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Triodion - Semana Santa
Viernes en Vísperas
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Descenso del Crucificado, realizado el viernes por la tarde
Vísperas del Sábado Santo
SACERDOTE
Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
CORO: Amén.
Mientras se lee el salmo introductorio (103/104), el sacerdote, con la cabeza descubierta, se coloca frente a la Santa Mesa o frente al icono de Cristo en la solea, y recita en silencio las oraciones del encendido de las lámparas.
LECTOR
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Dios nuestro Rey.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante el mismo Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 103 (104)
Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres! Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. Extiendes los cielos como una tienda, construyes tu morada sobre las aguas; las nubes te sirven de carroza, avanzas en las olas del viento; los vientos te sirven de mensajeros; el fuego llameante, de ministro. Asentaste la tierra sobre sus cimientos, y no vacilará jamás; la cubriste con el manto del océano, y las aguas se posaron sobre las montañas; pero a tu bramido huyeron, al fragor de tu trueno se precipitaron, mientras subían los montes y bajaban los valles: cada cual al puesto asignado. Trazaste una frontera que no traspasarán, y no volverán a cubrir la tierra. De los manantiales sacas los ríos, para que fluyan entre los montes; en ellos beben las fieras de los campos, el asno salvaje apaga su sed; junto a ellos habitan las aves del cielo, y entre las frondas se oye su canto. Desde tu morada riegas los montes, y la tierra se sacia de tu acción fecunda; haces brotar hierba para los ganados, y forraje para los que sirven al hombre. Él saca pan de los campos, y vino que le alegra el corazón; y aceite que da brillo a su rostro, y alimento que le da fuerzas. Se llenan de savia los árboles del Señor, los cedros del Líbano que El plantó: allí anidan los pájaros, en su cima pone casa la cigüeña. Los riscos son para las cabras, las peñas son madriguera de erizos. Hiciste la luna con sus fases, el sol conoce su ocaso. Pones las tinieblas y viene la noche, y rondan las fieras de la selva; los cachorros rugen por la presa, reclamando a Dios su comida. Cuando brilla el sol, se retiran, y se tumban en sus guaridas; el hombre sale a sus faenas, a su labranza hasta el atardecer. Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría; la tierra está llena de tus criaturas. Ahí está el mar: ancho y dilatado, en él bullen, sin número, animales pequeños y grandes; lo surcan las naves, y el leviatán que modelaste para que retoce. Todos ellos aguardan a que les eches comida a su tiempo: se la echas, y la atrapan; abres tu mano, y se sacian de bienes; escondes tu rostro, y se espantan; les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra. Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras, cuando Él mira la tierra, ella tiembla; cuando toca los montes, humean. Cantaré al Señor, tocaré para mi Dios mientras exista: que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor. Que se acaben los pecadores en la tierra, que los malvados no existan más. ¡Bendice, alma mía, al Señor!
El sol, que conoce su ocaso; pones las tinieblas y viene la noche.
Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría. [CA-SAOGM]
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
¡Aleluya, aleluya, aleluya! Gloria a ti, oh Dios. (3 veces)
La esperanza nuestra, oh Señor, gloria a ti.
LETANÍA DE LA PAZ
DIÁCONO
En paz, roguemos al Señor.
CORO (después de cada petición)
Señor, ten piedad.
DIÁCONO
Por la paz de lo alto y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.
Por la paz del mundo entero, la estabilidad de las santas Iglesias de Dios y la unión de todos, roguemos al Señor.
Por esta santa morada y por todos los que en ella entran con fe, devoción y temor de Dios, roguemos al Señor.
Por los cristianos piadosos y ortodoxos, roguemos al Señor.
Por nuestro arzobispo (N.), el honorable presbiterado y el diaconado en Cristo; por todo el clero y el pueblo, roguemos al Señor.
Por nuestra piadosa nación, por toda autoridad y poder roguemos al Señor.
Por esta ciudad (Monasterio, Pueblo, o Isla), por toda ciudad y país, y por los fieles que en ellos habitan, roguemos al Señor.
Por un clima benéfico, por la abundancia de los frutos de la tierra y por tiempos pacíficos, roguemos al Señor.
Por quienes viajan por mar, tierra o aire, por los enfermos, los afligidos, los cautivos y por su salvación, roguemos al Señor.
Por nuestra liberación de toda tribulación, ira, peligro y necesidad, roguemos al Señor.
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.
Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.
CORO: A ti, Señor.
SACERDOTE
Pues a ti se debe toda gloria, honor y adoración: al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
CORO
Tono 1.
Señor, a Ti he clamado, óyeme; óyeme, oh Señor. Señor, a Ti he clamado, óyeme; escucha la voz de mi oración, cuando Te invoque. Óyeme, oh Señor. [SAOGM]
Sea enderezada mi oración como incienso delante de Ti, y mis manos elevadas como sacrificio vespertino. Óyeme, oh Señor. [SAOGM]
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Pon, Señor, una guardia ante mi boca y vigila la puerta de mis labios.
Mi corazón no inclines a obras malas.
Que en negocios oscuros no me meta con los que hacen el mal. ¡No me dejes probar sus deleites!
Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá a la cabeza.
Mi oración denunciará siempre sus crímenes. Sus jefes fueron echados desde el peñón.
Comprendieron entonces que hablaba con bondad. Cuando la tierra se abrió a sus pies, sus huesos tapizaron la entrada del infierno.
Por lo tanto, oh Señor, hacia Ti vuelvo mis ojos, en Ti me refugio, no expongas mi vida.
Protégeme del lazo que me han tendido, de las trampas de los que hacen el mal.
Que en sus propias redes caigan los impíos mientras que sólo a mí se me abre paso.
Al Señor le imploro a grandes voces, al Señor le suplico a grandes voces.
En su presencia explayo mi lamento y ante Él relato mi aflicción.
Cuando en mí desfallece mi espíritu, pero Tú, ¿no conoces mi sendero?
En el camino por donde pasaba ocultaron una trampa.
Dirige a la derecha tu mirada y ve cómo ninguno me conoce.
Lejos de mí está cualquier refugio, nadie se preocupa de mi vida.
¡A Ti clamo, Señor, a Ti Te digo: “Tú eres mi esperanza, mi parte en la tierra de los que viven!”
Atiende a mi clamor porque estoy muy decaído.
Ponme a salvo de mis perseguidores, que son más fuertes que yo.
Sácame de la prisión para que dé gracias a tu nombre.
Una ronda harán los justos en torno a mí al saber los favores que me has hecho.
Desde el abismo clamo a Ti, Señor. ¡Señor, escucha mi voz!
¡Que tus oídos pongan atención al clamor de mis súplicas!
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Del Triodion - - -
Idiómelon 1. Tono 1.
Señor, si no Te olvidas de las faltas, ¿quién podrá subsistir? Pero de Ti procede el perdón. [SAOGM]
Toda la creación quedó invadida de terror, al verte suspendido de la cruz, ¡Oh Cristo! El sol se cubrió de tinieblas, los fundamentos de la tierra se estremecieron; todas las cosas padecían con el creador de todo. Tú que has sufrido voluntariamente por nosotros, Señor, ¡Gloria a Ti! [SAOGM]
Repetir.
Idiómelon 1. Tono 1.
Espero, Señor, mi alma espera, confío en tu palabra; mi alma cuenta con el Señor. [SAOGM]
Toda la creación quedó invadida de terror, al verte suspendido de la cruz, ¡Oh Cristo! El sol se cubrió de tinieblas, los fundamentos de la tierra se estremecieron; todas las cosas padecían con el creador de todo. Tú que has sufrido voluntariamente por nosotros, Señor, ¡Gloria a Ti! [SAOGM]
Idiómelon 2. Tono 2.
Como confía en la aurora el centinela, así Israel confíe en el Señor. [SAOGM]
¿Por qué el pueblo impío e inicuo medita vanos designios? ¿Por qué ha condenado a muerte a la Vida de todos? ¡Oh gran prodigio! El creador de todo el universo es entregado en manos de los impíos, es elevado sobre un leño el que ama a la humanidad, para librar a los prisioneros retenidos en el Hades, quienes exclaman ¡Magnánimo Señor, Gloria a Ti! [SAOGM]
Idiómelon 3. Tono 2.
Porque junto al Señor está su bondad y la abundancia de sus liberaciones, y Él liberará a Israel de todas sus culpas. [SAOGM]
Hoy la Virgen inmaculada, viéndote elevado en la cruz, oh Verbo, sufría en sus entrañas de Madre, tenía el corazón amargamente traspasado, y gimiendo con dolor desde la profundidad del alma, fue consumida ahora por los dolores que antes no conoció en el parto; por esto, llorando abundantemente, exclamó gimiendo: ¡Ay de mí, Hijo divino! ¡Ay de mí, Luz del mundo! ¿Por qué te quitas de mi vista, Cordero de Dios? Las legiones de los incorpóreos, poseídas de temor decían: Inabarcable Señor, ¡Gloria a Ti! [SAOGM]
Idiómelon 4. Tono 2.
¡Alaben al Señor en todas las naciones, y festéjenlo todos los pueblos! [SAOGM]
Viéndote suspendido del madero, Oh Cristo, a Ti, el Creador de todo, Aquella que te engendró sin varón gritó amargamente: ¿Hijo mío dónde está la belleza de tu rostro? No soporto verte crucificado injustamente; Apresúrate, pues, resucita, para que también vea Tu resurrección de entre los muertos al tercer día. [SAOGM]
Idiómelon 5. Tono 6 (plagal 2).
Pues su amor hacia nosotros es muy grande, y la lealtad del Señor es para siempre. [SAOGM]
Ante Pilatos comparece en este día el Señor de la creación y el creador del Universo como un cordero se deja llevar a la cruz; lo atraviesan con clavos, traspasan su costado; Aquel que hizo llover el maná, bebe la hiel, el Salvador del mundo es golpeado con burla, el Creador de los hombres es insultado por sus propios siervos; el Maestro nos ama hasta el punto de rogar por sus verdugos: ¡Padre, perdónales el pecado, pues no saben lo que hacen contra ti! [SAOGM]
Gloria.
Del Triodion - - -
Tono 6 (plagal 2).
¿Cómo puede la asamblea de los impíos condenar a muerte al Rey de la creación? Y sin avergonzarse, con la memoria de sus beneficios que la voz del Maestro podía recordarles: “Pueblo mío, ¿qué te he hecho? ¿No he colmado de milagros la Judea? ¿No he resucitado los muertos con mi sola palabra? ¿No he sanado toda debilidad y toda enfermedad? ¿Con qué me retribuyes? ¿Por qué me olvidas? Por mis curaciones, tú me cubres de llagas; a cambio de la vida, tú me entregas a la muerte; como a un criminal cuelgas de la cruz a tu Bienhechor, como a un malhechor, a tu Legislador, como a un condenado, al Rey del universo!” ¡Señor magnánimo, gloria a ti! [SAOGM]
Ahora y siempre.
Del Triodion - - -
Tono 6 (plagal 2).
Un terrible y paradójico misterio vemos cumplirse en este día: El intangible es apresado, es encadenado El que libera a Adán de la maldición, aquél que sondea los corazones y las entrañas es injustamente examinado, es encerrado en prisión Aquel que cierra el abismo, es presentado ante Pilatos Aquel ante el cual están con temor las Potencias de los cielos, es abofeteado por la mano de la criatura lo criado, el Creador, es condenado a la cruz el que juzga a vivos y muertos, es puesto en una tumba el destructor del Hades. ¡Señor que soportas todo esto con paciencia y a todos salvas de la maldición, gloria a Ti! [SAOGM]
DIÁCONO (en voz baja)
Roguemos al Señor.
SACERDOTE (en voz baja)
ORACIÓN DE LA ENTRADA
A la tarde, a la mañana y al medio día, Te alabamos, Te bendecimos, Te damos gracias y te suplicamos, Maestro de todo, Señor amante de la humanidad. Dirige nuestra oración como incienso ante Ti, y no inclines nuestros corazones a palabras o pensamientos de maldad; antes bien, líbranos de todos los que persiguen nuestras almas, pues, Señor, Señor, en Ti están nuestros ojos y en Ti esperamos; no nos dejes avergonzados, Dios nuestro.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie!
CLERO Y PUEBLO
Tono 2.
Luz apacible de la santa gloria del Padre Inmortal, Celestial, Santo, y Bendito: Jesús Cristo. Al llegar a la puesta del sol, viendo la luz vespertina, cantamos himnos al Padre, Hijo, y Espíritu Santo—Dios. Digno es en todo tiempo cantarte con voces propicios, Hijo de Dios y Dador de Vida, por lo cual el mundo Te glorifica. [SAOGM]
DIÁCONO
¡Proquímeno vespertino!
CORO
Proquímeno. Tono 4.
Reparten entre sí mi ropa y se echan a suertes mi túnica [BJ-SAOGM] (2 veces)
Verso: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?
Reparten entre sí mi ropa y se echan a suertes mi túnica
LECTURAS
Del Triodion - - -
LECTOR
Lectura del libro del Éxodo.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Ex. (33:11-23)
Yahvé hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Luego volvía Moisés al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, no se apartaba del interior de la Tienda. Dijo Moisés a Yahvé: «Mira, tú me dices: Haz subir a este pueblo; pero no me has indicado a quién enviarás conmigo; a pesar de que me has dicho: “Te conozco por tu nombre”, y también: “Has hallado gracia a mis ojos.” Ahora, pues, si realmente he hallado gracia a tus ojos, hazme saber tu camino, para que yo te conozca y halle gracia a tus ojos, y mira que esta gente es tu pueblo.» Respondió él: «Yo mismo iré contigo y te daré descanso.» Le contestó: «Si no vienes tú mismo, no nos hagas partir de aquí. Pues ¿en qué podrá conocerse que he hallado gracia a tus ojos, yo y tu pueblo, sino en eso, en que tú marches con nosotros? Así nos distinguiremos, yo y tu pueblo, de todos los pueblos que hay sobre la tierra.» Respondió Yahvé a Moisés: «Haré también esto que me acabas de pedir, pues has hallado gracia a mis ojos, y yo te conozco por tu nombre.» Entonces dijo Moisés: «Déjame ver, por favor, tu gloria.» Él le contestó: «Yo haré pasar ante tu vista toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el nombre de Yahvé; pues hago gracia a quien hago gracia y tengo misericordia con quien tengo misericordia.» Y añadió: «Pero mi rostro no podrás verlo; porque no puede verme el hombre y seguir viviendo.» Luego dijo Yahvé: «Mira, hay un lugar junto a mí; tú te colocarás sobre la peña. Y al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. Luego apartaré mi mano, para que veas mis espaldas; pero mi rostro no se puede ver.» [SAOGM]
Proquímeno. Tono 4.
Salmo 34 (35)
Ataca, Señor, a los que me atacan.
Me devolvían mal por bien. [BJ-SAOGM]
Lectura del libro de Job.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Jb. (42:12-17)
El Señor bendijo ahora a Job más que al principio, pues se hizo con catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras. Tuvo también siete hijos y tres hijas. A la primera le puso el nombre de “Paloma”, a la segunda “Acacia” y a la tercera “Frasco de perfumes”. No había en todo el país muchachas más hermosas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas junto con sus hermanos. Job vivió después ciento cuarenta años, y conoció a sus hijos, nietos y bisnietos. Job murió anciano tras una larga vida. El mismo habitó en Harran, en las fronteras de Edom y Arabia. Y su nombre era Jobab, más tomó para sí una esposa, una mujer de Arabia, y ella le dio un hijo llamado Hannún. Era el quinto en el descenso de Abraham. Este ha sido hijo descendiente del linaje de Abraham por medio de Zarat hijo Esau y Bosóra. También era escrito que Job resucitará junto a aquéllos quienes nuestro Señor resucitará. [SAOGM]
Lectura de la profecía de Isaías.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Is. (52:13-54:1)
Oráculo el Señor: He aquí que prosperará mi Siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera. Así como se asombraron de él muchos - pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era humana - otro tanto se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues lo que nunca se les contó verán, y lo que nunca oyeron reconocerán. ¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahveh ¿a quién se le reveló? Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido; y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará. Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes. Grita de júbilo, estéril que no das a luz, rompe en gritos de júbilo y alegría, la que no ha tenido los dolores; que más son los hijos de la abandonada, que los hijos de la casada. [SAOGM]
Lectura apostólica
DIÁCONO
¡Atendamos!
LECTOR
Proquímeno. Tono 6 (plagal 2). Salmo 87.
Me han puesto en un hoyo profundo, en lugares tenebrosos y en sombra de muerte.
Verso: Señor, mi Dios salvador, a ti clamo noche y día.
DIÁCONO
¡Sabiduría!
LECTOR
Lectura de la primera carta de san Pablo a los Corintios.
DIÁCONO
¡Atendamos!
LECTOR
1 Co. (1:18-31; 2:1-2)
Hermanos, la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para nosotros - es fuerza de Dios. Porque dice la Escritura: Destruiré la sabiduría de los sabios, e inutilizaré la inteligencia de los inteligentes. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el docto? ¿Dónde el sofista de este mundo? ¿Acaso no entonteció Dios la sabiduría del mundo? De hecho, como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación. Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres. ¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es. Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios. De él os viene que estéis en Cristo Jesús, al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de origen divino, justicia, santificación y redención, a fin de que, como dice la Escritura: El que se gloríe, gloríese en el Señor. Pues yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con el prestigio de la palabra o de la sabiduría a anunciaros el misterio de Dios, pues no quise saber entre vosotros sino a Jesucristo, y éste Crucificado. [SAOGM]
SACERDOTE
Paz a ti lector.
CORO
Aleluya. Tono 5 (plagal 1). Salmo 68.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Verso 1: Sálvame, oh Dios, que estoy con el agua al cuello
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Verso 2: Me han echado veneno en la comida, han apagado mi sed con vinagre.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Verso 3: Que se nublen sus ojos y no vean, que sus fuerzas flaqueen sin cesar.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Evangelio
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE
Paz a todos.
CORO
Y a tu espíritu.
DIÁCONO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
SACERDOTE
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
DIÁCONO
(Mt 27:1–38)
En aquel tiempo, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. Y, después de atarle, lo llevaron y lo entregaron al procurador Pilato. Entonces Judas, el que lo entregó, viendo que había sido condenado, fue presa del remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos. Les dijo: «He pecado entregando sangre inocente.» Ellos respondieron: «A nosotros, ¿qué? Tú verás.» Judas tiró las monedas en el Santuario. Después se retiró y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre.» Después de deliberar, compraron con ellas el Campo del Alfarero, para dar sepultura en él a los forasteros. Por esta razón ese campo se llamó «Campo de Sangre», hasta hoy. Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: Y tomaron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue apreciado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el Campo del Alfarero, según lo que me ordenó el Señor. Jesús compareció ante el procurador, que le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?» Jesús declaró: «Tú lo dices.» Pero, mientras los sumos sacerdotes y los ancianos le acusaban, no respondió nada. Entonces le dijo Pilato: «¿No oyes de cuántas cosas te acusan?» Pero él a nada respondió, de suerte que el procurador estaba muy sorprendido. Cada Fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran. Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás. Aprovechando que estaban reunidos, les dijo Pilato: «¿A quién quieren que les suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?» (pues sabía que lo habían entregado por envidia). Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: «No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa.» Pero los sumos sacerdotes y los ancianos persuadieron a la gente para que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Así, cuando el procurador les dijo: «¿A cuál de los dos quieren que les suelte?», respondieron: «¡A Barrabás!» Pilato les preguntó: «¿Y qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?» Respondieron todos: «¡Sea crucificado!» —«Pero ¿qué mal ha hecho?», preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: «¡Sea crucificado!» Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente, diciendo: «Inocente soy de la sangre de este justo. Ustedes verán.» Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» Entonces les soltó a Barrabás. Y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado. Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte. Lo desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; trenzaron una corona de espinas y se la colocaron en la cabeza, y le pusieron en la mano derecha una caña; después, doblando la rodilla delante de él, le hacían burla, diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y, tras escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificarlo. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz. Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, «Calvario», le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo. Una vez crucificado, se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes. Y se quedaron sentados allí para custodiarlo. Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Y al mismo tiempo que a él crucificaron a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.
(Lc 23:39–43)
Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? ¡Pues sálvate a ti y a nosotros!» Pero el otro le increpó: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio éste nada malo ha hecho.» Y le pedía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.» Jesús le contestó: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.»
(Mt 27:39–54)
Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres hijo de Dios, y baja de la cruz!» Igualmente los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban de él, diciendo: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. ¡Es rey de Israel!; pues que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios; pues que le salve ahora, si es que de verdad le quiere. De hecho dijo: ‘Soy hijo de Dios.’» De la misma manera le injuriaban también los bandidos crucificados con él. Desde la hora sexta hasta la hora nona, cubrió la oscuridad toda la tierra. Alrededor de la hora nona, clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» Al oírlo, algunos de los que estaban allí decían: «Éste llama a Elías.» Y enseguida, uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofreció de beber. Pero los otros dijeron: «Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.» Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu. En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron. Se abrieron los sepulcros y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. Y, después de que él resucitara, salieron de los sepulcros, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «Verdaderamente éste era hijo de Dios.»
(Jn 19:31–37)
Los judíos, como era el día de la Preparación, no querían que quedasen los cuerpos en la cruz el sábado —porque aquel sábado era muy solemne—. Así que rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él. Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis. Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso alguno. Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
(Mt 27:55–61)
Había allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle. Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato dio orden de que se le entregase. José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego, hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se fue. Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro. [SAOGM]
SACERDOTE
Paz a ti, evangelizador.
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
LETANÍA FERVIENTE
DIÁCONO
Digamos con toda el alma, y con todo nuestro entendimiento, digamos:
CORO: Señor, ten piedad.
DIÁCONO
Señor Omnipotente, Dios de nuestros padres, te suplicamos: escúchanos y ten piedad.
CORO: Señor, ten piedad.
DIÁCONO
Ten piedad de nosotros, Dios nuestro, por tu gran misericordia, te suplicamos, escúchanos y ten piedad.
CORO (después de cada petición)
Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
También te suplicamos por los piadosos cristianos ortodoxos.
También suplicamos por nuestro arzobispo (N.),
Suplicamos aún por nuestros hermanos los sacerdotes, los hieromonjes, los hierodiáconos, los monjes, y por toda nuestra hermandad en Cristo.
Suplicamos aún por piedad, vida, paz, salud, salvación, visitación, perdón y remisión de los pecados de los servidores de Dios, de todos los piadosos cristianos ortodoxos, de los habitantes y visitantes que están en esta ciudad (o pueblo, o parroquia, o monasterio); de las parroquias, los administradores y bienhechores de esta santa iglesia.
Suplicamos aún por los bienaventurados y siempre recordados fundadores de esta santa iglesia (o monasterio), y por todos nuestros padres y hermanos que nos precedieron y que yacen piadosamente aquí, y por todos los ortodoxos.
Suplicamos aún por los benefactores y bienhechores de este santo y venerable templo, por los que se fatigan trabajando en él, por sus cantores, y por todo el pueblo presente que espera de ti tu grande y copiosa misericordia.
SACERDOTE
Porque eres Dios misericordioso y amante de la humanidad, y rendimos gloria a ti: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
CORO
Amén.
LECTOR
Concede, Señor, guardarnos esta noche sin pecado. Bendito eres Señor, Dios de nuestros padres, y alabado y glorificado sea tu nombre por los siglos. Amén. Sea sobre nosotros tu misericordia, Señor, pues hemos esperado en Ti. Bendito seas, oh Señor, instrúyeme en tus mandamientos. Bendito seas, oh Maestro, hazme entender tus mandamientos. Bendito seas, oh Santo, ilumíname con tus mandamientos. Señor, tu misericordia es eterna, no desprecies la obra de tus manos. A Ti la alabanza, a Ti nuestros cánticos, a Ti la gloria, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. [SAOGM] ( Amén. )
LETANÍA COMPLETIVA
DIÁCONO
Completemos nuestra oración vespertina al Señor.
CORO: Señor, ten piedad.
DIÁCONO
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.
CORO: Señor, ten piedad.
DIÁCONO
Que esta noche entera sea perfecta, santa, pacífica y sin pecado, roguemos al Señor.
CORO (después de cada petición)
Concédelo, Señor.
DIÁCONO
Un ángel de paz, guía fiel y custodio de nuestras almas y cuerpos, pidamos al Señor.
Perdón y remisión de nuestros pecados y transgresiones, pidamos al Señor.
Cuanto es bueno y conveniente para nuestras almas, y por la paz del mundo, pidamos al Señor.
Que el tiempo restante de nuestra vida se complete en paz y penitencia, pidamos al Señor.
Un fin cristiano de nuestra vida, exento de dolor y vergüenza, pacífico, y una buena defensa ante el temible tribunal de Cristo, pidamos al Señor.
Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.
CORO: A ti, Señor.
SACERDOTE
Porque eres un Dios bondadoso y filántropo, y a ti rendimos gloria; al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
DIÁCONO
Inclinemos la cabeza ante el Señor.
CORO: A ti, Señor.
SACERDOTE (en voz baja)
Señor Dios nuestro, que inclinaste los cielos y descendiste para la salvación del género humano, mira a tus siervos y a tu heredad. Ante Ti, juez temible y amante de la humanidad, han inclinado las cabezas tus siervos y han doblado la cerviz, no esperando auxilio de los hombres, sino confiando en tu misericordia y deseando tu salvación. Guárdalos en todo tiempo, por esta tarde y por la noche venidera, de todo enemigo y de toda operación maligna del diablo y de pensamientos vanos y de fantasías inicuas.
SACERDOTE (en voz alta)
Bendito y glorificado sea el poder de tu reino, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
Apóstija
Del Triodion - - -
Tono 2. Melodía modelo (aftómelon).
Ὅτε ἐκ τοῦ ξύλου.
Cuando José de Arimatea te bajó muerto de la Cruz, ¡Oh Vida de todas las cosas! Te ungió con aromas ¡Oh Cristo! Y te envolvió con un lienzo y era impulsado por el amor a besar con el corazón y con los labios tu cuerpo inmaculado, pero contenido por un temor reverencial, decía con alegría: ¡Gloria a tu condescendencia, Señor, Amigo de los hombres! [SAOGM]
Verso: Reina el Señor, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de poder. [BJ-SAOGM]
Cuando fuiste depositado en un sepulcro nuevo para salvar a todos, Salvador del universo, el Hades burlado, viéndolo, se aterrorizó, fueron rotos sus cerrojos, arrancadas las puertas; se abrieron las tumbas y se levantaron los muertos, entonces Adán, lleno de gratitud, alegrándose te exclamó: ¡Gloria a tu condescendencia, Señor, Amigo de los hombres! [SAOGM]
Verso: Así el orbe está seguro, no vacila. [BJ-SAOGM]
Cuando, consintiéndolo, fuiste enterrado corporalmente en la tumba permaneciendo inabarcable e incircunscriptible en cuanto a la naturaleza de tu divinidad, ¡Oh Cristo!, Has clausurado los calabozos de la muerte y has vaciado el reino entero del Hades; entonces también has hecho digno a este Sábado de la bendición divina, de la gloria y de tu esplendor. [SAOGM]
Verso: La santidad es el ornato de tu casa, oh Señor, por días sin término. [BJ-SAOGM]
Cuando las Potencias celestiales te vieron ¡Oh Cristo! Calumniado por los impíos como impostor y vieron la piedra del sepulcro sellada por las manos que atravesaron tu purísimo costado, se estremecieron ante tu inefable Magnanimidad, pero alegrándose por nuestra salvación te exclamaban: ¡Gloria a tu condescendencia, Amigo de los hombres! [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre.
Del Triodion - - -
Tono 5 (plagal 1).
A Ti que te revistes de la luz como de un manto José junto con Nicodemo te bajaron del leño y contemplándote muerto, desnudo e insepulto, comenzaron el lamento lleno de compasión y decían gimiendo: ¡Ay, dulcísimo Jesús! Poco ha, el sol se revistió de tinieblas al verte suspendido de la cruz, y la tierra ha temblado de espanto y el velo del Templo se ha desgarrado, es mas, he aquí que ahora yo mismo te veo cuando ya has penetrado voluntariamente en la muerte por mi causa. ¿Cómo podré sepultarte, Dios mío? ¿Cómo te envolveré en el lienzo? ¿Con qué manos tocaré tu cuerpo inmaculado? ¿Qué cantos cantaré a esta, tu partida, oh compasivo? Yo magnifico tu Pasión, canto himnos a tu sepulcro junto con la Resurrección diciendo: ¡Señor, gloria a ti! [SAOGM]
SACERDOTE
Song of Simeon.
Ahora, Señor, dejas en paz a tu siervo, según tu palabra. Porque mis ojos han visto tu salvación, la cual tenías destinada ante la faz de todos los pueblos. Luz que ilumine a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. [SAOGM]
TODOS
Trisagio.
Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
SACERDOTE
Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
Apolitiquios. Tono 2.
El noble José, habiendo descendido de la cruz tu cuerpo inmaculado, lo envolvió con un lienzo limpio y lo ungió con preciosos perfumes y lo colocó en un sepulcro nuevo. [SAOGM]
A las mujeres miróforas que estaban junto al sepulcro, el ángel les clamaba: la mirra es adecuada para los mortales; Cristo sin embargo, se ha mostrado ajeno a la corrupción. [SAOGM]
DIÁCONO: ¡Sabiduría!
LECTOR: Bendice, soberano.
SACERDOTE
El que es bendito, Cristo nuestro Dios, eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
JERARCA o LECTOR
Que el Señor Dios afirme la fe santa e irreprochable de los cristianos piadosos y ortodoxos, junto con esta Santa Iglesia y esta ciudad por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
SACERDOTE
Gloria a ti, Dios nuestro. Gloria a ti.
El que soportó la temible Pasión, la vivificadora cruz y la voluntaria sepultura por nuestra salvación, Cristo, verdadero Dios nuestro, por las intercesiones de su purísima e inmaculada Madre, por el poder de la vivificante y preciosa Cruz, la protección de las celestiales potestades incorpóreas, las súplicas del venerable y glorioso profeta, precursor y bautista Juan, de los santos, gloriosos y alabadísimos apóstoles, de los santos, gloriosos y victoriosos mártires, de nuestros justos y teóforos padres, (santo patrono del templo local); de los santos y justos familiares del Señor, Joaquín y Ana, y de todos los santos, tenga misericordia de nosotros y sálvanos, pues eres un Dios bondadoso y filántropo.
Por las oraciones de nuestros santos padres, Señor Jesús Cristo Dios, ten piedad de nosotros y sálvanos.
CORO: Amén.