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2025

Domingo | 27 de Abril


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Lecturas del Ciclo Regular

Lectura apostólica

Domingo después de la Resurrección

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Hch. 5:12-20

Por aquellos días, por mano de los apóstoles se realizaban mucho signos y prodigios entre la gente. Todos se reunían con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón; pero, aunque la gente hablaba de ellos de forma elogiosa, ninguno de los otros se atrevía a unirse a ellos. Cada vez era mayor el número de creyentes que se adherían al Señor: una multitud de hombres y mujeres, hasta el punto de sacar los enfermos a las plazas y colocarlos en lechos y camillas, para que, al pasar Pedro, siquiera su sombra cubriese a alguno de ellos. También acudía a Jerusalén mucha gente de las ciudades vecinas trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos; y todos se curaban. Entonces intervinieron el Sumo Sacerdote y todos los suyos, los de la secta de los saduceos, que, llenos de envidia, echaron mano a los apóstoles y los metieron en prisión públicamente. Pero el ángel del Señor, por la noche, abrió las puertas de la cárcel, los sacó y les dijo: «Vayan, preséntense en el Templo y comuniquen al pueblo todo lo referente a esta Vida.» [BJ-SAOGM]

Evangelio

Domingo después de la Resurrección (del apóstol S. Tomás)

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

Jn. 20:19-31

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, los discípulos tenían cerradas las puertas del lugar donde se encontraban, pues tenían miedo a los judíos. Entonces se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con ustedes.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con ustedes. Como el Padre me envió, también yo los envío.» Dicho esto, sopló y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con ustedes.» Luego se dirigió a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Replicó Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.» Jesús realizó en presencia de los discípulos otros muchos signos que no están escritos en este libro. Éstos han sido escritos para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida en su nombre. [BJ-SAOGM]


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Normas de Ayuno

Hoy toda clase de comida es permitida.