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SERVICIO DE LAS HORAS DEL GRAN VIERNES SANTO
De Cirilo, patriarca de Alejandría
HORA PRIMA
SACERDOTE
Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
LECTOR
Amén.
SACERDOTE
Gloria a ti, Dios nuestro. Gloria a ti.
Rey Celestial, Consolador, Espíritu de Verdad, que estás en todo lugar y que todo lo llenas, Tesoro de bienes y Dador de la vida, ven y toma tu morada entre nosotros, purifícanos de toda mancha, y salva, Tú que eres bueno, nuestras almas.
LECTOR
Amén.
Trisagio.
Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
SACERDOTE
Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LECTOR
Amén.
Señor, ten piedad. (12 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Dios nuestro Rey.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante el mismo Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 5
Señor, escucha mis palabras, y a mi queja pon atención. Presta oído a mi clamor, ¡oh mi rey y mi Dios! Pues a ti te imploro, Señor. Desde la mañana oyes mi voz. Desde la mañana te hago promesas y me quedo a la espera. Tú no eres un Dios al que le gusta la maldad, ni el malvado tiene en ti acogida. Los insensatos no aguantan tu mirada, detestas a los que obran la maldad. A los que hablan mentiras los destruyes: Odia el Señor a violentos y embusteros. Pero yo por tu inmensa bondad puedo entrar en tu casa; frente a tu santo templo me prosterno con toda reverencia. Señor, tú que eres justo, guíame: Frente a los que me espían abre ante mí un camino llano. Pues nada de sincero hay en su boca y sólo crímenes hay en su interior. Para halagar tienen buena lengua, mas su garganta se abre para tragar. Castígalos, oh Dios, como culpables, haz que fracasen sus intrigas; échalos por sus crímenes sin cuento, ya que contra ti se han rebelado. Que se alegren cuantos a ti se acogen, que estén de fiesta los que tú proteges, y te celebren los que aman tu nombre. Pues tú, Señor, bendices al justo y como un escudo lo cubre tu favor. [SAOGM]
Salmo 2
¿Para qué meten ruido las naciones y los pueblos meditan vanos planes? Se sublevan los reyes de la tierra, y sus fuerzas unen los soberanos en contra del Señor y de su Ungido. «¡Vamos, dicen, rompamos sus cadenas y su yugo quebremos!» El que se sienta en los cielos se sonríe, el Señor se burla de ellos. Luego les habla con enojo y su furor los amedrenta: «Yo soy quien ha consagrado a mi rey en Sión, mi monte santo.» Voy a comunicar el decreto del Señor: El me ha dicho: «Tú eres hijo mío, yo te he engendrado hoy. Pídeme y serán tu herencia las naciones, tu propiedad, los confines de la tierra. Las regirás con un cetro de hierro y quebrarás como cántaro de arcilla.» Pues bien, reyes, entiendan, recapaciten, jueces de la tierra. Sirvan con temor al Señor, besen, temblando, sus pies; no sea que se enoje y perezcan, pues su cólera estalla en un momento. ¡Felices los que en él se refugian! [SAOGM]
Salmo 21 (22)
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste? ¡Las palabras que lanzo no me salvan! Mi Dios, de día llamo y no me atiendes, de noche, mas no encuentro mi reposo. Tú, sin embargo, estás en el Santuario, de allí sube hasta ti la alabanza de Israel. En ti nuestros padres esperaron, esperaban y tú los liberabas. A ti clamaban y quedaban libres, su espera puesta en ti no fue fallida. Mas yo soy un gusano y ya no un hombre, los hombres de mí tienen vergüenza y el pueblo me desprecia. Todos los que me ven, de mí se burlan, hacen muecas y mueven la cabeza: «¡Confía en el Señor, pues que lo libre, que lo salve si le tiene aprecio!» Me has sacado del vientre de mi madre, me has confiado a sus pechos maternales. Me entregaron a ti apenas nacido; tú eres mi Dios desde el seno materno. No te alejes de mí, que la angustia está cerca, y no hay nadie que pueda ayudarme. Me rodean novillos numerosos y me cercan los toros de Basán. Amenazándome abren sus hocicos como leones que desgarran y rugen. Yo soy como el arroyo que se escurre; todos mis huesos se han descoyuntado; mi corazón se ha vuelto como cera, dentro mis entrañas se derriten. Mi garganta está seca como teja, y al paladar mi lengua está pegada: ya están para echarme a la sepultura. Como perros de presa me rodean, me acorrala una banda de malvados. Han lastimado mis manos y mis pies. Con tanto mirarme y observarme pudieron contar todos mis huesos. Reparten entre sí mis vestiduras y mi túnica la tiran a la suerte. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; ¡fuerza mía, corre a socorrerme! Libra tú de la espada mi alma, de las garras del can salva mi vida. Sálvame de la boca del león, y de los cuernos del toro lo poco que soy. Yo hablaré de tu Nombre a mis hermanos, te alabaré también en la asamblea. Alaben al Señor sus servidores, todo el linaje de Jacob lo aclame, toda la raza de Israel lo tema. porque no ha despreciado ni ha desdeñado al pobre en su miseria, no le ha vuelto la cara y a sus invocaciones le hizo caso. Para ti mi alabanza en la asamblea, mis votos cumpliré ante su vista. Los pobres comerán hasta saciarse, alabarán a Dios los que lo buscan: ¡vivan sus corazones para siempre! De Dios se acordará toda la tierra y a él se volverá, todos los pueblos, razas y naciones ante él se postrarán. ¡Rey es Dios, Señor de las naciones! Todo mortal honor le rendirá, se agacharán al verlo los que al sepulcro van. Para Dios será sólo mi existencia. Lo servirán mis hijos, hablarán del Señor a los que vengan, al pueblo que va a nacer: Que es justo, les dirán. Tal es su obra. [SAOGM]
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, Dios. (3 veces)
Señor, ten piedad. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Tropario.
Oh Cristo, cuando fuiste crucificado, la tiranía del enemigo pereció, su poder fue pisoteado. Porque ni un ángel ni un hombre nos ha salvado, sino Tú mismo, oh Señor: Gloria a Ti. [KAD]
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Teotoquio.
¿Cómo te llamaremos, tú que eres llena de gracia? Cielo, porque diste a luz al Sol de Justicia; Paraíso, porque de ti brotó la Flor de la incorruptibilidad; Virgen, porque permaneciste incorrupta; Madre purísima, porque llevaste en tus brazos santos al Hijo que es Dios de todos. Suplícale que nos salve. [SAOGM]
CORO
Idiómela.
Tono 8 (plagal 4).
Hoy el velo del templo se rasgó en dos, para reprender a los transgresores; y el sol esconde sus rayos, viendo al Maestro crucificado. [KAD]
Dos veces, sin stijos. Después:
Tono 8 (plagal 4).
Verso: ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos conspiran en vano? [BJ-SAOGM]
Fuiste llevado como oveja al matadero, oh Cristo Rey nuestro, y como cordero inocente fuiste clavado en la Cruz por hombres malvados por nuestros pecados, oh Amante de la Humanidad. [KAD]
Verso: Los reyes de la tierra se sublevan, los príncipes a una se alían. [BJ-SAOGM]
Se repite el mismo himno. Después:
Gloria. Tono 8 (plagal 4).
Sufriendo que los transgresores se apoderaran de Ti, Tú clamaste en voz alta, oh Señor: “Aunque hieras al Pastor y disperses a las doce ovejas, Mis discípulos , Podría convocar a más de doce legiones de ángeles. Pero en mi paciencia me abstengo, para que secumplan los secretos ocultos que os he dado a conocer por medio de mis profetas.” Oh Señor, la gloria sea para Ti. [KAD]
Ahora y siempre. Repetir.
LA PROFECÍA
LECTOR
Proquímeno. Tono 4.
Sale afuera a comentarlas.
Verso: Dichoso el que cuida del débil y el pobre. [BJ-SAOGM]
Lectura de la profecía de Zacarías.
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Za. (11:10-13)
Tomé luego mi cayado «Gracia» y lo partí, para romper la alianza que Yahveh había concluido con todos los pueblos. Quedó roto aquel día, y los tratantes de ovejas que me observaban supieron que era una palabra de Yahveh. Yo les dije: «Si os parece bien, dadme mi jornal; sino, dejadlo.» Ellos pesaron mi jornal: treinta siclos de plata. Yahveh me dijo: «¡Echalo al tesoro, esa lindeza de precio en que me han apreciado!» Tomé, pues, los treinta siclos de plata y los eché en la Casa de Yahveh, en el tesoro. [SAOGM]
Lectura apostólica
Lectura de la carta de san Pablo a los Gálatas.
SACERDOTE
¡Atendamos! ¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
(6:14-18)
En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si nos es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo! Porque nada cuenta ni la circuncisión, ni la incircuncisión, sino la creación nueva. Y para todos los que se sometan a esta regla, paz y misericordia, lo mismo que para el Israel de Dios. En adelante nadie me moleste, pues llevo sobre mi cuerpo las señales de Jesús. Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén. [SAOGM]
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
Paz a todos.
( Y a tu espíritu. )
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Mateo. ¡Atendamos!
( ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti! )
SACERDOTE
(27:1-56)
Llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. Y después de atarle, le llevaron y le entregaron al procurador Pilato. Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: «Pequé entregando sangre inocente.» Ellos dijeron: «A nosotros, ¿qué? Tú verás.» El tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y seahorcó. Los sumos sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre.» Y después de deliberar, compraron con ellas el Campo del Alfarero como lugar de sepultura para los forasteros. Por esta razón ese campo se llamó «Campo de Sangre», hasta hoy. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: = «Y tomaron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue apreciado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el Campo del Alfarero, según lo que me ordenó el Señor.» Jesús compareció ante el procurador, y el procurador le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Respondió Jesús: «Sí, tú lo dices.» Y, mientras los sumos sacerdotes y los ancianos le acusaban, no respondió nada. Entonces le dice Pilato: «¿No oyes de cuántas cosas te acusan?» Pero él a nada respondió, de suerte que el procurador estaba muy sorprendido. Cada Fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran. Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás. Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?», pues sabía que le habían entregado por envidia. Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: «No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa.» Pero los sumos sacerdotes y los ancianos lograron persuadir a la gente que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Y cuando el procurador les dijo: «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?», respondieron: «¡A Barrabás!» Díceles Pilato: «Y ¿qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?» Y todos a una: «¡Sea crucificado!» - «Pero ¿qué mal ha hecho?», preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: «¡Sea crucificado!» Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: «Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.» Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado. Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte. Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz. Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, «Calvario», le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo. Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Y se quedaron sentados allí para custodiarle. Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: «Este es Jesús, el Rey de los judíos.» Y al mismo tiempo que a él crucifican a dos salteadores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!» Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: “Soy Hijo de Dios.”» De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él. Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: «A Elías llama éste.» Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber. Pero los otros dijeron: «Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.» Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu. En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron. Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «Verdaderamente éste era Hijo de Dios.» Había allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle. Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. [SAOGM]
( ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti! )
LECTOR
Dirige mis pasos según tu palabra, que ninguna transgresión tenga dominio sobre mí.
Redímeme de las calumnias de hombres y guardaré tus mandamientos.
Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo, y enséñame tus estatutos.
Sea llena mi boca de tu alabanza, Señor, para cantar tu gloria, tu magnificencia todo el día. [SAOGM]
Trisagio.
Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
SACERDOTE
Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LECTOR
Amén.
Condaquio.
Venid, todos alabemos al crucificado por nosotros. Porque cuando María lo vio sobre la cruz dijo: “Aunque soportaste la crucifixión voluntaria, eres siempre Hijo mío y Dios mío.” [SAOGM]
Señor, ten piedad. (40 veces)
Tú que en todo tiempo y a toda hora, tanto en el cielo como en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo Dios, paciente, grande en misericordia y ternura, que amas al justo y tienes piedad del pecador, que a todos los hombres llamas a la salvación por la promesa de bienes venideros; tú mismo, Señor, recibe también nuestras súplicas en esta hora; dirige nuestra vida en tus mandamientos, santifica nuestras almas, limpia nuestros cuerpos, dirige nuestros pensamientos, limpia nuestra mente, líbranos de toda tribulación, iniquidad y aflicción, y rodéanos de tus ángeles santos, para que guardados y guiados por sus huestes, seamos dignos de la unidad de la fe y del entendimiento de tu inaccesible gloria. Porque bendito eres por los siglos de los siglos, amén.
Señor, ten piedad. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Más honorable que los querubines y más gloriosa incomparablemente que los serafines, tú que sin mancha has engendrado a Dios, el Verbo, verdaderamente Theotokos, te alabamos.
En el nombre del Señor, bendice, Padre.
SACERDOTE
Dios, sé compasivo con nosotros, bendícenos y haz resplandecer sobre nosotros tu rostro, y ten piedad de nosotros.
LECTOR
Amén.
SACERDOTE
Cristo, Luz verdadera, que iluminas y santificas a todos los hombres que vienen a este mundo, que la Luz de tu rostro sea una señal sobre nosotros, que en ella podamos ver la Luz inaccesible. Dirige nuestros pasos en el ejercicio de tus mandamientos, por las intercesiones de tu inmaculada Madre y de todos tus santos. ( Amén. )
HORA TERCIA
LECTOR
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Dios nuestro Rey.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante el mismo Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 34 (35)
Ataca, Señor, a los que me atacan, combate a los que me combaten. Ponte la armadura, toma el escudo, y te levantas para venir a socorrerme. Blandes la lanza y el hacha contra mis perseguidores, y a mí me dices: «¡Yo soy tu salvación!» Que sean humillados y fracasen los que quieren mi vida, que retrocedan y sean confundidos los que rumian mi desgracia. Que sean como pelusa al viento, acosados por el ángel del Señor. Que su camino sea oscuro y resbaladizo, perseguidos por el ángel del Señor. Sin motivo me tendieron una trampa, y cavaron una fosa para mí. Que sin aviso venga sobre ellos la ruina, que queden atrapados en su trampa y caigan en su fosa. Y mi alma se alegrará en el Señor, muy contenta con su intervención. Todo mi ser exclamará: «Señor, ¿quién hay como tú, que libras al débil de la mano del fuerte, y al pobre y al pequeño del que los despoja?» Falsos testigos se levantan en mi contra, me interrogan por cosas que yo ignoro; me devuelven mal por bien, y me miran cómo me debato. Pero yo, cuando se enfermaban, me vestía de saco, ayunaba, hacía penitencia, y no cesaba de rezar por ellos. Caminaba sin rumbo como por un amigo o un hermano, me curvaba de tristeza como quien llora a su madre. Pero en cuanto caí, se alegraron y se juntaron todos contra mí como extranjeros o desconocidos. Sin cesar me desgarran esos hipócritas, burlándose de mí continuamente y rechinando contra mí los dientes. Señor, ¿te quedarás mirando? Rescátame de los leones rugientes, pues no tengo sino una vida. Te daré gracias en la gran asamblea, te alabaré cuando esté todo el pueblo. Que no se rían los que me odian sin razón, ni se guiñen el ojo, pues no tienen excusas. Esa gente no quiere la paz para los pacíficos del país; siniestros planes han maquinado y hablan abiertamente contra mí: «¡Sí, sí,» dicen, «nosotros lo hemos visto!» Tú, Señor, que lo has visto, no te quedes callado, ¡no te apartes de mí, Señor! Despiértate y levántate, que es tiempo de juzgar. Señor, Dios mío, toma mi defensa. Júzgame, Señor, tú que eres justo, y que no puedan reírse de mí, ni digan: «¡Salió tal como queríamos, al fin lo hemos devorado!» Queden avergonzados y humillados, todos los que se ríen de mi desgracia. Queden cubiertos de infamia y de desprecio los que se alzan contra mí. Ríanse y alégrense los que creen en mis derechos, y que puedan decir siempre: «¡Grande es el Señor, pues supo defender a su servidor!» Yo les diré que tú eres justo, todo el día te alabaré. [SAOGM]
Salmo 108 (109)
Oh Dios a quien alabo, no guardes silencio, pues la boca maligna y la boca impostora se abren contra mí. Me hablan con una lengua mentirosa, me rodean palabras de odio, me atacan sin motivo. ¡En pago a mi amistad me acusan y yo, tan solo oro! Me devuelven mal por bien y odio, por mi amistad. Haz que un hombre malo le pida cuentas, que el acusador se pare a su derecha. ¡Que en el juicio resulte culpable, que consideren pecado su apelación! ¡Que sus días le sean acortados y que otro se apodere de su cargo! ¡Que sus hijos queden huérfanos y su mujer, viuda! ¡Que sus hijos anden vagabundos y mendiguen, y los echen de sus casas destruidas! ¡Que un acreedor le quite todo y extraños se apoderen de lo que le ha costado! ¡Que nadie le haga un favor, y nadie se compadezca de sus huérfanos! ¡Que sea su descendencia exterminada y se borre su nombre en una generación! ¡Que recuerde el Señor la culpa de sus padres, que no se borre el pecado de su madre, que estén siempre presentes ante el Señor, que borre de la tierra su memoria! Pues nunca se acordó de ser amable, persiguió al pobre y al desvalido, y hasta la muerte al hombre de triste corazón. ¡Ya que amó la maldición, que con él se quede; no quiso a la bendición, que lo abandone! Se puso la maldición como su ropa: que le penetre hasta el fondo como el agua y le cale como aceite hasta sus huesos. Que sea como un manto que lo envuelva, un cinturón que lo apriete sin cesar. Así pague el Señor a mis acusadores y a los que hablan mal de mi persona! Pero tú, Señor Adonai, actúa para mí en honor a tu nombre, sálvame, pues es tan bueno tu amor. Porque soy pobre y desdichado, herido está mi corazón dentro de mí, me voy como la sombra que declina, como langosta arrastrada por el viento. De tanto ayuno flaquean mis rodillas y mi cuerpo, sin grasa, ha enflaquecido; soy un pretexto para sus insultos, cuando me ven, menean la cabeza. Señor, mi Dios, ayúdame, sálvame, tú que eres bueno: y que sepan que allí está tu mano, que eres tú, Señor, quien hizo eso. Si ellos maldicen, tu bendecirás: mis adversarios serán confundidos y tu servidor se alegrará. ¡Que se cubran de infamia mis acusadores, envueltos en su vergüenza como de un manto! Por mi boca al Señor doy muchas gracias y alabanzas en medio de la muchedumbre, pues se puso a la derecha del pobre para salvar su vida de sus jueces. [SAOGM]
Salmo 50 (51)
Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu inmensa ternura borra mi delito, lávame a fondo de mi culpa, purifícame de mi pecado. Pues yo reconozco mi delito, mi pecado está siempre ante mí; contra ti, contra ti solo pequé, lo malo a tus ojos cometí. Por que seas justo cuando hablas e irreprochable cuando juzgas. Mira que nací culpable, pecador me concibió mi madre. Y tú amas la verdad en lo íntimo del ser, en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con hisopo hasta quedar limpio, lávame hasta blanquear más que la nieve. Devuélveme el son del gozo y la alegría, se alegren los huesos que tú machacaste. Aparta tu vista de mis yerros y borra todas mis culpas. Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un espíritu firme; no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu. Devuélveme el gozo de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso; enseñaré a los rebeldes tus caminos y los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios salvador mío, y aclamará mi lengua tu justicia; abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza. Pues no te complaces en sacrificios, si ofrezco un holocausto, no lo aceptas. Dios quiere el sacrificio de un espíritu contrito, un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias. ¡Sé benévolo y favorece a Sión, reconstruye los muros de Jerusalén! Entonces te agradarán los sacrificios legítimos –holocausto y oblación entera–, entonces se ofrecerán novillos en tu altar. [BJ-SAOGM]
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, Dios. (3 veces)
Señor, ten piedad. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Tropario.
Oh Señor, los judíos te condenaron a muerte, Tú que eres la Vida de todos; Con la vara de Moisés, los condujiste a través del Mar Rojo en tierra seca, pero te clavaron en la Cruz; Los amamantaste con miel de la peña, pero ellos te dieron a beber hiel. Pero tú has soportado voluntariamente todas estas cosas, para librarnos de la servidumbre del enemigo. Oh Cristo Dios, gloria a Ti. [KAD]
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Teotoquio.
Tú, Theotokos, eres la verdadera viña que diste el fruto de la Vida para nosotros; te suplicamos, Señora, intercede juntamente con los apóstoles y todos los santos, que El tenga piedad de nosotros. [SAOGM]
CORO
Idiómela.
Tono 8 (plagal 4).
Por miedo a los judíos, tu amigo y compañero Pedro te negó, oh Señor, y llorando amargamente exclamó en voz alta: “No ignores mis lágrimas en silencio, oh compasivo; porque dije que mantendría la fe, pero no la mantuve.” Acepta también nuestro arrepentimiento y ten piedad de nosotros. [KAD]
Dos veces, sin stijos. Después:
Tono 8 (plagal 4).
Verso: Escucha mi palabra, Señor, repara en mi plegaria. [BJ-SAOGM]
Ante tu preciosa Cruz, oh Señor, los soldados se mofaban de Ti, y las huestes noéticas se maravillaban. Porque tú, que adornaste la tierra con flores, estabas ataviado con una corona de vergüenza; y Tú que has vestido de nubes el firmamento estabas adornado con un manto de burla. Así en tu amorosa providencia, oh Cristo, Tú has dado a conocer Tu bondad compasiva y gran misericordia: Gloria a Ti. [KAD]
Verso: Atento a mis gritos de auxilio, rey mío y Dios mío. [BJ-SAOGM]
Se repite el mismo himno. Después:
Gloria. Tono 5 (plagal 1).
Cuando fuiste llevado a la cruz, oh Señor, gritaste en voz alta: “¿Por qué procuran crucificarme, oh judíos? ¿Será porque hice que sus paralíticos caminaran, porque resucité a los muertos como de un sueño? Sané a la que tenía flujo de sangre, y me compadecí de la mujer cananea: ¿Por qué procuran matarme, oh judíos? Pero, oh transgresores, mirarán a Cristo a quien ahora traspasan.” [KAD]
Ahora y siempre. Repetir.
LA PROFECÍA
LECTOR
Proquímeno. Tono 4.
Y ahora estoy a punto de caer.
Verso: Señor, no me castigues enfadado. [BJ-SAOGM]
Lectura de la profecía de Isaías.
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Is. (50:4-11)
El Señor Yahveh me ha dado lengua de discípulo, para que haga saber al cansado una palabra alentadora. Mañana tras mañana despierta mi oído, para escuchar como los discípulos; el Señor Yahveh me ha abierto el oído. Y yo no me resistí, ni me hice atrás. Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba. Mi rostro no hurté a los insultos y salivazos. Pues que Yahveh habría de ayudarme para que no fuese insultado, por eso puse mi cara como el pedernal, a sabiendas de que no quedaría avergonzado. Cerca está el que me justifica: ¿quién disputará conmigo? Presentémonos juntos: ¿quién es mi demandante? ¡que se llegue a mí! He aquí que el Señor Yahveh me ayuda: ¿quién me condenará? Pues todos ellos como un vestido se gastarán, la polilla se los comerá. El que de entre vosotros tema a Yahveh oiga la voz de su Siervo. El que anda a oscuras y carece de claridad confíe en el nombre de Yahveh y apóyese en su Dios. ¡Oh vosotros, todos los que encendéis fuego, los que sopláis las brasas! Id a la lumbre de vuestro propio fuego y a las brasas que habéis encendido. Esto os vendrá de mi mano: en tormento yaceréis. [SAOGM]
Lectura apostólica
Lectura de la carta de san Pablo a los Romanos.
SACERDOTE
¡Atendamos! ¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
(5:6-10)
Hermanos, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera! Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! [SAOGM]
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
Paz a todos.
( Y a tu espíritu. )
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Marcos. ¡Atendamos!
( ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti! )
SACERDOTE
(15:16-41)
En aquel tiempo: los soldados le llevaron dentro del palacio, es decir, al pretorio y llaman a toda la cohorte. Le visten de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñen. Y se pusieron a saludarle: «¡Salve, Rey de los judíos!» Y le golpeaban en la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacan fuera para crucificarle. Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. Le conducen al lugar del Gólgota, que quiere decir: Calvario. Le daban vino con mirra, pero él no lo tomó. Le crucifican y se reparten sus vestidos, echando a suertes a ver qué se llevaba cada uno. Era la hora tercia cuando le crucificaron. Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena: «El Rey de los judíos.» Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su derecha y otro a su izquierda. Y los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «¡Eh, tú!, que destruyes el Santuario y lo levantas en tres días, ¡sálvate a ti mismo bajando de la cruz!» Igualmente los sumos sacerdotes se burlaban entre ellos junto con los escribas diciendo: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. ¡El Cristo, el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.» También le injuriaban los que con él estaban crucificados. Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: «Eloí, Eloí, ¿lema sabactaní?», - que quiere decir - «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» Al oír esto algunos de los presentes decían: «Mira, llama a Elías.» Entonces uno fue corriendo a empapar una esponja en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber, diciendo: «Dejad, vamos a ver si viene Elías a descolgarle.» Pero Jesús lanzando un fuerte grito, expiró. Y el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. Al ver el centurión, que estaba frente a él, que había expirado de esa manera, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.» Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de Joset, y Salomé, que le seguían y le servían cuando estaba en Galilea, y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén. [SAOGM]
( ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti! )
LECTOR
Bendito es el Señor Dios, bendito es el Señor día a día, el Dios de nuestra salvación nos hace prosperar; nuestro Dios es Dios que salva. [SAOGM]
Trisagio.
Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
SACERDOTE
Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LECTOR
Amén.
Condaquio.
Venid, todos alabemos al crucificado por nosotros. Porque cuando María lo vio sobre la cruz dijo: “Aunque soportaste la crucifixión voluntaria, eres siempre Hijo mío y Dios mío.” [SAOGM]
Señor, ten piedad. (40 veces)
Tú que en todo tiempo y a toda hora, tanto en el cielo como en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo Dios, paciente, grande en misericordia y ternura, que amas al justo y tienes piedad del pecador, que a todos los hombres llamas a la salvación por la promesa de bienes venideros; tú mismo, Señor, recibe también nuestras súplicas en esta hora; dirige nuestra vida en tus mandamientos, santifica nuestras almas, limpia nuestros cuerpos, dirige nuestros pensamientos, limpia nuestra mente, líbranos de toda tribulación, iniquidad y aflicción, y rodéanos de tus ángeles santos, para que guardados y guiados por sus huestes, seamos dignos de la unidad de la fe y del entendimiento de tu inaccesible gloria. Porque bendito eres por los siglos de los siglos, amén.
Señor, ten piedad. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Más honorable que los querubines y más gloriosa incomparablemente que los serafines, tú que sin mancha has engendrado a Dios, el Verbo, verdaderamente Theotokos, te alabamos.
En el nombre del Señor, bendice, Padre.
SACERDOTE
Dios, sé compasivo con nosotros, bendícenos y haz resplandecer sobre nosotros tu rostro, y ten piedad de nosotros.
LECTOR
Amén.
SACERDOTE
Dueño, Dios, Padre omnipotente, Señor, Hijo unigénito, Jesucristo, y Espíritu Santo, una sola deidad, un solo poder, ten piedad de mí, pecador, y por los juicios que tú has establecido, sálvame a mí, tu siervo indigno, porque bendito eres tú por los siglos de los siglos. ( Amén. )
HORA SEXTA
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Dios nuestro Rey.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante el mismo Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 53 (54)
Oh Dios, por tu Nombre sálvame; por tu poder hazme justicia. Oh Dios, escucha mi plegaria, escucha las palabras de mi boca, pues se alzan contra mí los arrogantes y buscan mi muerte los violentos, hombres para los cuales Dios no cuenta.. Pero a mí Dios me ayuda, entre los que me apoyan está el Señor. Que el mal recaiga sobre los que me espían; destrúyelos, Señor, pues tú eres fiel. Te ofreceré de buena gana un sacrificio, y alabaré tu nombre, porque es bueno, pues me has sacado de cualquier angustia y he visto humillado a mis enemigos. [SAOGM]
Salmo 139 (140)
Líbrame, Señor, del hombre malvado, defiéndeme de la gente violenta, de los que en su corazón maquinan males y que provocan riñas cada día; que cual serpiente afilan sus lenguas y un veneno de víbora hay en sus labios. Señor, protégeme de manos del impío, defiéndeme de la gente violenta, que piensan cómo hacerme tropezar. Los soberbios me han puesto un lazo oculto, han tendido redes bajo mis pies y me han puesto trampas junto al sendero. Dije al Señor: «Tú eres mi Dios, presta atención, Señor, a la voz de mi súplica.» Señor Dios, poderoso para salvar, tú cubres mi cabeza el día del combate. No consientas, Señor, los deseos del malvado, no dejes que su plan se realice. Que no alcen su cabeza los que me asedian, que la malicia de sus labios los ahogue; que lluevan sobre ellos brasas ardientes, que los eches al abismo y no salgan. Que la tierra rechace al detractor y persiga al violento el mal sin tregua. Sé que el Señor hará justicia al desvalido y dará a los pobres la razón. Los justos darán gracias a tu Nombre, los hombres rectos se quedarán en tu presencia. [SAOGM]
Salmo 90 (91)
Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipotente, dile al Señor: «Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza.» El te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia; te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio. No temerás los miedos de la noche ni la flecha disparada de día, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol. Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil, a tu derecha, tú estarás fuera de peligro: su lealtad será tu escudo y armadura. Basta que mires con tus ojos y verás cómo se le paga al impío. Pero tú dices: «Mi amparo es el Señor,» tú has hecho del Altísimo tu asilo. La desgracia no te alcanzará ni la plaga se acercará a tu tienda: pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en todos tus caminos. En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra; andarás sobre víboras y leones y pisarás cachorros y dragones. «Pues a mí se acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció. Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él, lo salvaré, le rendiré honores. Alargaré sus días como lo desea y haré que pueda ver mi salvación.» [SAOGM]
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, Dios. (3 veces)
Señor, ten piedad. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Tropario.
Tú has obrado la salvación en medio de la tierra Oh Cristo Dios; sobre la Cruz extendiste Tus purísimas manos, reuniendo a todas las naciones, que claman en alta voz: Oh Señor, gloria a Ti. [KAD]
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Teotoquio.
Al ver que no tenemos audacia a causa de nuestros muchos pecados, ruega al que nació de ti, oh Virgen Theotokos, porque la súplica de una madre vale mucho para ganar el favor del Maestro. No desdeñes las oraciones de los pecadores, oh purísima, porque misericordioso y poderoso para salvar es Aquel que se dignó sufrir también por nosotros. [KAD]
CORO
Idiómela.
Tono 8 (plagal 4).
Esto dice el Señor a los judíos: “¿Pueblo mío, que te he hecho? ¿En qué te he contristado? He iluminado a tus ciegos, curado los leprosos, puse nuevamente de pie al hombre que yacía en la litera. Pueblo mío ¿qué te he hecho, y que me has dado en cambio? Por el Maná, la hiel; por el agua, el vinagre; en lugar de amarme me has clavado en la Cruz. Ahora no toleraré más: invitaré a los pueblos paganos, ellos Me glorificarán con el Padre y con el Espíritu Santo y Yo les daré la Vida Eterna.” [SAOGM]
Dos veces, sin stijos. Después:
Tono 8 (plagal 4).
Verso: Me han echado veneno en la comida, han apagado mi sed con vinagre. [BJ-SAOGM]
Doctores de la ley de Israel, Judíos y Fariseos, el coro de los apóstoles os grita: “he aquí el templo que habéis destruido, he aquí el Cordero que habéis crucificado, puesto en la tumba. Él ha resucitado con Su poder, no os burléis Judíos! Él es aquel que os salvó en el mar Rojo, que os alimentó en el desierto. Él es la Vida y la Luz y la Paz del mundo.” [SAOGM]
Verso: Sálvame, oh Dios, que estoy con el agua al cuello. [BJ-SAOGM]
Se repite el mismo himno. Después:
Gloria. Tono 5 (plagal 1).
Vengan, oh pueblo portador de Cristo, veamos lo que Judas el traidor ha tramado con los sacerdotes inicuos contra nuestro Salvador. Hoy juzgan culpable de muerte al Verbo inmortal: Lo entregan a Pilato y lo crucifican en el Gólgota. Y nuestro Salvador padeciendo estas cosas, clama en voz alta, diciendo: “Padre, perdónales este pecado, para que los gentiles conozcan mi resurrección de entre los muertos”. [KAD]
Ahora y siempre. Repetir.
LA PROFECÍA
LECTOR
Proquímeno. Tono 4.
Señor, Señor nuestro, qué glorioso es tu nombre en toda la tierra.
Verso: Porque tu magnificencia se ha levantado sobre los cielos. [BASJ]
Lectura de la profecía de Isaías.
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Is. (52:13-54:1)
Oráculo el Señor: He aquí que prosperará mi Siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera. Así como se asombraron de él muchos - pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era humana - otro tanto se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues lo que nunca se les contó verán, y lo que nunca oyeron reconocerán. ¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahveh ¿a quién se le reveló? Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido; y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará. Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes. Grita de júbilo, estéril que no das a luz, rompe en gritos de júbilo y alegría, la que no ha tenido los dolores; que más son los hijos de la abandonada, que los hijos de la casada. [SAOGM]
Lectura apostólica
Lectura de la carta de san Pablo a los Hebreos.
SACERDOTE
¡Atendamos! ¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
(2:11-18)
De este modo el que comunicaba la santidad se identificaría con aquellos a los que sanctificaba. Por eso él no se avergüenza de llamarnos hermanos, cuando dice: Señor, yo te daré a conocer a mis hermanos, en medio de la asamblea celebraré tu nombre. Y también: Mantendré mi confianza en Dios. Aquí estoy yo y los hijos que Dios me ha dado. Puesto que esos hijos son de carne y sangre, Jesús también experimentó esta misma condición y, al morir, le quitó su poder al que reinaba por medio de la muerte, es decir, al diablo. De este modo liberó a los hombres que, por miedo a la muerte, permanecían esclavos en todos los aspectos de su vida. Jesús no vino para hacerse cargo de los ángeles, sino de la raza de Abrahán. Por eso tuvo que hacerse semejante en todo a sus hermanos, y llegó a ser el sumo sacerdote lleno de comprensión, pero también fiel en el servicio de Dios, que les consigue el perdón. El mismo ha sido probado por medio del sufrimiento, por eso es capaz de ayudar a aquellos que son puestos a prueba. [SAOGM]
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
Paz a todos.
( Y a tu espíritu. )
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Lucas. ¡Atendamos!
( ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti! )
SACERDOTE
(23:32-49)
En aquel tiempo: llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él. Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.» Se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido.» También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: «Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!» Había encima de él una inscripción: «Este es el Rey de los judíos.» Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!» Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.» Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.» Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu» y, dicho esto, expiró. Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo.» Y todas las gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho. Estaban a distancia, viendo estas cosas, todos sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea. [SAOGM]
( ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti! )
LECTOR
Adelántanos pronto tus misericordias, Señor, porque estamos muy abatidos. Ayúdanos, Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre. [SAOGM]
Trisagio.
Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
SACERDOTE
Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LECTOR
Amén.
Condaquio.
Venid, todos alabemos al crucificado por nosotros. Porque cuando María lo vio sobre la cruz dijo: “Aunque soportaste la crucifixión voluntaria, eres siempre Hijo mío y Dios mío.” [SAOGM]
Señor, ten piedad. (40 veces)
Tú que en todo tiempo y a toda hora, tanto en el cielo como en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo Dios, paciente, grande en misericordia y ternura, que amas al justo y tienes piedad del pecador, que a todos los hombres llamas a la salvación por la promesa de bienes venideros; tú mismo, Señor, recibe también nuestras súplicas en esta hora; dirige nuestra vida en tus mandamientos, santifica nuestras almas, limpia nuestros cuerpos, dirige nuestros pensamientos, limpia nuestra mente, líbranos de toda tribulación, iniquidad y aflicción, y rodéanos de tus ángeles santos, para que guardados y guiados por sus huestes, seamos dignos de la unidad de la fe y del entendimiento de tu inaccesible gloria. Porque bendito eres por los siglos de los siglos, amén.
Señor, ten piedad. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Más honorable que los querubines y más gloriosa incomparablemente que los serafines, tú que sin mancha has engendrado a Dios, el Verbo, verdaderamente Theotokos, te alabamos.
En el nombre del Señor, bendice, Padre.
SACERDOTE
Dios, sé compasivo con nosotros, bendícenos y haz resplandecer sobre nosotros tu rostro, y ten piedad de nosotros.
LECTOR
Amén.
SACERDOTE
Dios y Señor de las potestades y de la creación entera el Autor, que por la ternura de tu incomparable misericordia enviaste a tu Hijo Unigénito, Nuestro Señor Jesucristo, para la salvación de nuestro género humano, y por medio de su preciosa Cruz destruiste la cédula de nuestros pecados, y con ella triunfaste sobre los orígenes y poderes de la obscuridad, tú mismo, Dueño, que amas a los hombres, acepta estas acciones de gracias y oraciones de súplica de nosotros pecadores. Líbranos de toda caída oscura y dañina y de todo enemigo visible e invisible que nos busque para hacernos maldad. Enclava nuestra carne al temor de ti y no inclines nuestros corazones a palabras o pensamientos de maldad, mas hiere nuestras almas con el anhelo de ti, para que siempre mirándote y siendo guiados por la luz que viene de ti, y viéndote, luz inaccesible y sempiterna, podamos rendir incesante confesión y gracias, al Padre, que es sin principio, juntamente con tu Hijo Unigénito, y tu Santísimo Espíritu Bueno y Vivificador, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. ( Amén. )
HORA NONA
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Dios nuestro Rey.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante el mismo Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 68 (69)
Oh Dios, sálvame, que las aguas me llegan hasta el cuello. Me estoy hundiendo en un cieno profundo, y no hay dónde apoyarme. Me vi arrastrado a profundas aguas y las olas me cubren. Me agoto de gritar, me arde la garganta, y mis ojos se cansan de esperar a mi Dios. Más que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo. Son más fuertes que yo los que con calumnias me persiguen. ¿Cómo devolveré lo que no he robado? Tú sabes, oh Dios, si me he extraviado, pues no te están escondidos mis errores. No avergüences por mí a los que en ti esperan, Señor, Dios Sabaot, ni humilles por causa mía a los que te buscan, oh Dios de Israel. Por ti fue que soporté el insulto, y la vergüenza me cubrió la cara; me volví como un extraño a mis hermanos, un desconocido para los hijos de mi madre. El celo de tu casa me devora, los insultos de los que te insultan recaen sobre mí. Si me aflijo con ayunos, eso me vale insultos; si me visto de saco, ellos se burlan de mí. Se ríen de mí los que se sientan en la plaza, y a los bebedores doy un tema de canción. Pero a ti, oh Dios, sube mi oración, sea ése el día de tu favor. Según tu gran bondad, oh Dios, respóndeme, sálvame tú que eres fiel. Sácame del barro, que no me hunda; líbrame del vértigo del agua profunda. Que las olas no me sumerjan, ni me trague el torbellino ni el pozo cierre sobre mí su boca. Respóndeme, Señor, pues tu amor es bondad, vuélvete hacia mí por tu gran misericordia. No escondas a tu siervo tu rostro, me siento angustiado, respóndeme pronto. Ven, acércate a mí y rescátame, líbrame de tantos enemigos. Tú conoces mi humillación, mis adversarios están todos a tu vista. Tanta ofensa me ha partido el corazón, mi vergüenza y confusión son irremediables. Esperé compasión, pero fue en vano, alguien que me consolara, y no lo hallé. En mi comida me echaron veneno, y para la sed me dieron vinagre. Que un traidor los invite a cenar, y se vuelva una trampa su banquete. Que pierdan la vista y queden a ciegas, que siempre caminen encorvados. Arroja sobre ellos tu furor, que los alcance el fuego de tu ira. Que su propiedad quede devastada y sus carpas sin habitantes, porque persiguieron al que tú heriste y aumentaron los dolores de tu víctima. Impútales falta tras falta y que de ellas nunca se libren; sean borrados del libro de los vivos, no sean inscritos en la lista de los justos. ¡Pero a mí, humillado y afligido, que me levante, oh Dios, tu ayuda! Celebraré con un canto el nombre de Dios, proclamaré sus grandezas, le daré gracias. Esto le agradará al Señor más que una víctima, más que un ternero con cuernos y pezuñas. Vean esto, los humildes, y regocíjense. ¡Reanímense, los que buscan al Señor! Pues el Señor escucha a los pobres, no desdeña a los suyos prisioneros. Que lo aclamen los cielos y la tierra, los mares y cuanto bulle en su interior. Pues Dios salvará a Sión y reconstruirá las ciudades de Judá: allí habrá de nuevo casas y propiedades. Los hijos de sus siervos serán los herederos, y allí morarán los que aman su Nombre. [SAOGM]
Salmo 69 (70)
¡Oh Dios, ven a librarme, Señor, corre en mi ayuda! ¡Queden confusos y humillados los que intentan acabar conmigo! ¡Retrocedan confundidos los que desean mi mal! Retírense avergonzados los que dicen: ¡Ja, ja! En ti gozan y se alegran todos los que te buscan. Dicen siempre «Grande es Dios» los que ansían tu victoria. Pero yo soy pobre y desgraciado, ¡oh Dios, ven rápido a mí! Tú eres mi auxilio y libertador, ¡no te retrases, Señor! [BJ-SAOGM]
Salmo 85 (86)
Escúchame, Señor, y respóndeme, pues soy pobre y desamparado; si soy tu fiel, vela por mi vida, salva a tu servidor que en ti confía. Tú eres mi Dios; piedad de mí, Señor, que a ti clamo todo el día. Regocija el alma de tu siervo, pues a ti, Señor, elevo mi alma. Tú eres, Señor, bueno e indulgente, lleno de amor con los que te invocan. Señor, escucha mi plegaria, pon atención a la voz de mis súplicas. A ti clamo en el día de mi angustia, y tú me responderás. Nadie como tú, Señor, entre los dioses y nada que a tus obras se asemeje. Todos los paganos vendrán para adorarte y darán, Señor, gloria a tu nombre. Porque eres grande y haces maravillas, tú solo eres Dios. Tus caminos enséñame, Señor, para que así ande en tu verdad; unifica mi corazón con el temor a tu nombre. Señor, mi Dios, de todo corazón te daré gracias y por siempre a tu nombre daré gloria, por el favor tan grande que me has hecho: pues libraste mi vida del abismo. Oh Dios, me echan la culpa los soberbios, una banda de locos busca mi muerte, y son gente que no piensan en ti. Mas tú, Señor, Dios tierno y compasivo, lento para enojarte, lleno de amor y lealtad, vuélvete a mí y ten piedad de mí, otórgale tu fuerza a tu servidor y salva al hijo de tu sierva, y para mi bien haz un milagro. Humillados verán mis enemigos que tú, Señor, me has ayudado y consolado.
Y para mi bien haz un milagro. Humillados verán mis enemigos que tú, Señor, me has ayudado y consolado. [SAOGM]
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, Dios. (3 veces)
Señor, ten piedad. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Tropario.
Cuando el ladrón vio al Autor de la Vida suspendido sobre la Cruz dijo: “Si el crucificado con nosotros no fuera un Dios encarnado, el sol no habría ocultado sus rayos ni en la tierra se hubiera estremecido, temblando. ¡Más Tú que soportaste todo, acuérdate de mi, Señor, cuando entres en Tu Reino!” [SAOGM]
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Teotoquio.
Tú que naciste de la Virgen por nosotros y sufriste la crucifixión y mostraste Tu Resurrección siendo Dios; no rechaces los que creaste con Tus manos, mas derrama Tu compasión sobre el mundo, oh misericordioso y acepta a la Madre de Dios intercesora nuestra. ¡Y salva, oh Salvador nuestro, aun pueblo sin esperanza! [SAOGM]
CORO
Idiómela.
Tono 7 (grave).
¡Oh misterio que se contempla! ¿Cómo el creador del cielo y la tierra está levantado sobre la cruz? El sol se oscureció, el día se transformó en noche y la tierra mostró los cuerpos de los muertos en los sepulcros. Con ellos nos postramos ante Ti, ¡Sálvanos! [SAOGM]
Dos veces, sin stijos. Después:
Tono 2.
Verso: Reparten entre sí mi ropa y se echan a suertes mi túnica. [BJ-SAOGM]
Cuando Te clavaron en la cruz los transgresores de la ley, oh Señor de gloria, clamaste hacia ellos: ¿En qué os contristé? ¿En qué os he airado? ¿Quién os liberó de la tristeza? ¿Y con qué me pagasteis?. En vez del bien, mal; por la columna de fuego me levantáis sobre una cruz, por la nube me cavaste una tumba; por el maná, me diste hiel y por el agua me diste vinagre. En Adelante llamaré a los gentiles y ellos me glorificarán con el Padre y el Espíritu Santo. [SAOGM]
Verso: Me han echado veneno en la comida, han apagado mi sed con vinagre. [BJ-SAOGM]
Se repite el mismo himno. Después:
Gloria. Ahora y siempre. Tono 6 (plagal 2).
El Lector (o uno de los cantores) se coloca en el centro de la solea frente al Crucifijo mirando hacia el este, y entona reverentemente el siguiente himno en el mismo estilo que las Lecturas de la Epístola. Después, los coros cantan el himno antifonalmente, verso por verso.
Hoy pende de la cruz el que ha suspendido la tierra sobre las aguas. (3 veces) Está ceñido con una corona de espinas el Rey de los ángeles. Está revestido con una púrpura de burlas Aquél que reviste el cielo de nubes. Está abofeteado, Aquél que en el Jordán ha librado a Adán. Está atravesado con clavos, el Esposo de la Iglesia. Está traspasado por una lanza el Hijo de la Virgen. ¡Adoramos tu Pasión, Cristo! (3 veces) ¡Muéstranos también tu gloriosa Resurrección! [SAOGM]
LA PROFECÍA
LECTOR
Proquímeno. Tono 4.
Dice el necio en su interior: «¡No existe Dios!»
Verso: No hay quien haga el bien, ni uno siquiera. [BJ-SAOGM]
Lectura de la profecía de Jeremías.
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Jr. (11:17-22; 12:1-5, 9-11, 14-15)
Yahveh me lo hizo saber, y me enteré de ello. Entonces me descubriste, Yahveh, sus maquinaciones. Y yo que estaba como cordero manso llevado al matadero, sin saber que contra mí tramaban maquinaciones: «Destruyamos el árbol en su vigor; borrémoslo de la tierra de los vivos, y su nombre no vuelva a mentarse.» ¡Oh Yahveh Sebaot, juez de lo justo, que escrutas los riñones y el corazón!, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he manifestado mi causa. Y en efecto, así dice Yahveh tocante a los de Anatot, que buscan mi muerte diciendo: «No profetices en nombre de Yahveh, y no morirás a nuestras manos». Por eso así dice Yahveh Sebaot: He aquí que yo les voy a visitar. Sus mancebos morirán por la espada, sus hijos e hijas morirán de hambre, y no quedará de ellos ni reliquia cuando yo traiga la desgracia a los de Anatot, el año en que sean visitados. Tu llevas la razón, Yahveh, cuando discuto contigo, no obstante, voy a tratar contigo un punto de justicia. ¿Por qué tienen suerte los malos, y son felices todos los felones? Los plantas, y enseguida arraigan, van a más y dan fruto. Cerca estás tú de sus bocas, pero lejos de sus riñones. En cambio a mí ya me conoces, Yahveh; me has visto y has comprobado que mi corazón está contigo. Llévatelos como ovejas al matadero, y conságralos para el día de la matanza. (¿Hasta cuándo estará de luto la tierra y la hierba de todo el campo estará seca? Por la maldad de los que moran en ella han desaparecido bestias y aves.) Porque han dicho: «No ve Dios nuestros senderos.» - Si con los de a pie corriste y te cansaron, ¿cómo competirás con los de a caballo? Y si en tierra abierta te sientes seguro. ¿qué harás entre el boscaje del Jordán? ¿Es por ventura un pájaro pinto mi heredad? Las rapaces merodean sobre ella. ¡Andad, juntaos, fieras todas del campo: id al yantar! Entre muchos pastores destruyeron mi viña, hollaron mi heredad, trocaron mi mejor campa en un yermo desolado. La convirtieron en desolación lamentable, en inculta para mí. Totalmente desolado está todo el país porque no hay allí nadie que lo sienta. Así dice Yahveh: En cuanto a todos los malos vecinos que han tocado la heredad que di en precio a mi pueblo Israel, he aquí que yo los arranco de su solar. (Y a la casa de Judá voy a arrancarla de en medio de ellos.) Pero luego de haberlos arrancado, me volveré y les tendré lástima, y les haré retornar, cada cual a su heredad y a su tierra. [SAOGM]
Lectura apostólica
Lectura de la carta de san Pablo a los Hebreos.
SACERDOTE
¡Atendamos! ¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
(10:19-31)
Hermanos, teniendo plena seguridad para entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús, por este camino nuevo y vivo, inaugurado por él para nosotros, a través del velo, es decir, de su propia carne, y con un Sumo Sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con sincero corazón, en plenitud de fe, purificados los corazones de conciencia mala y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la Promesa. Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras, sin abandonar vuestra propia asamblea, como algunos acostumbran hacerlo, antes bien, animándoos: tanto más, cuanto que veis que se acerca ya el Día. Porque si voluntariamente pecamos después de haber recibido el pleno conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por los pecados, sino la terrible espera del juicio y la furia del fuego pronto a devorar a los rebeldes. Si alguno viola la Ley de Moisés es condenado a muerte sin compasión, por la declaración de dos o tres testigos. ¿Cuánto más grave castigo pensáis que merecerá el que pisoteó al Hijo de Dios, y tuvo como profana la sangre de la Alianza que le santificó, y ultrajó al Espíritu de la gracia? Pues conocemos al que dijo: “Mía es la venganza; yo daré lo merecido.” Y también: “El Señor juzgará a su pueblo. ¡Es tremendo caer en la manos de Dios vivo!” [SAOGM]
Evangelio
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
Paz a todos.
( Y a tu espíritu. )
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Juan. ¡Atendamos!
( ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti! )
SACERDOTE
(19:23-37)
En aquel tiempo: los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con los que hicieron cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo. Por eso se dijeron: «No la rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca.» Para que se cumpliera la Escritura: “Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed.» Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu. Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él. Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis. Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: “No se le quebrará hueso alguno.” Y también otra Escritura dice: “Mirarán al que traspasaron.” [SAOGM]
( ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti! )
LECTOR
No nos abandones para siempre, por Tu Santo Nombre y no quebrantes Tu promesa, no alejes de nosotros Tu misericordia, por Abraham Tu amado, por Isaac Tu siervo y por Israel Tu Santo.
Trisagio.
Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
SACERDOTE
Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LECTOR
Amén.
Condaquio.
Venid, todos alabemos al crucificado por nosotros. Porque cuando María lo vio sobre la cruz dijo: “Aunque soportaste la crucifixión voluntaria, eres siempre Hijo mío y Dios mío.” [SAOGM]
Señor, ten piedad. (40 veces)
Tú que en todo tiempo y a toda hora, tanto en el cielo como en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo Dios, paciente, grande en misericordia y ternura, que amas al justo y tienes piedad del pecador, que a todos los hombres llamas a la salvación por la promesa de bienes venideros; tú mismo, Señor, recibe también nuestras súplicas en esta hora; dirige nuestra vida en tus mandamientos, santifica nuestras almas, limpia nuestros cuerpos, dirige nuestros pensamientos, limpia nuestra mente, líbranos de toda tribulación, iniquidad y aflicción, y rodéanos de tus ángeles santos, para que guardados y guiados por sus huestes, seamos dignos de la unidad de la fe y del entendimiento de tu inaccesible gloria. Porque bendito eres por los siglos de los siglos, amén.
Señor, ten piedad. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Más honorable que los querubines y más gloriosa incomparablemente que los serafines, tú que sin mancha has engendrado a Dios, el Verbo, verdaderamente Theotokos, te alabamos.
En el nombre del Señor, bendice, Padre.
SACERDOTE
Dios, sé compasivo con nosotros, bendícenos y haz resplandecer sobre nosotros tu rostro, y ten piedad de nosotros.
LECTOR
Amén.
SACERDOTE
Oh Maestro Divino, Señor Dios nuestro Jesucristo, que eres paciente con nuestros pecados y nos has permitido llegar hasta la hora presente, en la cual fuiste colgado al vivificante Madero de la Cruz, desde donde abriste el paraíso al ladrón arrepentido, destruyendo a la vez la muerte con tu muerte: purifícanos a nosotros, pecadores, tus indignos siervos /porque hemos pecado inicuamente sin piedad, no somos dignos ni siquiera de levantar los ojos al cielo al habernos apartado del camino de tu justicia y dejándonos llevar por los deseos torcidos de nuestro corazón. Mas imploramos tu infinita bondad: retórnanos, oh Señor, a tu Gracia, por la multitud de tus misericordias, y sálvanos por amor a tu nombre, pues nuestros días han pasado en solo vanidad. Líbranos de las manos del adversario, perdona nuestros pecados y mortifica nuestros planes carnales, a fin de que, quitando de nosotros el hombre corrompido por los vicios, podamos revestirnos del hombre nuevo para poder vivir en ti, nuestro Maestro y Benefactor; así, obedeciendo tus mandamientos, podamos disponernos al descanso eterno, donde esperan todos aquellos tus fieles que gozan ya por anticipado, pues tú eres, en verdad, la verdadera Alegría y Exultación de aquellos que te aman, oh Cristo nuestro Dios, y a ti pertenece la gloria, conjuntamente con tu Padre que es sin origen, y tu Santísimo Espíritu Bueno y Vivificante, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. ( Amén. )
LECTOR
THE BEATITUDES
En tu Reino, acuérdate de nosotros, Señor, cuando vengas con tu Reino. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados serán cuando los injurien y los persigan, y cuando, por mi causa, los acusen en falso de toda clase de males.
Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en los cielos.
Acuérdate de nosotros, Señor, cuando vengas con tu Reino.
Acuérdate de nosotros, Soberano, cuando vengas con tu Reino.
Acuérdate de nosotros, Santo, cuando vengas con tu Reino
El coro celestial Te alaba y dice: “Santo, Santo, Santo, Señor de los Ejércitos; el cielo y la tierra están llenos de tu gloria.”
Mírenlo a él y serán iluminados y no tendrán más cara de frustrados. [SAOGM]
El coro celestial Te alaba y dice: “Santo, Santo, Santo, Señor de los Ejércitos; el cielo y la tierra están llenos de tu gloria.”
Gloria.
El coro de los santos ángeles y arcángeles, con todas las potestades celestiales, Te alaba y dice: “Santo, Santo, Santo, Señor de los Ejércitos; el cielo y la tierra están llenos de tu gloria.”
Ahora y siempre.
Creo en un solo Dios Padre omnipotente, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Y en un solo Señor Jesús Cristo, unigénito Hijo de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma esencia que el Padre, por quien todo fue hecho. Quien por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió de los cielos, y se encarnó del Espíritu santo y de María la Virgen, y se hizo hombre. Fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato, padeció y fue sepultado. Y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. Y ascendió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre. Y de nuevo vendrá, con gloria, para juzgar a los vivos y a los muertos y su reino no tendrá fin. Y en el Espíritu santo, Señor, vivificador, que procede del Padre, que junto con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado, que habló por medio de los profetas. En la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados. Espero la resurrección de los muertos, y la vida en la era futura. [SAOGM] Amén.
Perdona, absuelva y remira oh Dios nuestros pecados, voluntarios e involuntarios cometidos a sabiendas o en ignorancia, por pensamiento, palabra u obra; de día o de noche, perdónanos todos, porque eres Bueno y amas a la humanidad.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
SACERDOTE
Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LECTOR
Amén.
Condaquio.
Venid, todos alabemos al crucificado por nosotros. Porque cuando María lo vio sobre la cruz dijo: “Aunque soportaste la crucifixión voluntaria, eres siempre Hijo mío y Dios mío.”
Señor, ten piedad. (12 veces)
Sea el nombre del Señor bendecido desde ahora y por los siglos. (3 veces)
Gloria. Ahora y siempre.
Salmo 33 (34)
Bendeciré al Señor en todo tiempo, no cesará mi boca de alabarlo. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. Engrandezcan conmigo al Señor y ensalcemos a una su nombre. Busqué al Señor y me dio una respuesta y me libró de todos mis temores. Mírenlo a él y serán iluminados y no tendrán más cara de frustrados. Este pobre gritó y el Señor lo escuchó, y lo salvó de todas sus angustias. El ángel del Señor hace sus rondas junto a los que le temen y los guarda. Gusten y vean cuán bueno es el Señor ¡dichoso aquel que busca en él asilo! Teme al Señor, pueblo de los santos, pues nada les falta a los que le temen. Los ricos se han quedado pobres y con hambre, pero a los que buscan al Señor nada les falta. Vengan, hijos, y pónganme atención, quiero enseñarles el temor del Señor. ¿Cuál es el hombre que anhela vivir y desea gozar días felices? Guarda tu lengua del mal, tus labios de palabras mentirosas. Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y ponte a perseguirla. Pero tiene puestos sus ojos en los justos y sus oídos pendientes de sus clamores. El Señor aparta su cara de los malos y borra de la tierra su recuerdo. En cuanto gritan, el Señor escucha, y los libra de todas sus angustias. El Señor está cerca del corazón deshecho y salva a los de espíritu abatido. Aunque el justo padezca muchos males, de todos los librará el Señor. El cuida con afán todos sus huesos, no le será quebrado ni uno de ellos. El malo morirá por su maldad y los que odian al justo, lo tendrán que pagar. Pero el Señor libra el alma de sus siervos, el que se ampara en él no tendrá que pagar. [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Señor, ten piedad. (3 veces) Padre, bendiga.
SACERDOTE
El que soportó los escupitajos, los azotes, la burla, la crucifixión, y la muerte para la salvación del mundo, Cristo, verdadero Dios nuestro, por las intercesiones de su purísima e inmaculada Madre, por el poder de la vivificante y preciosa Cruz, la protección de las celestiales potestades incorpóreas, las súplicas del venerable y glorioso profeta, precursor y bautista Juan, de los santos, gloriosos y alabadísimos apóstoles, de los santos, gloriosos y victoriosos mártires, de nuestros justos y teóforos padres, (santo patrono del templo local); de los santos y justos familiares del Señor, Joaquín y Ana, y de todos los santos, tenga misericordia de nosotros y sálvanos, pues eres un Dios bondadoso y filántropo.
Por las oraciones de nuestros santos padres, Señor Jesús Cristo Dios, ten piedad de nosotros y sálvanos.
( Amén. )