque Tú, por tu propia voluntad, de la nada has traído todas las cosas a la existencia, y por tu poder mantienes toda la creación, y por tu providencia ordenas el mundo Constituiste con los cuatro elementos la creación; coronaste el ciclo del año con cuatro estaciones. Ante ti tiemblan todas las potestades razonables. El sol canta tus alabanzas, y la luna te glorifica; las estrellas interceden contigo. Te obedece la luz. Ante Ti se estremecen los abismos; los manantiales te sirven. Extendiste los cielos como una cortina. Estableciste la tierra sobre las aguas. Rodeaste los mares de arena. Derramaste el aire para el aliento.
Las potestades angelicales te sirven. Los coros de arcángeles te adoran. Los querubines de múltiples ojos y los serafines de seis alas, estando en derredor y volando, se cubren de temor ante tu inaccesible gloria.
Porque Tú, el Dios incircunscrito, sin comienzo e inefable, descendiste a la tierra, tomando la forma de un siervo y haciéndote a semejanza del hombre. Pues no toleraba tu entrañable misericordia, Dueño ver a la raza de los hombres bajo la tiranía del diablo, porque viniste a salvarnos. Confesamos tu gracia; proclamamos tu misericordia; no escondemos tu beneficencia. Libertaste a los hijos de nuestra naturaleza; por tu nacimiento santificaste el seno de la Virgen. Toda la creación canta tus alabanzas, Tú que te manifestaste. Porque Tú, Dios nuestro, apareciste en la tierra y habitaste entre los hombres. Santificaste las corrientes del Jordán, enviando desde el cielo a tu santísimo Espíritu, y aplastaste la cabeza de los dragones que allí habitaban.
Por tanto, Rey que amas a los hombres, está presente ahora, por el descenso de tu Espíritu Santo, y santifica esta agua. [SAOGM] (3 veces)
CORO: Amén.
SACERDOTE
Y concédele la gracia de la redención, la bendición del Jordán. Haz de ella una fuente de incorrupción, un don de santificación. una remisión de pecados, un remedio de enfermedades, una destrucción de demonios, inaccesible a las potestades hostiles, llenada de poder angelical, a fin de que sea para los que la reciban y la tomen para purificación de sus almas y cuerpos, para curación de las pasiones, para santificación de sus hogares y para todo buen propósito.
Pues Tú eres nuestro Dios, que por el agua y el Espíritu, renovaste nuestra naturaleza envejecida por el pecado. Tú eres nuestro Dios, que por el agua ahogaste el pecado en los días de Noé. Tú eres nuestro Dios, que por el mar, por medio de Moisés, libertaste a los hebreos de la esclavitud de Faraón. Tú eres nuestro Dios, que partiste la roca en el desierto de modo que las aguas brotaron y se desbordaron los arroyos, y saciaste a tu pueblo sediento. Tú eres nuestro Dios, que por agua y fuego, por medio de Ellas, volviste a Israel del error de Baal.
Tú mismo, Señor, santifica ahora esta agua por tu Espíritu Santo. [SAOGM] (3 veces)
CORO: Amén.
SACERDOTE
Concede a todos los que la toquen, con ella se unjan, y participen de ella, santificación, bendición, purificación y salud. Salva, Señor, a nuestros gobernantes fieles. Y guárdalos en paz bajo tu amparo. Somete bajo sus pies a todo enemigo y adversario; concédeles todas sus peticiones que sean por la salvación y la vida eterna. Acuérdate, Señor, de nuestro Arzobispo (N.), de todo el presbiterio, del diaconado en Cristo, y de toda orden sacerdotal, y de todo el pueblo aquí presente, lo mismo que de nuestros hermanos que están ausentes por causa justa, y ten piedad de ellos y de nosotros, según tu gran piedad.
Para que por los elementos, por los ángeles, y por los hombres, por todas las cosas visibles e invisibles, sea glorificado tu santísimo nombre, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Inclinemos la cabeza ante el Señor.
CORO: A ti, Señor.
SACERDOTE
El sacerdote inclina la cabeza y ora:
Inclina tu oído y escúchanos, Señor, que te dignaste ser bautizado en el Jordán y santificaste las aguas. Bendícenos a todos, quienes por la inclinación de nuestras cabezas señalamos nuestra sumisión, y haznos dignos de ser santificados por participar de esta agua y por ser rociados con ella, para que sea, Señor, para la salud de nuestras almas y cuerpos.
Porque Tú eres la santificación de nuestras almas y cuerpos y te rendimos gloria, gracias y adoración, con Tu Padre que es sin origen, y Tu Santísimo Espíritu Bueno y Vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
Luego, el sacerdote, teniendo con las dos manos la preciosa cruz y el ramaje de albahaca, bendice el agua sumergiéndolas verticalmente y trazando con ellas la señal de la cruz, mientras canta el apolitiquio de la fiesta.
SACERDOTE
Apolitiquio. Tono 1.
Cuando fuiste bautizado oh Señor, en el Jordán, la adoración a la Trinidad fue manifestada. Porque la voz del Padre dio testimonio de Ti, llamándote: Hijo Amado; y el Espíritu en forma de paloma, confirmó la certeza de la palabra. Oh Cristo nuestro Dios que apareciste e iluminaste al mundo, gloria a Ti. [unES]
Los coros cantan este himno dos veces más, y cada vez el sacerdote repite sus acciones según lo descrito anteriormente.
CORO
Apolitiquio. Tono 1.
Cuando fuiste bautizado oh Señor, en el Jordán, la adoración a la Trinidad fue manifestada. Porque la voz del Padre dio testimonio de Ti, llamándote: Hijo Amado; y el Espíritu en forma de paloma, confirmó la certeza de la palabra. Oh Cristo nuestro Dios que apareciste e iluminaste al mundo, gloria a Ti. (2 veces)
Luego, el sacerdote, sosteniendo con la mano derecha el ramaje de albahaca y con la izquierda la preciosa cruz, rocía en forma de cruz el templo y a los fieles, mientras canta el condaquio.
El 6 de Enero:
Condaquio. Por la fiesta.
Tono 4. Melodía modelo (aftómelon).
Hoy al mundo, te manifestaste, y tu luz, oh Señor, se ha marcado sobre nosotros, que conociéndote, te cantamos: viniste y te manifestaste, oh luz inaccesible. [unES]
El día de la fiesta se canta el siguiente himno (de la octava oda del canon).
Tono 2.
Μυστήριον παράδοξον.
La Trinidad se manifestó en el Jordán. Pues el Padre que es supremo en divinidad, dio testimonio diciendo: “El que se bautiza aquí es mi Hijo amado.” Y el Espíritu reposó sobre él, que es igual en divinidad, a quien los pueblos bendicen y exaltan sobre todo, por los siglos. [JB]
SACERDOTE
Gloria a ti, Dios nuestro. Gloria a ti.
El que se dignó a ser bautizado por Juan en el Jordán, para nuestra salvación, Cristo, verdadero Dios nuestro, por las intercesiones de su purísima e inmaculada Madre, por el poder de la vivificante y preciosa Cruz, la protección de las celestiales potestades incorpóreas, las súplicas del venerable y glorioso profeta, precursor y bautista Juan, de los santos, gloriosos y alabadísimos apóstoles, de los santos, gloriosos y victoriosos mártires, de nuestros justos y teóforos padres, (santo patrono del templo local); de los santos y justos familiares del Señor, Joaquín y Ana, y de todos los santos, tenga misericordia de nosotros y sálvanos, pues eres un Dios bondadoso y filántropo.
Por las oraciones de nuestros santos padres, Señor Jesús Cristo Dios, ten piedad de nosotros y sálvanos.
CORO: Amén.