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2025

2025

Sábado | 19 de Abril

On Saturday | April 19



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Lecturas de Vísperas

The Readings from Vespers

LECTOR

READER

Lectura Génesis.

The reading is from the book of Genesis.

SACERDOTE / DIÁCONO

PRIEST/DEACON

¡Sabiduría! ¡Atendamos!

Wisdom. Let us be attentive.

LECTOR

READER

Gn. (1:1-13)

Gn 1:1 – 13

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero. Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.» E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo. Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue. Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien. Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien. Y atardeció y amaneció: día tercero. [SAOGM]

In the beginning God made heaven and earth. The earth was invisible and unfinished; and darkness was over the deep. The Spirit of God was hovering over the face of the water. Then God said, “Let there be light”; and there was light. God saw the light; it was good; and God divided the light from the darkness. God called the light Day; the darkness He called Night; and there was evening and morning, one day. Then God said, “Let there be a firmament in the midst of the water, and let it divide the water from the water”; and it was so. Thus God made the firmament, and God divided the water under the firmament from the water above the firmament. So God called the firmament Heaven, and God saw that it was good; and there was evening and morning, the second day. Then God said, “Let the water under heaven be gathered together into one place, and let the dry land appear”; and it was so. The water under heaven was gathered into its places, and the dry land appeared. So God called the dry land Earth, and the gathering together of the waters He called Seas; and God saw that it was good. Then God said, “Let the earth bring forth the herb of grass, bearing seed according to its kind and likeness. Let the fruit tree bear fruit, whose seed is in itself according to its kind on earth.” It was so. Thus the earth brought forth the herb of grass, bearing seed according to its kind and likeness. The fruit tree bore fruit, whose seed is in itself according to its kind on earth. God saw that it was good. So evening and morning were the third day. [SAAS]

LECTOR

READER

Lectura de la profecía de Jonás.

The reading is from the Prophecy of Jonah.

SACERDOTE / DIÁCONO

PRIEST/DEACON

¡Sabiduría! ¡Atendamos!

Wisdom. Let us be attentive.

LECTOR

READER

Jon. (1-4)

Jon 1 – 4

La palabra de Yahveh fue dirigida a Jonás, hijo de Amittay, en estos términos: «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella que su maldad ha subido hasta mí.» Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de Yahveh, y bajó a Joppe, donde encontró un barco que salía para Tarsis: pagó su pasaje y se embarcó para ir con ellos a Tarsis, lejos de Yahveh. Pero Yahveh desencadenó un gran viento sobre el mar, y hubo en el mar una borrasca tan violenta que el barco amenazaba romperse. Los marineros tuvieron miedo y se pusieron a invocar cada uno a su dios; luego echaron al mar la carga del barco para aligerarlo. Jonás, mientras tanto, había bajado al fondo del barco, se había acostado y dormía profundamente. El jefe de la tripulación se acercó a él y le dijo: «¿Qué haces aquí dormido? ¡Levántate e invoca a tu Dios! Quizás Dios se preocupe de nosotros y no perezcamos.» Luego se dijeron unos a otros: «Ea, echemos a suertes para saber por culpa de quién nos ha venido este mal.» Echaron a suertes, y la suerte cayó en Jonás. Entonces le dijeron: «Anda, indícanos tú, por quien nos ha venido este mal, cuál es tu oficio y de dónde vienes, cuál es tu país y de qué pueblo eres.» Les respondió: «Soy hebreo y temo a Yahveh, Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra.» Aquellos hombres temieron mucho y le dijeron: «¿Por qué has hecho esto?» Pues supieron los hombres que iba huyendo lejos de Yahveh por lo que él había manifestado. Y le preguntaron: «¿Qué hemos de hacer contigo para que el mar se nos calme?» Pues el mar seguía encrespándose. Les respondió: «Agarradme y tiradme al mar, y el mar se os calmará, pues sé que es por mi culpa por lo que os ha sobrevenido esta gran borrasca.» Los hombres se pusieron a remar con ánimo de alcanzar la costa, pero no pudieron, porque el mar seguía encrespándose en torno a ellos. Entonces clamaron a Yahveh, diciendo: «¡Ah, Yahveh, no nos hagas perecer a causa de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente, ya que tú, Yahveh, has obrado conforme a tu beneplácito!» Y, agarrando a Jonás, le tiraron al mar; y el mar calmó su furia. Y aquellos hombres temieron mucho a Yahveh; ofrecieron un sacrificio a Yahveh y le hicieron votos. Dispuso Yahveh un gran pez que se tragase a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches. Jonás oró a Yahveh su Dios desde el vientre del pez. Dijo: Desde mi angustia clamé a Yahveh y él me respondió; desde el seno del seol grité, y tú oíste mi voz. Me habías arrojado en lo más hondo, en el corazón del mar, una corriente me cercaba: todas tus olas y tus crestas pasaban sobre mí. Yo dije: ¡Arrojado estoy de delante de tus ojos! ¿Cómo volveré a contemplar tu santo Templo? Me envolvían las aguas hasta el alma, me cercaba el abismo, un alga se enredaba a mi cabeza. A las raíces de los montes descendí, a un país que echó sus cerrojos tras de mí para siempre, mas de la fosa tú sacaste mi vida, Yahveh, Dios mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo. Los que veneran vanos ídolos su propia gracia abandonan. Mas yo con voz de acción de gracias te ofreceré sacrificios, los votos que hice cumpliré. ¡De Yahveh la salvación! Y Yahveh dio orden al pez, que vomitó a Jonás en tierra. Por segunda vez fue dirigida la palabra de Yahveh a Jonás en estos términos: «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad y proclama el mensaje que yo te diga.» Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra de Yahveh. Nínive era una ciudad grandísima, de un recorrido de tres días. Jonás comenzó a adentrarse en la ciudad, e hizo un día de camino proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.» Los ninivitas creyeron en Dios: ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor al menor. La palabra llegó hasta el rey de Nínive, que se levantó de su trono, se quitó su manto, se cubrió de sayal y se sentó en la ceniza. Luego mandó pregonar y decir en Nínive: «Por mandato del rey y de sus grandes, que hombres y bestias, ganado mayor y menor, no prueben bocado ni pasten ni beban agua. Que se cubran de sayal y clamen a Dios con fuerza; que cada uno se convierta de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. ¡Quién sabe! Quizás vuelva Dios y se arrepienta, se vuelva del ardor de su cólera, y no perezcamos.» Vio Dios lo que hacían, cómo se convirtieron de su mala conducta, y se arrepintió Dios del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo. Jonás, se disgustó mucho por esto y se irritó; y oró a Yahveh diciendo: «¡Ah, Yahveh!, ¿no es esto lo que yo decía cuando estaba todavía en mi tierra? Fue por eso por lo que me apresuré a huir a Tarsis. Porque bien sabía yo que tú eres un Dios clemente y misericordioso, tardo a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del mal. Y ahora, Yahveh, te suplico que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida.» Mas Yahveh dijo: «¿Te parece bien irritarte?» Salió Jonás de la ciudad y se sentó al oriente de la ciudad; allí se hizo una cabaña bajo la cual se sentó a la sombra, hasta ver qué sucedía en la ciudad. Entonces Yahveh Dios dispuso una planta de ricino que creciese por encima de Jonás para dar sombra a su cabeza y librarle así de su mal. Jonás se puso muy contento por aquel ricino. Pero al día siguiente, al rayar el alba, Yahveh mandó a un gusano, y el gusano picó al ricino, que se secó. Y al salir el sol, mandó Dios un sofocante viento solano. El sol hirió la cabeza de Jonás, y éste se desvaneció; se deseó la muerte y dijo: «¡Mejor me es la muerte que la vida!» Entonces Dios dijo a Jonás: «¿Te parece bien irritarte por ese ricino?» Respondió: «¡Sí, me parece bien irritarme hasta la muerte!» Y Yahveh dijo: «Tu tienes lástima de un ricino por el que nada te fatigaste, que no hiciste tú crecer, que en el término de una noche fue y en el término de una noche feneció. ¿Y no voy a tener lástima yo de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de ciento veinte mil personas que no distinguen su derecha de su izquierda, y una gran cantidad de animales?» [SAOGM]

Now the word of the Lord came to Jonah the son of Amittai, saying, “Arise and go to Nineveh, the great city, and preach in it; for the cry of her wickedness has come up to me.” But Jonah rose up to flee to Tarshish from the presence of the Lord. So he went down to Joppa and found a ship going to Tarshish, paid his fare, and boarded the ship to set sail with them to Tarshish, away from the presence of the Lord. But the Lord raised up a great wind upon the sea, and there came about a mighty tempest, and the ship was in danger of breaking up. And the mariners were afraid and cried out, each one to his god. And they cast out the cargo of the ship into the sea, attempting to lighten the ship. But Jonah had gone below into the hold of the ship, had gone to sleep, and was snoring. The captain came to him and said, “Why are you snoring? Get up and call upon your God, that your God may keep us safe so we do not perish.” And each one said to his shipmate, “Come! Let us cast lots and find out on whose account this calamity is upon us.” So they cast lots, and the lot fell upon Jonah. Then they said to him, “Tell us, what is your occupation? Where do you come from and from what country and people are you?” And he said to them, “I am a servant of the Lord, and I worship the Lord God of heaven, who made the sea and the dry land.” Then the men were exceedingly afraid and said to him, “What is this that you did?” For the men knew he was fleeing from the presence of the Lord, because he had told them. Then they said to him, “What should we do to you that the sea will calm itself for us?” For the sea continued to be tempestuous, and the waves rose up even higher. And Jonah said to them, “Take me up and cast me into the sea, and the sea will grow calm for you, for I know this great tempest is upon you because of me.” And the men tried hard to return to the land, but were unable to do so, for the sea arose and grew even more tempestuous against them. Then they cried out to the Lord and said, “Please, O Lord, do not let us perish on account of this man’s life, nor bring righteous blood upon us; for you, O Lord, have brought this about.” So they took up Jonah and threw him into the sea, and the sea ceased from its raging. And the men feared the Lord even more, and they offered a sacrifice to the Lord and vowed vows. Now the Lord commanded a huge sea creature to swallow Jonah, and Jonah was in the belly of the sea creature three days and three nights. And from the belly of the sea creature, Jonah prayed to the Lord his God, and said: “I cried out in my affliction to the Lord, my God, and He heard my voice; out of the belly of Hades, You heard the cry of my voice. You cast me into the depths of the heart of the sea, and rivers encompassed me; all Your surging waters and Your waves passed over me. And I said, ‘I have been driven away from Your sight; shall I again look with favor toward Your holy temple?’ Water is poured over me to my soul; the lowest depth encircled me; my head plunged into the clefts of the mountains. I descended into the earth, the bars of which are everlasting barriers; yet let my life ascend from corruption, O Lord, my God. When my soul was failing from me, I remembered the Lord. May my prayer be brought to You, into Your holy temple. Those who follow vanity and lies forsake their own mercy. But with a voice of thanksgiving and praise, I will sacrifice to You. As much as I vowed, I shall offer up to You, to You, the Lord of Deliverance.” Then the Lord commanded the sea creature, and it cast up Jonah onto the dry land. Now the word of the Lord came to Jonah a second time, saying, “Arise and go to Nineveh, the great city, and preach there according to the message I previously spoke to you.” So Jonah arose and went to Nineveh, just as the Lord spoke. Nineveh was an exceedingly great city to God, a journey of about three days. And Jonah began to enter into the city, going a day’s journey, where he proclaimed and said, “Yet three days and Nineveh shall be overthrown.” And the men of Nineveh believed God. They proclaimed a fast and put on sackcloth, from the greatest of them to the least. Then the word came to the king of Nineveh; and he arose from his throne, removed his robe, and put on sackcloth, and sat upon ashes. And it was proclaimed and spoken in Nineveh by the king and by his great men, saying, “Let not the men, cattle, oxen, or sheep taste anything, eat, or drink water.” So the men and the cattle were clothed with sackcloth, and they cried out fervently to God; and they each turned back from their evil ways and from the wrongdoings of their hands, saying, “Who knows if God shall have a change of heart and turn from His fierce anger, that we should not perish?” And God saw their works, that they turned from their evil ways. And God had a change of heart about the evil which He said He would do to them, and He did not do it. But Jonah was deeply grieved and was troubled. So he prayed to the Lord and said, “O Lord, were these not my words when I was yet in my land? Therefore I saw the need to flee to Tarshish; because I knew You to be compassionate and merciful, longsuffering and abundant in mercy, and willing to change your heart concerning evils. And now, Master, Lord, take my life from me, for it is better for me to die than to live.” And the Lord said to Jonah, “Are you exceedingly grieved?” Then Jonah went out of the city and seated himself opposite it. There he made for himself a tent and sat under its shade, until he might observe what would happen to the city. And the Lord God commanded a gourd, and it came up over the head of Jonah to be a shade over his head, to shield him from his discomforts. Jonah rejoiced with great joy because of the gourd. But early the next morning, God commanded a worm, and it smote the gourd, and the gourd withered up. And when the sun rose, God commanded a burning east wind; and the sun beat down on the head of Jonah, and he grew faint and despaired of his life. And he said, “It is better for me to die than to live.” Then God said to Jonah, “Are you exceedingly grieved on account of the gourd?” And he said, “I am exceedingly grieved, even unto death.” And the Lord said, “You took pity on the gourd, for which you did not labor, nor did you make it grow, which came up during the night and perished before the next night. And shall I Myself not take pity upon Nineveh, the great city, in which dwell more than one hundred and twenty thousand people who do not know either their right hand or their left – and many livestock?” [SAAS]

LECTOR

READER

Lectura de la profecía de Daniel.

The reading is from the Prophecy of Daniel.

SACERDOTE / DIÁCONO

PRIEST/DEACON

¡Sabiduría! ¡Atendamos!

Wisdom. Let us be attentive.

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Dn. (3:1-56)

Dan 3:1 – 56

El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de sesenta codos de alta por seis de ancha, y la erigió en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia. El rey Nabucodonosor mandó a los sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas y jueces y a todas las autoridades provinciales, que se reunieran y asistieran a la dedicación de la estatua erigida por el rey Nabucodonosor. Se reunieron, pues, los sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas y jueces y todas las autoridades provinciales para la dedicación de la estatua erigida por el rey Nabucodonosor; todos estaban en pie ante la estatua erigida por el rey Nabucodonosor. El heraldo pregonó con fuerza: «A vosotros, pueblos, naciones y lenguas, se os hace saber: En el momento en que oigáis el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que ha erigido el rey Nabucodonosor. Aquél que no se postre y la adore, será inmediatamente arrojado en el horno de fuego ardiente.» Con tal motivo, en cuanto se oyó sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que había erigido el rey Nabucodonosor. Sin embargo, algunos caldeos se presentaron a denunciar a los judíos. Tomaron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: «¡Viva el rey eternamente! Tú, oh rey, has ordenado que todo hombre, en cuanto oiga sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, se postre y adore la estatua de oro, y que aquél que no se postre para adorarla sea arrojado en el horno de fuego ardiente. Pues hay algunos judíos a quienes has encargado de la administración de la provincia de Babilonia: Sadrak, Mesak y Abed Negó, que no te hacen caso, oh rey; no sirven a tu dios ni adoran la estatua de oro que has erigido.» Ebrio de cólera, Nabucodonosor mandó llamar a Sadrak, Mesak y Abed Negó, que fueron introducidos ante el rey. Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: «¿Es verdad, Sadrak, Mesak y Abed Negó, que no servís a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que yo he erigido? ¿Estáis dispuestos ahora, cuando oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de música, a postraros y adorar la estatua que yo he hecho? Si no la adoráis, seréis inmediatamente arrojados en el horno de fuego ardiente; y ¿qué dios os podrá librar de mis manos?» Sadrak, Mesak y Abed Negó tomaron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: «No necesitamos darte una respuesta sobre este particular. Si nuestro Dios, a quien servimos, es capaz de librarnos, nos librará del horno de fuego ardiente y de tu mano, oh rey; y si no lo hace, has de saber, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido.» Entonces el rey Nabucodonosor, lleno de cólera y demudada la expresión de su rostro contra Sadrak, Mesak y Abed Negó, dio orden de que se encendiese el horno siete veces más de lo corriente, y mandó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sadrak, Mesak y Abed Negó y los arrojaran al horno de fuego ardiente. Fueron, pues, atados estos hombres, con sus zaragüelles, túnicas, gorros y vestidos, y arrojados al horno de fuego ardiente. Como la orden del rey era perentoria y el horno estaba excesivamente encendido, la llamarada mató a los hombres que habían llevado allá a Sadrak, Mesak y Abed Negó. Y los tres hombres, Sadrak, Mesak y Abed Negó, cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardiente.Iban ellos entre las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor. Y Azarías, de pie, en medio del fuego, tomó la palabro y oró así: “Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padres, digno de loor, y tu nombre sea glorificado eternamente. Por que eres justo en todo lo que nos has hecho, todas tus obras son verdad, rectos todos tus caminos, verdad todos tus juicios. Juicio fiel has en todo lo que a nosotros has traído, y sobre la ciudad santa de nuestros padres, Jerusalén. Pues con verdad y justicia has provocado todo esto, por nuestros pecados. Sí, pecamos, obramos inicuamente alejándonos Ti, sí, mucho en todo pecamos no dimos oído a tus mandamientos, no los observamos, no cumplimos lo que se nos mandaba para nuestro bien. Sí, todo lo que sobre nosotros has traído, todo lo que nos has hecho, con juicio fiel lo has hecho. Nos has entregado en juicio de nuestros enemigos, gentes sin ley, pésimos impíos, en manos de un rey injusto, el más perverso de la tierra toda. Y hoy no podemos abrir nuestra boca, la vergüenza y el oprobio han alcanzado a las que te sirven y te adoran. ¡Oh, no nos abandones para siempre, por amor de tu nombre, no repudies tu alianza, no nos retires tu misericordia, por Abraham tu amado, por Isaac tu siervo, por Israel tu santo, a quienes prometiste multiplicar su linaje como las estrellas del cielo y como la arena de la orilla del mar! Señor, que somos mas pequeños que todas las naciones, que hoy estamos humillados en toda la tierra, por causa de nuestros pecados; Ya o hay en esta hora, príncipe, profeta ni caudillo, holocausto, sacrificio, oblación ni incienso ni lugar donde ofrecerte primicias, Y hallar gracia a tus ojos. Mas con calma contrita y espíritu humillado te seamos aceptos, como con holocaustos de carneros y toros, y con millares de corderos pingües; tal sea hoy nuestro sacrificio ante Ti, y te agrade que plenamente te sigamos, porque no hay confusión para los que en Ti confían. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro. No nos dejes en al confusión, trátanos conforme a tu bondad y según la abundancia de tu misericordia. Líbranos según tus maravillas, y da, Señor, gloria a tu nombre. Sean confundidos los que a tus siervos hacen daño, queden cubiertos de vergüenza, privados de todo poder, sea aplastada su fuerza. Y sepan que Tú eres el único Dios y Señor, glorioso por toda la tierra.” Los siervos del rey que los habían arrojado al horno no dejaban de atizar el fuego con nafta, pez, estopa y sarmientos, tanto que la llama se elevaba por encima del horno hasta cuarenta y nueve codos, y al extenderse abrazó a los caldeos que encontró alrededor del horno. Pero el ángel del Señor bajó al horno junto a Azarías y sus compañeros, empujó fuera del horno la llama de fuego, y les sopló, en medio del horno, como un frescor de brisa y de rocío, de suerte que el fuego no los tocó siquiera ni les causó dolor ni molestia. Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios dentro del horno, y diciendo: “Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padres, loado, exaltado eternamente. Bendito el santo nombre de tu gloria, loado, exaltado eternamente. Bendito seas en el templo de tu santa gloria, cantado, enaltecido eternamente. Bendito seas en el trono de tu reino, cantado exaltado eternamente. Bendito Tú, que sondas los abismos, que te sientas sobre los querubines, loado, exaltado eternamente. Bendito seas en el firmamento del cielo, cantado, glorificado eternamente.” [SAOGM]

In his eighteenth year, King Nebuchadnezzar made a golden image. Its height was sixty cubits and its width, six cubits, and he set it up in the plain of Dura, in the province of Babylon. Then Nebuchadnezzar sent to gather together the high officials, the commanders, the governors, the rulers, and all those in authority, along with all the rulers of the provinces, to come to the dedication of the image King Nebuchadnezzar set up. So the governors, the high officials, the leaders, the great rulers – all those in authority who ruled the provinces came to the dedication of the image King Nebuchadnezzar set up, and they stood before the image Nebuchadnezzar made. Then the herald cried out in a loud voice, “To you it is commanded, O peoples and tribes and languages, that in what hour you hear the sound of the trumpet, the pipe, the harp, the four-stringed instrument, the psaltery, the symphony, and every kind of music, you shall fall down and worship the golden image King Nebuchadnezzar set up. But whoever does not fall down and worship shall be cast into the burning fiery furnace.” So at that time, when all the peoples heard the sound of the trumpet, the pipe, the harp, the four-stringed instrument, the psaltery, the symphony, and every kind of music, all the peoples, tribes, and languages fell down and worshipped the golden image King Nebuchadnezzar set up. Then Chaldean men came forward and brought charges against the Jews, and said to King Nebuchadnezzar, “O king, live forever. You, O king, made a decree, that every man who hears the sound of the trumpet, the pipe, the harp, the four-stringed instrument, the psaltery, the symphony, and every kind of music, but does not fall down and worship the golden image shall be cast into the burning fiery furnace. Now there are certain Jews you set over the affairs of the province of Babylon: Shadrach, Meshach, and Abednego. Those men did not obey your decree, O king; and they do not serve your gods, nor do they worship the golden image you set up.” Then Nebuchadnezzar, in rage and fury, gave the command to bring Shadrach, Meshach, and Abednego. So the men were brought before the king. Nebuchadnezzar then answered and said to them, “Is it true, Shadrach, Meshach, and Abednego, that you do not serve my gods or worship the golden image I set up? Now then, if you are ready, when you hear the sound of the trumpet, the pipe, the harp, the four-string ed instrument, the psaltery, the symphony, and every kind of music, that you shall fall down and worship the golden image I made. But indeed, if you do not worship it at that time, you shall be cast into the burning fiery furnace. Then what god is there who will deliver you from my hands?” Shadrach, Meshach, and Abednego answered and said to King Nebuchadnezzar, “We have no need to answer you in regard to this thing. For there is a God in the heavens, whom we serve, and He is able to save us from the burning fiery furnace; and He will deliver us from your hands, O king. But if not, let it be known to you, O king, that we will not serve your gods, nor worship the golden image you set up.” Then Nebuchadnezzar was full of anger, and the expression on his face changed toward Shadrach, Meshach, and Abednego. So he commanded them to heat the furnace seven times more, until it burned to its fullest. Then he commanded certain very strong men to bind Shadrach, Meshach, and Abednego and to cast them into the burning fiery furnace. Thereupon, those men were bound together with their sandals, caps, leg-coverings, and clothing, and were cast into the midst of the burning fiery furnace. Because the king’s command was urgent, and the furnace was exceedingly hot, these three men, Shadrach, Meshach, and Abednego fell bound into the midst of the burning fiery furnace. But they walked about in the midst of the flame, singing to God and praising the Lord. Then Azariah stood and prayed thus and opened his mouth in the midst of the fire and said: “Blessed are You and praiseworthy, O Lord, the God of our fathers, and praised and glorified is Your name unto the ages. For You are righteous in all You did for us, and all Your works are true. Your ways are upright, and all Your judgments are true. The judgments You made are true, according to all You brought on us and on the holy city of our fathers, because in truth and judgment You did all these things on account of our sins. For we sinned and acted lawlessly to depart from You. We sinned in every way, and did not obey Your commandments. Neither did we treasure or do as You commanded, that it might go well with us. Everything You brought on us and all You did to us, You did in true judgment. You delivered us into the hands of lawless and rebellious enemies and to an unjust king – the most evil in any land. Now it is not for us to open our mouth, for this has become a shame and disgrace to Your servants and to those who worship You. For Your name’s sake, do not hand us over to the end, and do not reject Your covenant. Do not withdraw Your mercy from us for the sake of Abraham, who is loved by You, and for the sake of Isaac, Your servant, and of Israel, Your holy one, as You spoke to them, saying that You would multiply their seed as the stars of heaven, and as the sand along the seashore. Yet we have been diminished in number, O Master, more than all the nations, and we are humbled in all the earth today because of our sins. At this time, there is no prince, no prophet, and no leader; there is no whole burnt offering, no sacrifice, no offering, and no incense; there is no place to bear fruit before You and to find mercy. Yet with a contrite soul and humbled spirit, may we receive mercy, as with whole burnt offerings of rams and bulls, and as with thousands of fatted lambs. So let this be our sacrifice before You today, and may it be accomplished for those who follow You; for there is no shame for those who trust in You. Now we are following You with all our heart, and we fear You and seek Your face. Do not put us to shame, but deal with us according to Your kindness and according to the abundance of Your mercy. Deliver us by Your wondrous works and give glory to Your name, O Lord. May all those who inflict evils upon Your servants be put to shame and humiliated in their power; and let their strength be crushed. Let them know that You alone are the Lord God and glorious over all the inhabited earth.” Now the king’s servants who cast them in did not cease to stoke the furnace with naphtha, pitch, coarse fiber, and brushwood. The flame shot forty-nine cubits above the furnace, and it broke out and burned those it found around the furnace of the Chaldeans. But the Angel of the Lord went down into the furnace to join Azariah and his companions, and shook off the fiery flame of the furnace. He made the inside of the furnace to be as though a dew-laden breeze were blowing through it, so the fire did not touch them at all, or cause them pain, or trouble them. Then the three, as if with one mouth, sang, glorified, and blessed God in the furnace, saying: “Blessed are You, O Lord God of our fathers, for You are praiseworthy and exalted beyond measure unto the ages. Blessed is Your name and the temple of your glory, and You are praised exceedingly and exalted beyond measure unto the ages. You are blessed in the holy temple of Your glory, and are highly praised and exceedingly glorious unto the ages. Blessed are You on the throne of Your kingdom, and You are praised and exalted beyond measure unto the ages. Blessed are You who behold the depths and sit upon the cherubim. You are praiseworthy and exalted beyond measure unto the ages. Blessed are You in the firmament of heaven, for You are praised and glorified unto the ages.” [SAAS]

Lectura apostólica

The Epistle

Lectura de la carta de san Pablo a los Romanos.

The reading is from Paul’s Letter to the Romans.

Rm. (6:3-11)

Rom. 6:3 – 11

Como ustedes saben, todos nosotros, al ser bautizados en Cristo Jesús, hemos sido sumergidos en su muerte. Por este bautismo en su muerte fuimos sepultados con Cristo, y así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la Gloria del Padre, así también nosotros empezamos una vida nueva. Una representación de su muerte nos injertó en él, pero compartiremos también su resurrección. Como ustedes saben, el hombre viejo que está en nosotros ha sido crucificado con Cristo. Las fuerzas vivas del pecado han sido destruidas para que no sirvamos más al pecado. Hemos muerto, ¿no es cierto? Entonces ya no le debemos nada. Pero si hemos muerto junto a Cristo, debemos creer que también viviremos con él. Sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; desde ahora la muerte no tiene poder sobre él. Así, pues, hay una muerte y es un morir al pecado de una vez para siempre. Y hay un vivir que es vivir para Dios. Así también ustedes deben considerarse a sí mismos muertos para el pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. [SAOGM]

Brethren, all of us who have been baptized into Christ Jesus were baptized into his death. We were buried therefore with him by baptism into death, so that as Christ was raised from the dead by the glory of the Father, we too might walk in newness of life. For if we have been united with him in a death like His, we shall certainly be united with him in a resurrection like His. We know that our old self was crucified with him so that the sinful body might be destroyed, and we might no longer be enslaved to sin. For he who has died is freed from sin. But if we have died with Christ, we believe that we shall also live with him. For we know that Christ being raised from the dead will never die again; death no longer has dominion over him. The death he died he died to sin, once for all, but the life he lives he lives to God. So you also must consider yourselves dead to sin and alive to God in Christ Jesus our Lord. [RSV]

Evangelio

The Gospel

Great and Holy Saturday Morning

Great and Holy Saturday

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

The reading is from the holy Gospel according to Matthew.

(28:1-20)

28:1 – 20

Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: “No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, y vayan en seguida a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán’. Esto es lo que tenía que decirles”. Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos. De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: “Alégrense”. Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: “No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea y allí me verán”. Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido. Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero, con esta consigna: “Digan así: “Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos”. Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo”. Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy. Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo: “Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, entonces, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo. Amén.” [SAOGM]

After the sabbath, toward the dawn of the first day of the week, Mary Magdalene and the other Mary went to see the sepulchre. And behold, there was a great earthquake; for an angel of the Lord descended from heaven and came and rolled back the stone, and sat upon it. His appearance was like lightning, and his raiment white as snow. And for fear of him the guards trembled and became like dead men. But the angel said to the women, “Do not be afraid; for I know that you seek Jesus who was crucified. He is not here; for he has risen, as he said. Come, see the place where the Lord lay. Then go quickly and tell his disciples that he has risen from the dead, and behold, he is going before you to Galilee; there you will see him. Lo, I have told you.” So they departed quickly from the tomb with fear and great joy, and ran to tell his disciples. And behold, Jesus met them and said, “Rejoice!” And they came up and took hold of his feet and worshiped him. Then Jesus said to them, “Do not be afraid; go and tell my brethren to go to Galilee, and there they will see me.” While they were going, behold, some of the guard went into the city and told the chief priests all that had taken place. And when they had assembled with the elders and taken counsel, they gave a sum of money to the soldiers and said, “Tell people, ‘His disciples came by night and stole him away while we were asleep.’ And if this comes to the governor’s ears, we will satisfy him and keep you out of trouble.” So they took the money and did as they were directed; and this story has been spread among the Jews to this day. Now the eleven disciples went to Galilee, to the mountain to which Jesus had directed them. And when they saw him they worshiped him; but some doubted. And Jesus came and said to them, “All authority in heaven and on earth has been given to me. Go therefore and make disciples of all nations, baptizing them in the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit, teaching them to observe all that I have commanded you; and lo, I am with you always, to the close of the age. Amen.” [RSV]



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Stand for the reading of the Synaxarion.

Sinasario

Synaxarion

Del menaion.

From the Menaion.

El 19 de abril conmemoramos al santo hieromártir Pafnucio.

On April 19, we commemorate the holy Hieromartyr Pafnutius.

Del Triodio.

From the Triodion.

En el Santo y Gran Sábado celebramos la santa sepultura del Divino Cuerpo, de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesús Cristo y si descenso a los infiernos con el cual redimió nuestra naturaleza de la corrupción y la transplantó a la Vida eterna.

On great and holy Saturday, we celebrate the burial of the divine Body and the descent into Hades of our Lord and Savior Jesus Christ, through which He recalled our human race from corruption and passed it over into life eternal.

Versos

Verses

En vano guardan la tumba, oh guardias. Ninguna tumba puede contener a Aquel que es la vida.

In vain you guard the grave, O guards. No tomb can hold Him who is life itself.

Por tu inefable condescendencia, oh Cristo Dios nuestro, ten misericordia de nosotros. Amén.

By Your ineffable condescension, O Christ our God, have mercy on us. Amen.

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Normas de Ayuno

Fasting Rule

Ayuno estricto. Nos abstenemos de consumir todo tipo de carne, pescados, aceite, vino, productos lácteos, y huevos.

Strict: Refrain from meat, fish, oil, dairy, and eggs.

Es Semana Santa.

It is Holy Week.