2025
2025
Viernes | 18 de Abril
On Friday | April 18
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Lecturas de Vísperas
The Readings from Vespers
LECTOR
READER
Lectura del libro del Éxodo.
The reading is from the book of Exodus.
DIÁCONO
DEACON
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
Wisdom. Let us be attentive.
LECTOR
READER
Ex. (33:11-23)
Ex 33:11 – 23
Yahvé hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Luego volvía Moisés al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, no se apartaba del interior de la Tienda. Dijo Moisés a Yahvé: «Mira, tú me dices: Haz subir a este pueblo; pero no me has indicado a quién enviarás conmigo; a pesar de que me has dicho: “Te conozco por tu nombre”, y también: “Has hallado gracia a mis ojos.” Ahora, pues, si realmente he hallado gracia a tus ojos, hazme saber tu camino, para que yo te conozca y halle gracia a tus ojos, y mira que esta gente es tu pueblo.» Respondió él: «Yo mismo iré contigo y te daré descanso.» Le contestó: «Si no vienes tú mismo, no nos hagas partir de aquí. Pues ¿en qué podrá conocerse que he hallado gracia a tus ojos, yo y tu pueblo, sino en eso, en que tú marches con nosotros? Así nos distinguiremos, yo y tu pueblo, de todos los pueblos que hay sobre la tierra.» Respondió Yahvé a Moisés: «Haré también esto que me acabas de pedir, pues has hallado gracia a mis ojos, y yo te conozco por tu nombre.» Entonces dijo Moisés: «Déjame ver, por favor, tu gloria.» Él le contestó: «Yo haré pasar ante tu vista toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el nombre de Yahvé; pues hago gracia a quien hago gracia y tengo misericordia con quien tengo misericordia.» Y añadió: «Pero mi rostro no podrás verlo; porque no puede verme el hombre y seguir viviendo.» Luego dijo Yahvé: «Mira, hay un lugar junto a mí; tú te colocarás sobre la peña. Y al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. Luego apartaré mi mano, para que veas mis espaldas; pero mi rostro no se puede ver.» [SAOGM]
Thus the Lord spoke to Moses face to face, as a man speaks to his friend. Then he would return to the camp, but his servant Joshua the son of Nun, a young man, did not depart from the tabernacle. Then Moses said to the Lord, “Behold, You say to me, ‘Bring up this people.’ But You have not let me know whom You will send with me. Yet You have said, ‘I know you above all, and you have also found grace in My sight.’ Now therefore, I pray, if I have found grace in Your sight, reveal Yourself to me, that I may see You clearly and find grace in Your sight, and know this great nations is Your people.” So He said, “I Myself will go before you and give you rest.” Then he said to Him, “If You Yourself do not go up with us, do not bring us up from here. For how then will it be know that Your people and I found grace in Your sight, except You go with us? So both I and Your people shall be glorified beyond all the nations on the earth.” The Lord then said to Moses, “I will also do this thing you have spoken; for you have found grace in My sight, and I know you above all.” Moses replied, “Reveal Yourself to me.” Then God said, “I will pass before you in My glory, and I will proclaim My name, the Lord, before you. I will have mercy on whom I will have mercy, and I will have compassion on whom I will have compassion.” But He said, “You cannot see My face; for no man can see My face and live.” Moreover, the Lord said, “Here is a place by Me; you shall stand on the rock. So it shall be, while My glory passes by, that I will put you in the cleft of the rock, and will cover you with My hand while I pass by. Then I will take away My hand, and you shall see My back; but My face shall not be seen.” [SAAS]
Proquímeno. Tono 4.
Prokeimenon. Mode 4.
Salmo 34 (35)
Psalm 34 (35).
Ataca, Señor, a los que me atacan.
O Lord, judge those who injure me.
Me devolvían mal por bien. [BJ-SAOGM]
They repaid me evil for good. [SAAS]
Lectura del libro de Job.
The reading is from the book of Job.
DIÁCONO
DEACON
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
Wisdom. Let us be attentive.
LECTOR
READER
Jb. (42:12-17)
Job 42:12 – 17
El Señor bendijo ahora a Job más que al principio, pues se hizo con catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras. Tuvo también siete hijos y tres hijas. A la primera le puso el nombre de “Paloma”, a la segunda “Acacia” y a la tercera “Frasco de perfumes”. No había en todo el país muchachas más hermosas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas junto con sus hermanos. Job vivió después ciento cuarenta años, y conoció a sus hijos, nietos y bisnietos. Job murió anciano tras una larga vida. El mismo habitó en Harran, en las fronteras de Edom y Arabia. Y su nombre era Jobab, más tomó para sí una esposa, una mujer de Arabia, y ella le dio un hijo llamado Hannún. Era el quinto en el descenso de Abraham. Este ha sido hijo descendiente del linaje de Abraham por medio de Zarat hijo Esau y Bosóra. También era escrito que Job resucitará junto a aquéllos quienes nuestro Señor resucitará. [SAOGM]
Now the Lord blessed the latter days of Job more than his beginning. He had fourteen thousand sheep, six thousand camels, one thousand yoke of oxen, and one thousand donkeys. He also had seven sons and three daughters. And he named the first, Day, the second, Cassia, and the third, Amalthia’s Horn. In all the land, there were found no women so beautiful as the daughters of Job, and their father gave them an inheritance among their brothers. After this affliction, Job lived one hundred and seventy years, and all the years he lived were two hundred forty-eight; and Job saw his children and grandchildren for four generations. So Job died, old and full of days. It is written that he will rise with those whom the Lord resurrects. This man is described in the Syriac book as living in the land of Ausitis, on the border of Edom and Arabia. Previously his name was Jobab. He took an Arabian wife and begot a son named Ennon. But he himself was the son of his father Zare, one of the sons of Esau, and of his mother Bosorra. Thus, he was the fifth son from Abraham. [SAAS]
Lectura de la profecía de Isaías.
The reading is from the Prophecy of Isaiah.
DIÁCONO
DEACON
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
Wisdom. Let us be attentive.
LECTOR
READER
Is. (52:13-54:1)
Is 52:14 – 54:1
Oráculo el Señor: He aquí que prosperará mi Siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera. Así como se asombraron de él muchos - pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era humana - otro tanto se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues lo que nunca se les contó verán, y lo que nunca oyeron reconocerán. ¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahveh ¿a quién se le reveló? Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido; y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará. Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes. Grita de júbilo, estéril que no das a luz, rompe en gritos de júbilo y alegría, la que no ha tenido los dolores; que más son los hijos de la abandonada, que los hijos de la casada. [SAOGM]
Thus says the Lord: Behold, My Servant shall have wisdom, and He shall be exalted and glorified exceedingly. Just as many shall be astonished at You, so Your form and glory shall be dishonored by men. Thus many nations shall marvel at Him, and kings shall shut their mouth, because they to whom no report was brought concerning Him shall see; and they who did not hear shall understand. O Lord, who has believed our report, and to whom was the arm of the Lord revealed? We proclaimed His presence as a Child, as a Root in the thirsty land. He had no form or glory, and we saw Him; and He had no form or beauty. But in comparison to all men, His form was lacking in honor. He was a man in suffering and knew how to bear sickness. His face was turned away, and He was dishonored and not esteemed. He bears our sins and suffers for us, yet we considered Him to be in pain, suffering, and ill-treatment. But He was wounded because of our lawlessness, and became sick because of our sins. The chastisement of our peace was upon Him, and by His bruise we are healed. All we like sheep have gone astray. Man has gone astray in his way, and the Lord delivered Him over for our sins. Although He was ill-treated, He opened not His mouth. He was led as a sheep to the slaughter, and as a lamb is silent before his shearers, so He opens not His mouth. In His humiliation His judgment was taken away, and who will declare His generation? For His life is taken from the earth, and because of the lawlessness of My people He was led to death. I will appoint evil men for His burial and rich men for His death, because He committed no lawlessness, nor was deceit found in His mouth. The Lord wishes to cleanse Him of His wound, and if You give an offering for sin, Your soul shall see a long-lived seed. The Lord wishes to take away the pain of His soul, to show Him light, to form Him with understanding, and to pronounce righteous the Righteous One who serves many well; and He shall bear their sins. Therefore He shall inherit many, and will divide the spoil with the strong, because His soul was delivered over to death. He was considered among the lawless, and He bore the sins of many, and was delivered over because of their sins. “Be glad, O barren woman who does not bear; break forth and cry out, you who are not in travail, for more are the children of the desolate than the children of the married woman.” [SAAS]
Lectura apostólica
The Epistle
Lectura de la primera carta de san Pablo a los Corintios.
The reading is from Paul’s First Letter to the Corinthians.
1 Co. (1:18-31; 2:1-2)
1 Cor. 1:18 – 31; 2:1 – 2
Hermanos, la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para nosotros - es fuerza de Dios. Porque dice la Escritura: Destruiré la sabiduría de los sabios, e inutilizaré la inteligencia de los inteligentes. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el docto? ¿Dónde el sofista de este mundo? ¿Acaso no entonteció Dios la sabiduría del mundo? De hecho, como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación. Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres. ¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es. Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios. De él os viene que estéis en Cristo Jesús, al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de origen divino, justicia, santificación y redención, a fin de que, como dice la Escritura: El que se gloríe, gloríese en el Señor. Pues yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con el prestigio de la palabra o de la sabiduría a anunciaros el misterio de Dios, pues no quise saber entre vosotros sino a Jesucristo, y éste Crucificado. [SAOGM]
Brethren, the word of the cross is folly to those who are perishing, but to us who are being saved it is the power of God. For it is written, “I will destroy the wisdom of the wise, and the cleverness of the clever I will thwart.” Where is the wise man? Where is the scholar? Where is the debater of this age? Has not God made foolish the wisdom of the world? For since, in the wisdom of God, the world did not know God through wisdom, it pleased God through the folly of what we preach to save those who believe. For Jews demand signs and Greeks seek wisdom, but we preach Christ crucified, a stumbling block to Jews and folly to Gentiles, but to those who are called, both Jews and Greeks, Christ the power of God and the wisdom of God. For the foolishness of God is wiser than men, and the weakness of God is stronger than men. For consider your call, brethren; not many of you were wise according to the flesh, not many were powerful, not many were of noble birth; but God chose what is foolish in the world to shame the wise, God chose what is weak in the world to shame the strong, God chose what is low and despised in the world, even things that are not, to bring to nothing things that are, so that no flesh might boast in the presence of God. He is the source of your life in Christ Jesus, righteousness and sanctification and redemption; therefore, as it is written. “Let him who boasts, boast in the Lord.” When I came to you, brethren, I did not come proclaiming to you the testimony of God in lofty words or wisdom. For I decided to know nothing among you except Christ and him crucified. [RSV]
Evangelio
The Gospel
Great and Holy Friday
Holy and Great Friday at Vespers
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
The reading is from the holy Gospel according to Matthew.
(Matthew 27:1-38, Luke 23:39-43, Matthew 27:39-54, John 19:31-37, Matthew 27:55-61)
Mt 27:1 – 38, Lk 23:39 – 43, Mt 27:39 – 54, Jn 19:31 – 37, Mt 27:55 – 61
Al amanecer, todos los jefes de los sacerdotes y las autoridades judías celebraron una reunión para decidir la manera de hacer morir a Jesús. Luego lo ataron y lo llevaron para entregárselo a Pilato, el gobernador. Cuando Judas, el traidor, supo que Jesús había sido condenado, se llenó de remordimientos y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los jefes judíos. Les dijo: «He pecado: he entregado a la muerte a un inocente.» Ellos le contestaron: «¿Qué nos importa eso a nosotros? Es asunto tuyo.» Entonces él, arrojando las monedas en el Templo, se marchó y fue a ahorcarse. Los jefes de los sacerdotes recogieron las monedas, pero dijeron: «No se puede echar este dinero en el tesoro del Templo, porque es precio de sangre.» Entonces se pusieron de acuerdo para comprar con aquel dinero el Campo del Alfarero y lo destinaron para cementerio de extranjeros. Por eso ese lugar es llamado Campo de Sangre hasta el día de hoy. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Jeremías: Tomaron las treinta monedas de plata, que fue el precio en que lo tasaron los hijos de Israel, y las dieron por el Campo del Alfarero, tal como el Señor me lo ordenó. Jesús compareció ante el gobernador, y éste comenzó a interrogarlo. Le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?» Jesús contestó: «Tú eres el que lo dice.» Los jefes de los sacerdotes y las autoridades judías lo acusaban, pero Jesús no contestó nada. Pilato le dijo: «¿No oyes todos los cargos que presentan contra ti?» Pero Jesús no dijo ni una palabra, de modo que el gobernador se sorprendió mucho. Con ocasión de la Pascua, el gobernador tenía la costumbre de dejar en libertad a un condenado, a elección de la gente. De hecho el pueblo tenía entonces un detenido famoso, llamado Barrabás. Cuando se juntó toda la gente, Pilato les dijo: «¿A quién quieren que deje libre, a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?» Porque sabía que le habían entregado a Jesús por envidia. Mientras Pilato estaba en el tribunal, su mujer le mandó a decir: «No te metas con ese hombre porque es un santo, y anoche tuve un sueño horrible por causa de él.» Mientras tanto, los jefes de los sacerdotes y los jefes de los judíos persuadieron al gentío a que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Cuando el gobernador volvió a preguntarles: «¿A cuál de los dos quieren que les suelte?», ellos contestaron: «A Barrabás.» Pilato les dijo: «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Cristo?» Todos contestaron: «¡Crucifícalo!» Pilato insistió: «¿Qué ha hecho de malo?» Pero ellos gritaban cada vez con más fuerza: «¡Que sea crucificado!» Al darse cuenta Pilato de que no conseguía nada, sino que más bien aumentaba el alboroto, pidió agua y se lavó las manos delante del pueblo. Y les dijo: «Ustedes responderán por su sangre, yo no tengo la culpa.» Y todo el pueblo contestó: «¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» Entonces Pilato les soltó a Barrabás. Mandó azotar a Jesús y lo entregó a los que debían crucificarlo. Los soldados romanos llevaron a Jesús al patio del palacio y reunieron a toda la tropa en torno a él. Le quitaron sus vestidos y le pusieron una capa de soldado de color rojo. Después le colocaron en la cabeza una corona que habían trenzado con espinos y en la mano derecha le pusieron una caña. Doblaban la rodilla ante Jesús y se burlaban de él, diciendo: «¡Viva el rey de los judíos!» Le escupían en la cara, y con la caña le golpeaban en la cabeza. Cuando terminaron de burlarse de él, le quitaron la capa de soldado, le pusieron de nuevo sus ropas y lo llevaron a crucificar. Por el camino se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y le obligaron a que cargara con la cruz de Jesús. Cuando llegaron al lugar que se llama Gólgota (o Calvario), o sea, «calavera», le dieron a beber vino mezclado con hiel. Jesús lo probó, pero no lo quiso beber. Allí lo crucificaron y después se repartieron entre ellos la ropa de Jesús, echándola a suertes. Luego se sentaron a vigilarlo. Encima de su cabeza habían puesto un letrero con el motivo de su condena, en el que se leía: «Este es Jesús, el rey de los judíos.» También crucificaron con él a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Uno de los malhechores que estaban crucificados con Jesús lo insultaba: «¿No eres tú el Mesías? ¡Sálvate a ti mismo y también a nosotros.» Pero el otro lo reprendió diciendo: «¿No temes a Dios tú, que estás en el mismo suplicio? Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo.» Y añadió: «Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino.» Jesús le respondió: «En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.» Los que pasaban por allí lo insultaban; movían la cabeza y decían: «¡Vaya! ¡Tú que destruyes el Templo y lo levantas de nuevo en tres días! Si eres el Hijo de Dios, líbrate del suplicio y baja de la cruz.» Los jefes de los sacerdotes, los jefes de los judíos y los maestros de la Ley también se burlaban de él. Decían: «¡Ha salvado a otros y no es capaz de salvarse a sí mismo! ¡Que baje de la cruz el Rey de Israel y creeremos en él! Ha puesto su confianza en Dios. Si Dios lo ama, que lo salve, pues él mismo dijo: Soy hijo de Dios.» Hasta los ladrones que habían sido crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde todo el país se cubrió de tinieblas. A eso de las tres, Jesús gritó con fuerza: Elí, Elí, lamá sabactani, que quiere decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Al oírlo, algunos de los presentes decían: «Está llamando a Elías.» Uno de ellos corrió, tomó una esponja, la empapó en vinagre y la puso en la punta de una caña para darle de beber. Los otros le decían: «Déjalo, veamos si viene Elías a salvarlo.» Pero nuevamente Jesús dio un fuerte grito y entregó su espíritu. En ese mismo instante la cortina del Santuario se rasgó de arriba abajo, en dos partes. La tierra tembló, las rocas se partieron, los sepulcros se abrieron y resucitaron varias personas santas que habían llegado ya al descanso. Estas salieron de las sepulturas después de la resurrección de Jesús, fueron a la Ciudad Santa y se aparecieron a mucha gente. El capitán y los soldados que custodiaban a Jesús, al ver el temblor y todo lo que estaba pasando, se llenaron de terror y decían: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.» Como era el día de la Preparación de la Pascua, los judíos no querían que los cuerpos quedaran en la cruz durante el sábado, pues aquel sábado era un día muy solemne. Pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas a los crucificados y retiraran los cuerpos. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas de los dos que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a Jesús vieron que ya estaba muerto, y no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza, y al instante salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio. Su testimonio es verdadero, y Aquél sabe que dice la verdad. Y da este testimonio para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ni un solo hueso. Y en otro texto dice: Contemplarán al que traspasaron. También estaban allí, observándolo todo, algunas mujeres que desde Galilea habían seguido a Jesús para servirlo. Entre ellas estaban María Magdalena, María, madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. Siendo ya tarde, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, y el gobernador ordenó que se lo entregaran. José tomó entonces el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia y lo colocó en el sepulcro nuevo que se había hecho excavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra sobre la entrada del sepulcro y se fue. Mientras tanto, María Magdalena y la otra María estaban allí, sentadas frente al sepulcro. [SAOGM]
At that time, all the chief priests and the elders of the people took counsel against Jesus to put him to death; and they bound him and led him away and delivered him to Pilate the governor. When Judas, his betrayer, saw that he was condemned, he repented and brought back the thirty pieces of silver to the chief priests and the elders, saying, “I have sinned in betraying innocent blood.” They said, “What is that to us? See to it yourself.” And throwing down the pieces of silver in the temple, he departed; and he went and hanged himself. But the chief priests, taking the pieces of silver, said, “It is not lawful to put them into the treasury, since they are blood money.” So they took counsel, and bought with them the potter’s field, to bury strangers in. Therefore that field has been called the Field of Blood to this day. Then was fulfilled what had been spoken by the prophet Jeremiah, saying, “And they took the thirty pieces of silver, the price of him on whom a price had been set by some of the sons of Israel, and they gave them for the potter’s field, as the Lord directed me.” Now Jesus stood before the governor; and the governor asked him, “Are you the King of the Jews?” Jesus said, “You have said so.” But when he was accused by the chief priests and elders, he made no answer. Then Pilate said to him, “Do you not hear how many things they testify against you?” But he gave him no answer, not even to a single charge; so that the governor wondered greatly. Now at the feast the governor was accustomed to release for the crowd any one prisoner whom they wanted. And they had then a notorious prisoner, called Barabbas. So when they had gathered, Pilate said to them, “Whom do you want me to release for you, Barabbas or Jesus who is called Christ?” For he knew that it was out of envy that they had delivered him up. Besides, while he was sitting on the judgment seat, his wife sent word to him, “Have nothing to do with that righteous man, for I have suffered much over him today in a dream.” Now the chief priests and the elders persuaded the people to ask for Barabbas and destroy Jesus. The governor again said to them, “Which of the two do you want me to release for you?” And they said, “Barabbas.” Pilate said to them, “Then what shall I do with Jesus who is called Christ?” They all said, “Let him be crucified.” And he said, “Why, what evil has he done?” But they shouted all the more, “Let him be crucified.” So when Pilate saw that he was gaining nothing, but rather that a riot was beginning, he took water and washed his hands before the crowd, saying, “I am innocent of this righteous man’s blood; see to it yourselves.” And all the people answered, “His blood be on us and on our children!” Then he released for them Barabbas, and having scourged Jesus, delivered him to be crucified. Then the soldiers of the governor took Jesus into the praetorium, and they gathered the whole battalion before him. And they stripped him and put a scarlet robe upon him, and plaiting a crown of thorns they put it on his head, and put a reed in his right hand. And kneeling before him they mocked him, saying, “Hail, King of the Jews!” And they spat upon him, and took the reed and struck him on the head. And when they had mocked him, they stripped him of the robe, and put his own clothes on him, and led him away to crucify him. As they went out, they came upon a man of Cyrene, Simon by name; this man they compelled to carry his cross. And when they came to a place called Golgotha (which means the place of a skull), they offered him wine to drink, mingled with gall; but when he tasted it, he would not drink it. And when they had crucified him, they divided his garments among them by casting lots; then they sat down and kept watch over him there. And over his head they put the charge against him, which read, “This is Jesus the King of the Jews.” Then two robbers were crucified with him, one on the right and one on the left. One of the criminals who were hanged railed at him, saying, “Are you not the Christ? Save yourself and us!” But the other rebuked him, saying, “Do you not fear God, since you are under the same sentence of condemnation? And we indeed justly; for we are receiving the due reward of our deeds; but this man has done nothing wrong.” And he said, “Jesus, remember me when you come in your kingdom.” And he said to him, “Truly, I say to you, today you will be with me in Paradise.” And those who passed by derided him, wagging their heads and saying, “You who would destroy the temple and build it in three days, save yourself! If you are the Son of God, come down from the cross.” So also the chief priests, with the scribes and elders, mocked him, saying, “He saved others; he cannot save himself. He is the King of Israel; let him come down now from the cross, and we will believe in him. He trusts in God; let God deliver him now, if he desires him; for he said, ‘I am the Son of God.’” And the robbers who were crucified with him also reviled him in the same way. Now from the sixth hour there was darkness over all the earth until the ninth hour. And about the ninth hour Jesus cried with a loud voice, “Eli, Eli, lama sabachthani?” that is, “My God, my God, why have you forsaken me?” And some of the bystanders hearing it said, “This man is calling Elijah.” And one of them at once ran and took a sponge, filled it with vinegar, and put it on a reed, and gave it to him to drink. But the others said, “Wait, let us see whether Elijah will come to save him.” And Jesus cried again with a loud voice and yielded up his spirit. And behold, the curtain of the temple was torn in two, from top to bottom; and the earth shook, and the rocks were split; the tombs also were opened, and many bodies of the saints who had fallen asleep were raised, and coming out of the tombs after his resurrection they went into the holy city and appeared to many. When the centurion and those who were with him, keeping watch over Jesus, saw the earthquake and what took place, they were filled with awe, and said, “Truly this was the Son of God!” Since it was the day of Preparation, in order to prevent the bodies from remaining on the cross on the Sabbath (for that Sabbath was a high day), the Jews asked Pilate that their legs might be broken, and that they might be taken away. So the soldiers came and broke the legs of the first, and of the other who had been crucified with him; but when they came to Jesus and saw that he was already dead, they did not break his legs. But one of the soldiers pierced his side with a spear, and at once there came out blood and water. He who saw it has borne witness — his testimony is true, and he knows that he tells the truth — that you also may believe. For these things took place that the scripture might be fulfilled, “Not a bone of him shall be broken.” And again another scripture says, “They shall look on him whom they have pierced.” There were also many women there, looking on from afar, who had followed Jesus from Galilee, ministering to him; among whom were Mary Magdalene, and Mary the mother of James and Joseph, and the mother of the sons of Zebedee. When it was evening, there came a rich man from Arimathea, named Joseph, who also was a disciple of Jesus. He went to Pilate and asked for the body of Jesus. Then Pilate ordered it to be given to him. And Joseph took the body, and wrapped it in a clean linen shroud, and laid it in his own new tomb, which he had hewn in the rock; and he rolled a great stone to the door of the tomb, and departed. Mary Magdalene and the other Mary were there, sitting opposite the sepulchre. [RSV]
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Stand for the reading of the Synaxarion.
Sinasario
Synaxarion
Del menaion.
From the Menaion.
El 18 de abril conmemoramos a nuestro justo padre Juan, discípulo de S. Gregorio del Decapolita.
On April 18, we commemorate our devout father John, the disciple of Saint Gregory of Decapolis.
Del Triodio.
From the Triodion.
El viernes Santo, conmemoramos la sagrada y temerária Pasión redentora de nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo; es decir, los escupitajos, las bofetadas, los cardenales, la ignominia, las mofas, el manto de grama, la caña, la esponja, el vinagre, los clavos, la lanza y en especial la Cruz y la muerte que recibió voluntariamente por nosotros. También celebramos la confesión de salvación del ladrón agradecido que fue crucificado com Él.
On this day, Holy and Great Friday, we celebrate the awesome, holy, and saving Passion of our Lord and God and Savior Jesus Christ: the spitting, the blows, the buffeting, the mockery, the reviling, the purple robe, the reed, the sponge, the vinegar, the nails, the spear, and above all, the Cross and Death which He condescended to endure willingly for our sakes. Also the saving confession on the cross of the grateful Robber who was crucified with Him.
Stijos de la crucifixión
Verses for the Crucifixion
Tú eres un Dios vivo, aunque estabas sin vida sobre el madero. Oh cadáver desnudo, Tú eres la Palabra del Dios vivo.
Even dead on the Cross, You as God are living, O naked corpse and living God’s Logos.
Stijos del ladrón arrepentido
For the grateful Robber
El ladrón abrió las puertas cerradas del Edén, con las palabras “Acuérdate de mí”.
The Robber opened the locked gates of Eden Using the key of his “Remember me” confession.
Por tanto, oh Cristo Dios nuestro, por tu infinita compasión por nosotros; por amor, ten piedad de nosotros y sálvanos. Amén.
By Your enormous and all-infinite compassion for us, O Christ God, have mercy on us. Amen.
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Normas de Ayuno
Fasting Rule
Ayuno estricto. Nos abstenemos de consumir todo tipo de carne, pescados, aceite, vino, productos lácteos, y huevos.
Strict: Refrain from meat, fish, oil, dairy, and eggs.
Es Semana Santa.
It is Holy Week.