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Triodion - Semana Santa
Gran Viernes Santo
Servicio de los Doce Evangelios de la Pasión, celebrado jueves por la tarde
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Ordinario de Maitines
SACERDOTE
Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
LECTOR: Amén.
SACERDOTE
Gloria a ti, Dios nuestro. Gloria a ti.
Rey Celestial, Consolador, Espíritu de Verdad, que estás en todo lugar y que todo lo llenas, Tesoro de bienes y Dador de la vida, ven y toma tu morada entre nosotros, purifícanos de toda mancha, y salva, Tú que eres bueno, nuestras almas.
LECTOR: Amén.
Trisagio.
Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
SACERDOTE
Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LECTOR: Amén.
Señor, ten piedad. (12 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Dios nuestro Rey.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Vengan, adoremos y prosternémonos ante el mismo Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 19 (20)
Que te escuche el Señor el día del peligro, que te sostenga el nombre del Dios de Jacob; que te envíe auxilio desde el santuario, que te apoye desde el monte Sión. Que se acuerde de todas tus ofrendas, que le agraden tus sacrificios; que cumpla el deseo de tu corazón, que dé éxito a todos tus planes. Que podamos celebrar tu victoria y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes; que el Señor te conceda todo lo que le pides. Ahora reconozco que el Señor da la victoria a su Ungido, que lo ha escuchado desde su santo cielo, con los prodigios de su mano victoriosa. Unos confían en sus carros, otros en su caballería; nosotros invocamos el nombre del Señor, Dios nuestro. Ellos cayeron derribados, nosotros nos mantenemos en pie. Señor, da la victoria al rey y escúchanos cuando te invocamos.
Salmo 20 (21)
Señor, el rey se alegra por tu fuerza, ¡y cuánto goza con tu victoria! Le has concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios. Te adelantaste a bendecirlo con el éxito, y has puesto en su cabeza una corona de oro fino. Te pidió vida, y se la has concedido, años que se prolongan sin término. Tu victoria ha engrandecido su fama, lo has vestido de honor y majestad. Le concedes bendiciones incesantes, lo colmas de gozo en tu presencia; porque el rey confía en el Señor, y con la gracia del Altísimo no fracasará. Tu mano encontrará a tus adversarios, tu diestra encontrará a los que te odian; los dejarás, en cuanto te presentes, como si estuvieran en un horno. El Señor, en su ira, se los engullirá y un fuego los devorará. Arrancarás de la tierra sus frutos y su semilla de entre los hombres. Si contra ti traman algún mal, o meditan un plan, no se la podrán. Pues tú harás que te den vuelta la espalda y contra ellos dispararás tus flechas. Levántate, Señor, con tu fuerza, y al son de instrumentos cantaremos tu poder.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Trisagio.
Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
SACERDOTE
Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LECTOR: Amén.
Salva Señor a tu pueblo y bendice tu heredad; concede la victoria a los cristianos ortodoxos sobre sus adversarios, y preserva a los que te pertenecen, por el poder de tu Cruz.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Tú que, voluntariamente ascendiste a la Cruz, concede tus compasiones, Cristo Dios, al pueblo nuevo que lleva tu nombre. Alegra con tu poder a los cristianos ortodoxos, concediéndoles victorias sobre sus adversarios. Teniendo tu alianza en el combate, tú arma de paz, trofeo invencible.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Buena y alabadísima Theotokos, nuestra temible e infalible protección, no desprecies nuestras súplicas, confirma el vivir de los ortodoxos, salva a tu pueblo y concédele la victoria que proviene de lo alto, Tú que diste a luz a Dios, oh única bendita.
SACERDOTE
Ten piedad de nosotros, Dios nuestro, por tu gran misericordia, te suplicamos, escúchanos y ten piedad.
CORO
Señor, ten piedad. (3 veces)
SACERDOTE
También te suplicamos por los piadosos cristianos ortodoxos.
CORO
Señor, ten piedad. (3 veces)
SACERDOTE
También suplicamos por nuestro arzobispo (N.), y por toda nuestra hermandad en Cristo.
CORO
Señor, ten piedad. (3 veces)
SACERDOTE
Porque eres Dios misericordioso y amante de la humanidad, y rendimos gloria a ti: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
CORO
Amén. En el nombre del Señor, bendice, Padre.
SACERDOTE
Gloria a la santa, consubstancial, vivificadora e indivisible Trinidad, eternamente, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
CORO
Amén.
LECTOR
Hexasalmos
Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz y buena voluntad a los hombres. (3 veces)
Señor abre mis labios y mi boca proclamará tu alabanza. (2 veces)
Salmo 3
Señor, cuántos son mis enemigos, cuántos se levantan contra mí; cuántos dicen de mí: “ya no lo protege Dios”. Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria, tú mantienes alta mi cabeza. Si grito invocando al Señor, El me escucha desde su monte santo. Puedo acostarme y dormir y despertar: el Señor me sostiene. No temeré al pueblo innumerable que acampa a mí alrededor. Levántate, Señor; sálvame, Dios mío: tú golpeaste a mis enemigos en la mejilla, rompiste los dientes de los malvados. De ti, Señor, viene la salvación y la bendición sobre tu pueblo.
Yo me dormí y tuve profundo sueño y me levanté porque el Señor me protegerá. [CA-SAOGM]
Salmo 37 (38)
Señor, no me corrijas con ira, no me castigues con cólera; tus flechas se me han clavado, tu mano pesa sobre mí; no hay parte ilesa en mi carne a causa de tu furor, no tienen descanso mis huesos a causa de mis pecados; mis culpas sobrepasan mi cabeza, son un peso superior a mis fuerzas; mis llagas están podridas y supuran por causa de mi insensatez; voy encorvado y encogido, todo el día camino sombrío. Tengo las espaldas ardiendo, no hay parte ilesa en mi carne; estoy agotado, deshecho del todo; rujo con más fuerza que un león. Señor mío, todas mis ansias están en tu presencia, no se te ocultan mis gemidos; siento palpitar mi corazón, me abandonan las fuerzas, y me falta hasta la luz de los ojos. Mis amigos y compañeros se alejan de mí, mis parientes se quedan a distancia; me tienden lazos los que atentan contra mí, los que desean mi daño me amenazan de muerte, todo el día murmuran traiciones. Pero yo, como un sordo, no oigo; como un mudo no abro la boca; soy como uno que no oye y no puede replicar. En ti, Señor, espero, y tú me escucharás, Señor, Dios mío; esto pido: que no se alegren por mi causa, que, cuando resbale mí pie, no canten triunfo. Porque yo estoy a punto de caer, y mi pena no se aparta de mí: yo confieso mi culpa, me aflige mi pecado. Mis enemigos mortales son poderosos, son muchos los que me aborrecen sin razón, los que me pagan males por bienes, los que me atacan cuando procuro el bien. No me abandones, Señor; Dios mío, no te quedes lejos; ven aprisa a socorrerme, Señor mío, mi salvación.
No me abandones, Señor; Dios mío, no te quedes lejos; ven aprisa a socorrerme, Señor mío, mi salvación. [CA-SAOGM]
Salmo 62 (63)
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. Pero los que buscan mi perdición bajarán a lo profundo de la tierra; serán entregados a la espada, y echados como pasto a las raposas. Y el rey se alegrará con Dios, se felicitarán los que juran por su nombre, cuando tapen la boca a los traidores.
Velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo. Mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. [CA-SAOGM]
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, Dios. (3 veces)
Señor, ten piedad. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo 87 (88)
Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia; llegue hasta ti mi súplica, inclina mi oído a mi clamor. Porque mi alma está colmada de desdichas, y mi vida está al borde del abismo; ya me cuentan con los que bajan a la fosa, soy como un inválido. Tengo mi cama entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, de los cuales ya no guardas memoria, porque fueron arrancados de tu mano. Me has colocado en lo hondo de la fosa, en las tinieblas del fondo; tú cólera pesa sobre mí, me echas encima todas tus olas. Has alejado de mí a mis conocidos, me has hecho repugnante para ellos: encerrado, no puedo salir, y los ojos se me nublan de pesar. Todo el día te estoy invocando, tendiendo las manos hacia ti. ¿Harás tú maravillas por los muertos? ¿Se alzarán las sombras para darte gracias? ¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia, o tu fidelidad en el reino de la muerte? ¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla, o tu justicia en el país del olvido? Pero yo te pido auxilio, por la mañana irá a tu encuentro mi súplica. ¿Por qué, Señor, me rechazas, y me escondes tu rostro? Desde niño fui desgraciado y enfermo, me doblo bajo el peso de tus terrores, pasó sobre mí tu incendio, tus espantos me han consumido: me rodean como las aguas todo el día, me envuelven todos a una; alejaste de mí amigos y compañeros: mi compañía son las tinieblas.
Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia; llegue hasta ti mi súplica, inclina mi oído a mi clamor. [CA-SAOGM]
Salmo 102 (103)
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; el rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura; el sacia de bienes tus anhelos, y como un águila se renueva tu juventud. El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos; enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro. Los días del hombre duran lo que la hierba, florecen como flor del campo, que el viento la roza, y ya no existe, su terreno no volverá a verla. Pero la misericordia del Señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza y recitan y cumplen sus mandatos. El Señor puso en el cielo su trono, su soberanía gobierna el universo. bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra. Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos. Bendecid al Señor, todas sus obras, en todo lugar de su señorío. ¡Bendice, alma mía, al Señor!
En todos los lugares de su señorío. ¡Bendice, alma mía, al Señor! [CA-SAOGM]
Salmo 142 (143)
Escucha, Señor, mi oración, y presta oído a mi súplica; respóndeme leal, por tu justicia. No entres en pleito con tu siervo, pues no hay ser vivo justo ante ti. Me persigue a muerte el enemigo, aplasta mi vida contra el suelo; me obliga a vivir entre tinieblas, como los que han muerto para siempre. Ya se apaga el aliento en mí, mi corazón por dentro enmudece. Recuerdo los días de antaño, medito todas tus acciones, pondero las obras de tus manos; hacia ti tiendo mis manos, como tierra sedienta de ti. Pausa. ¡Respóndeme pronto, Señor, que ya me falta el aliento; no escondas tu rostro lejos de mí, pues sería como los que bajan a la fosa! Hazme sentir tu amor por la mañana, pues yo cuento contigo; muéstrame el camino que he de seguir, pues estoy pendiente de ti. Líbrame de mis enemigos, Señor, pues busco refugio en ti; enséñame a cumplir tu voluntad, tú, que eres mi Dios; tu espíritu, que es bueno, me guíe por una tierra llana. Por tu nombre, Señor, dame la vida, por tu justicia, líbrame de la angustia; por tu amor, aniquila a mis enemigos. Pierde a todos mis opresores, porque yo soy tu servidor.
Óyeme Señor, en tu verdad y no entres en juicio con tu siervo.
Óyeme Señor, en tu verdad y no entres en juicio con tu siervo.
Tu Espíritu, que es bueno, me guiará a tierra de rectitud. [CA-SAOGM]
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, Dios.
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, Dios.
(entonado)
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, Dios. La esperanza nuestra, oh Señor, gloria a ti.
SACERDOTE
En paz, roguemos al Señor.
CORO (después de cada petición)
Señor, ten piedad.
SACERDOTE
Por la paz de lo alto y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.
Por la paz del mundo entero, la estabilidad de las santas Iglesias de Dios y la unión de todos, roguemos al Señor.
Por esta santa morada y por todos los que en ella entran con fe, devoción y temor de Dios, roguemos al Señor.
Por los cristianos piadosos y ortodoxos, roguemos al Señor.
Por nuestro arzobispo (N.), el honorable presbiterado y el diaconado en Cristo; por todo el clero y el pueblo, roguemos al Señor.
Por nuestra piadosa nación, por toda autoridad y poder roguemos al Señor.
Por esta ciudad (Monasterio, Pueblo, o Isla), por toda ciudad y país, y por los fieles que en ellos habitan, roguemos al Señor.
Por un clima benéfico, por la abundancia de los frutos de la tierra y por tiempos pacíficos, roguemos al Señor.
Por quienes viajan por mar, tierra o aire, por los enfermos, los afligidos, los cautivos y por su salvación, roguemos al Señor.
Por nuestra liberación de toda tribulación, ira, peligro y necesidad, roguemos al Señor.
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.
Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.
CORO: A ti, Señor.
SACERDOTE
Pues a ti se debe toda gloria, honor y adoración: al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
CORO
Tono 8 (plagal 4).
Verso 1: Desde la noche se levanta a Ti mi alma, oh Dios, porque tus mandamientos son luz sobre la tierra. [CA-SAOGM]
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Verso 2: Aprendan justicia, oh moradores de la tierra.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Verso 3: Tu cólera caerá sobre el pueblo indócil, y el fuego devorará ahora a los enemigos.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Verso 4: Arroja sobre ellos males, Señor, arroja males sobre los soberbios de la tierra.
¡Aleluya, aleluya, aleluya!
Tropario. Tono 8 (plagal 4).
Cuando los gloriosos discípulos, en el lavatorio de la Cena, estaban siendo iluminados; entonces Judas el impío, enfermo de avaricia, se entenebrecía. Y a jueces sin Ley, a Ti el justo Juez, te entregaba. Vea bien, amante del dinero, a quien por esto acabó endeudado con la horca. Huye, alma mía insaciable, de atreverte a algo semejante contra el Maestro. Él, quien es bueno para con todos, Señor, gloria a Ti. (3 veces)
GOSPEL 1
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(13:31–38)
Dijo el Señor a sus discípulos: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto». «Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, os digo también ahora a vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros». Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde.» Pedro le dice: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti.» Le responde Jesús: «¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces.
(Capítulo 14)
No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.» Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.» Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.» Le dice Judas - no el Iscariote -: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?» Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho. Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: “Me voy y volveré a vosotros.” Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado. Levantaos. Vámonos de aquí.
(Capítulo 15)
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos. Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros.» «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Su fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado. El que me odia, odia también a mi Padre. Si no hubiera hecho entre ellos obras que no ha hecho ningún otro, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y nos odian a mí y a mi Padre. Pero es para que se cumpla lo que está escrito en su Ley: “Me han odiado sin motivo.” Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.
(Capítulo 16)
Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis que ya os lo había dicho. «No os dije esto desde el principio porque estaba yo con vosotros. Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Dónde vas?” Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado. Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.» Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: “Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver” y “Me voy al Padre”?» Y decían: «¿Qué es ese “poco”? No sabemos lo que quiere decir.» Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: “Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?” «En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre.» Le dicen sus discípulos: «Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios.» Jesús les respondió: «¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.»
(Capítulo 17)
Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad. No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí. Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.»
(18:1)
Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos. [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
CORO
Antífona 1. Tono 8 (plagal 4).
Los jefes del pueblo se reunieron contra el Señor y contra su Ungido. [SAOGM]
Han puesto contra mí una palabra impía; Señor, no me abandones. [SAOGM]
Ofrezcamos a Cristo nuestros sentidos puros; y como amigos suyos sacrifiquemos por Él nuestras almas. No nos dejemos arrastrar como Judas, por las solicitudes mundanas; repitamos en cambio en nuestro pecho: Padre nuestro, que estás en los cielos, líbranos del maligno. [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Virgen que has dado a luz virginalmente y has permanecido Virgen, Madre que desconoces las bodas, Deípara María; ruega a Cristo, nuestro Dios, que nos salve. [SAOGM]
Antífona 2. Tono 6 (plagal 2).
Judas corrió a decir a los escribas inicuos: ¿Cuánto me dais si os lo entrego? En medio de los que hacían el acuerdo estabas invisiblemente presente, Tú, el objeto del contrato. ¡Tu que conoces los corazones ten piedad de nuestras almas! [SAOGM]
Sirvamos a Dios con ternura como la Magdalena en el banquete; no cedamos a la avaricia como Judas, para poder estar siempre con Cristo Dios. [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
No ceses nunca de rogar a Aquel a quien has dado a luz de un modo inefable, para que él, El que es amigo de los hombres, libre del mal a aquellos que recurren a Ti. [SAOGM]
Antífona 3. Tono 2.
A causa de la resurrección de Lázaro los hijos de los hebreos te aclamaban con el “Hosanna,” oh amigo de los hombres. Pero Judas, el prevaricador, no quiso entender. [SAOGM]
Durante tu Cena, oh Cristo Dios, has predicho a tus discípulos: uno de vosotros me traicionará. Pero Judas, el prevaricador, no quiso entender. [SAOGM]
Ante la pregunta de Juan: “Señor, ¿quién es el que te traiciona?” Tú lo manifestaste por medio del pan. Pero Judas, el prevaricador, no quiso entender. [SAOGM]
Por treinta monedas de plata y por un beso traidor, Señor, los judíos buscaban matarte. Pero Judas, el prevaricador, no quiso entender. [SAOGM]
En el lavatorio de los pies, oh Cristo Dios, has ordenado a tus discípulos: Haced como me habéis visto hacer. Pero Judas, el prevaricador, no quiso entender. [SAOGM]
“Vigilad y orad para no caer en la tentación.” Así dijiste a tus a Tus discípulos oh, Cristo Dios. Pero Judas, el prevaricador, no quiso entender. [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Libra del mal a tus siervos, Madre de Dios; a Ti, nos dirigimos, después de Dios, como a fortaleza indestructible y Abogada nuestra. [SAOGM]
Catisma. Tono 7 (grave).
En la Cena, cuando alimentabas a los discípulos y aunque conocías el proyecto de traición has intentado con todo disuadir a Judas a quien sabías incorregible. Querías que fuese claro para todos que te entregabas voluntariamente para recuperar el mundo de manos del enemigo. ¡Oh Longánimo, gloria a Ti! [SAOGM]
GOSPEL 2
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(18:1-28)
Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos. el que le entregaba, conocía el sitio, porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos. Judas, pues, llega allí con la cohorte y los guardias enviados por los sumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y armas. Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: «¿A quién buscáis?» Le contestaron: «A Jesús el Nazareno» Díceles: «Yo soy» Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos. Cuando les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron en tierra. Les preguntó de nuevo: «¿A quién buscáis?» Le contestaron: «A Jesús el Nazareno». Respondió Jesús: «Ya os he dicho que yo soy; así que si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.» Así se cumpliría lo que había dicho: «De los que me has dado, no he perdido a ninguno.» Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco. Jesús dijo a Pedro: «Vuelve la espada a la vaina. La copa que me ha dado el Padre, ¿no la voy a beber?» Entonces la cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, le ataron y le llevaron primero a casa de Anás, pues era suero de Caifás, el Sumo Sacerdote de aquel año. Caifás era el que aconsejó a los judíos que convenía que muriera un solo hombre por el pueblo. Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, habló a la portera e hizo pasar a Pedro. La muchacha portera dice a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?» Dice él: «No lo soy.» Los siervos y los guardias tenían unas brasas encendidas porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos calentándose. El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su doctrina. Jesús le respondió: «He hablado abiertamente ante todo el mundo; he enseñado siempre en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he hablado nada a ocultas. ¿Por qué me preguntas? Pregunta a los que me han oído lo que les he hablado; ellos saben lo que he dicho.» Apenas dijo esto, uno de los guardias que allí estaba, dio una bofetada a Jesús, diciendo: «¿Así contestas al Sumo Sacerdote?» Jesús le respondió: «Si he hablado mal, declara lo que está mal; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?» Anás entonces le envió atado al Sumo Sacerdote Caifás. Estaba allí Simón Pedro calentándose y le dijeron: «¿No eres tú también de sus discípulos?» Él lo negó diciendo: «No lo soy.» Uno de los siervos del Sumo Sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dice: «¿No te vi yo en el huerto con él?» Pedro volvió a negar, y al instante cantó un gallo. De la casa de Caifás llevan a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y poder así comer la Pascua. [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
CORO
Antífona 4. Tono 5 (plagal 1).
Hoy Judas abandona al Maestro y sigue al diablo; enceguecido por la pasión de la codicia y privado de la luz se halla envuelto en tinieblas. ¿Cómo hubiera podido ver a aquel al que había vendido por treinta monedas de plata y que era el Iluminador? Pero para nosotros El difunde su luz, habiendo sufrido por el mundo. ¡Oh Tu que has padecido y has compadecido a los hombres, Señor, Gloria a Ti! [SAOGM]
Hoy Judas finge piedad y se sustrae a la gracia, de discípulo que era se vuelve traidor. Bajo el beso acostumbrado esconde el engaño. Al amor del Señor, prefiere, insensato, el amor del dinero. Se constituye cabeza del grupo de los condenados. Pero nosotros que de Cristo hemos recibido la salvación, glorifiquémoslo. [SAOGM]
Tono 1.
Nutramos el amor fraterno, porque en Cristo somos hermanos y no quedemos indiferentes al prójimo para no ser condenados como el siervo al que el amor del dinero había vuelto impasible y para que nuestro arrepentimiento no quede como el de Judas, infructuoso. [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
En todas partes se celebran tus glorias: has dado a luz al Creador de todo, hecho hombre, Oh Madre de Dios María, objeto de nuestros cantos y siempre Virgen. [SAOGM]
Antífona 5. Tono 6 (plagal 2).
El discípulo se pone de acuerdo sobre el precio del Maestro; por treinta monedas de plata traicionó al Señor, con un falso beso, lo entrega a los malvados para que lo lleven a la muerte. [SAOGM]
Hoy el Creador del cielo y de la tierra dice a sus discípulos: “La hora está cercana: Judas está a punto de traicionarme: ninguno de vosotros reniegue de Mí viéndome en la cruz entre dos malhechores: sufro como hombre y salvo, como amante de la humanidad, a los que creen en Mí.” [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Aquel a quien has dado a luz de manera inefable, oh Tu que has traído al mundo a tu Creador, ruégale para que salve nuestras almas. [SAOGM]
Antífona 6. Tono 7 (grave).
Hoy Judas vela para entregar al Señor, el sempiterno Salvador del mundo, quien con cinco panes ha nutrido una multitud. Hoy el desgraciado rechaza al Maestro, el discípulo entrega al Señor. Vende por un poco de dinero a aquel que con el Maná ha saciado al hombre. Hoy los judíos han clavado en la cruz al Señor, que, con la vara había separado las aguas y los había introducido en el desierto. Hoy han traspasado con la lanza el costado de Aquel que por ellos había golpeado con llagas a Egipto. Dieron de beber hiel a aquel que había hecho llover como alimento el Maná. [SAOGM]
Hoy, los judíos clavaron en la cruz, al Dios que dividió el Mar Rojo con la vara y los condujo por el desierto. Hoy hirieron con una lanza el costado de Aquel que por causa de ellos, flageló a Egipto con plagas; y dieron de beber hiel a Aquel que hizo llover maná vara sustentarlos. [SAOGM]
Oh Señor, habiendo llegado a tu voluntaria Pasión, exclamaste, volviéndote a tus discípulos “Si no habéis podido velar una hora conmigo, ¿cómo me habéis prometido morir por Mí? En cambio mirad a Judas: él no duerme, sino que procura ponerme en manos de los malvados. Levantaos, orad, que ninguno reniegue de mí Mi cuando me vea en la cruz.” ¡Oh Longánimo, gloria a Ti! [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Salve, oh Madre de Dios, aquel a quien los cielos no pueden contener ha hecho de tu seno su morada. Salve, Virgen, anunciada por las profecías gracias a la cual el Emmanuel ha derramado sobre nosotros su luz. Salve, Madre de Cristo Dios. [SAOGM]
Catisma. Tono 7 (grave).
¿Que es lo que te ha convertido, oh Judas, en el traidor del Salvador? ¿Acaso te ha separado del coro de los apóstoles? ¿Te ha quitado tal vez el don de las curaciones? ¿O te ha excluido otros? ¡Qué inmensos beneficios olvidas! Ahora queda desenmascarada tu ingrata conducta. Ahora queda patente Su ilimitada paciencia, Su gran misericordia. [SAOGM]
GOSPEL 3
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(26:57-75)
En aquel tiempo: los que prendieron a Jesús le llevaron ante el Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro le iba siguiendo de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver el final. Los sumos sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando un falso testimonio contra Jesús con ánimo de darle muerte, y no lo encontraron, a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos. Al fin se presentaron dos, que dijeron: «Este dijo: Yo puedo destruir el Santuario de Dios, y en tres días edificarlo». Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y le dijo: «¿No respondes nada? ¿Qué es lo que éstos atestiguan contra ti?» Pero Jesús seguía callado. El Sumo Sacerdote le dijo: «Yo te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.» Dísele Jesús: «Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo.» Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestidos y dijo: «¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué os parece?» Respondieron ellos diciendo: «Es reo de muerte.» Entonces se pusieron a escupirle en la cara y a abofetearle; y otros a golpearle, diciendo: «Adivínanos, Cristo. ¿Quién es el que te ha pegado?» Pedro, entretanto, estaba sentado fuera en el patio; y una criada se acercó a él y le dijo: «También tú estabas con Jesús el Galileo.» Pero él lo negó delante de todos: «No sé qué dices.» Cuando salía al portal, le vio otra criada y dijo a los que estaban allí: «Este estaba con Jesús el Nazareo.» Y de nuevo lo negó con juramento: «¡Yo no conozco a ese hombre!» Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: «¡Ciertamente, tú también eres de ellos, pues además tu misma habla te descubre!» Entonces él se puso a echar imprecaciones y a jurar: «¡Yo no conozco a ese hombre!» Inmediatamente cantó un gallo. Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.» Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente. [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
CORO
Antífona 7. Tono 8 (plagal 4).
A los impíos que te habían apresado, les dijiste, Señor, pacientemente: “Aunque hayáis herido al pastor y dispersado las doce ovejas, yo hubiera podido convocar doce legiones de ángeles. Pero Yo sufro por cumplir los misterios secretos y escondidos que os he manifestado por medio de los profetas.” ¡Oh Señor, Gloria a Ti! [SAOGM]
Luego de haberte negado tres veces, Pedro comprendió inmediatamente lo que le fue dicho y te ofreció las lágrimas de la contrición. ¡Dios, purifícame y sálvame! [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Saludamos todos con nuestro “Salve” a la que es Virgen Santa, puerta de la salvación, paraíso admirable, nube de la eterna Luz. [SAOGM]
Antífona 8. Tono 2.
Decid impíos ¿qué os ha enseñado vuestro Salvador? ¿No ha confirmado acaso la ley y las enseñanzas de los profetas? ¿Cómo habéis podido tramar el entregar a Pilatos al Verbo, Dios de Dios y libertador de nuestras almas? [SAOGM]
“¡Que sea crucificado!” Gritaban los que antes habían disfrutado de tus dones. Pedían que les fuese entregado un malhechor en lugar del Benefactor, estos asesinos de justos. Y Tú, oh Cristo has callado tolerando su jactancia. Queréis sufrir y salvar nuestras almas. ¡Oh amigo de los hombres! [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Ya que nuestros muchos numerosos pecados nos quitan la confianza de ser oídos, ruega Tu a Aquel que ha nacido de Ti, Virgen Madre de Dios; mucho puede la oración Materna sobre la bondad del corazón del Maestro. No desprecies las súplicas de los pecadores, ¡oh Purísima!; Es misericordioso y puede salvarnos, Aquel que se ha dignado sufrir por nosotros. [SAOGM]
Antífona 9. Tono 3.
Fijaron en treinta monedas de plata, el precio de Aquel que los hijos de Israel quisieron evaluar. Vigilad y orad para no caer en la tentación. El espíritu ciertamente está pronto pero la carne es débil. Por lo tanto, vigilad. [SAOGM]
Me dieron como alimento mirra y en mi sed me dieron vinagre. Tú Señor, apiádate de mí Mi, resucítame y les daré lo que merecen. [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Nosotros que venimos del mundo de los gentiles, Te cantamos, o purísima Madre de Dios, porque Has traído al mundo a Cristo, nuestro Dios, Aquel que, gracias a Tu intervención, libera al hombre de la maldición. [SAOGM]
Catisma. Tono 8 (plagal 4).
¿Cómo ha podido Judas, que fuera Tu discípulo, meditar contra Ti la traición? Luego de haber cenado hipócritamente Contigo, se dirigió a los sacerdotes: ¿Cuánto me dais si os Lo vendo. A Él, al Trasgresor de la ley, al Violador del sábado? ¡Señor longánime, gloria a Ti! [SAOGM]
GOSPEL 4
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(18:28-40; 19:1-16)
De la casa de Caifás llevan a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y poder así comer la Pascua. Salió entonces Pilatos fuera donde ellos y dijo: «¿Qué acusación traéis contra este hombre?» Ellos le respondieron: «Si éste no fuera un malhechor, no te lo habríamos entregado». Pilato replicó: «Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra Ley.» Los judíos replicaron: «Nosotros no podemos dar muerte a nadie.» Así se cumpliría lo que había dicho Jesús cuando indicó de qué muerte iba a morir. Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Respondió Jesús: «¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?» Pilato respondió: «¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?» Respondió Jesús: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí.» Entonces Pilato le dijo: «¿Luego tú eres Rey?» Respondió Jesús: «Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.» Le dice Pilato: «¿Qué es la verdad?» Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos y les dijo: «Yo no encuentro ningún delito en él. Pero es costumbre entre vosotros que os ponga en libertad a uno por la Pascua. ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos?» Ellos volvieron a gritar diciendo: «¡A ése, no; a Barrabás!» Barrabás era un salteador. Pilatos entonces tomó a Jesús y mandó azotarle. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura; y, acercándose a él, le decían: «Salve, Rey de los judíos.» Y le daban bofetadas. Volvió a salir Pilato y les dijo: «Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él.» Salió entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles Pilato: «Aquí tenéis al hombre.» Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: «¡Crucifícalo, crucifícalo!» Les dice Pilato: «Tomadlo vosotros y crucificadle, porque yo ningún delito encuentro en él.» Los judíos le replicaron: «Nosotros tenemos una Ley y según esa Ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Dios.» Cuando oyó Pilato estas palabras, se atemorizó aún más. Volvió a entrar en el pretorio y dijo a Jesús: «¿De dónde eres tú?» Pero Jesús no le dio respuesta. Dícele Pilato: «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?» Respondió Jesús: «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado.» Desde entonces Pilato trataba de librarle. Pero los judíos gritaron: «Si sueltas a ése, no eres amigo del César; todo el que se hace rey se enfrenta al César.» Al oír Pilato estas palabras, hizo salir a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gabbatá. Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia la hora sexta. Dice Pilato a los judíos: «Aquí tenéis a vuestro Rey.» Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera! ¡Crucifícale!» Les dice Pilato: «¿A vuestro Rey voy a crucificar?» Replicaron los sumos sacerdotes: «No tenemos más rey que el César.» Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
CORO
Antífona 10. Tono 6 (plagal 2).
Aquel que se reviste de con la Luz como de con un Manto, comparece, desnudo ante el tribunal, recibe sobre las mejillas los golpes de las manos que había creado. Hombres inicuos clavaron sobre la Cruz al Señor de la Gloria. Entonces el velo del templo se rasgó, el Sol se oscureció: no podían ver sufrir Al ver cubierto de ignominia, a Dios ante Él cual tiemblan todas las cosas. ¡Adorémoslo! [SAOGM]
El discípulo Te traicionó, mas el Ladrón exclamó: Acuérdate de Mí, Señor, en Tu Reino. [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Pacifica al mundo, Señor que Te has dignado revestirte de la carne de una Virgen, por amor de a Tus siervos; para que unánimes Te glorifiquemos, ¡Oh, amante de la humanidad! [SAOGM]
Antífona 11. Tono 6 (plagal 2).
A cambio de los beneficios que has dado, oh Cristo, al pueblo hebreo, él Te ha condenado a la crucifixión, Te ha dado de beber vinagre y hiel. Devuélveles, Señor, según sus obras porque no han comprendido Tu condescendencia. [SAOGM]
No satisfechos con entregarte, Cristo, los hijos de los judíos movían la cabeza profiriendo injurias y blasfemias. Devuélveles, Señor, según sus obras porque no han comprendido Tu economía mensaje. [SAOGM]
Ni la tierra cuando tembló ni las piedras cuando se partieron, convirtieron a los Judíos, ni el velo del templo, ni la resurrección de los muertos. Devuélveles, Señor, según sus obras porque han tramado contra Ti vanas conjuras. [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Hemos reconocido que Dios se ha encarnado en Ti, oh Virgen Madre de Dios, Única Pura, Única Bendita; por eso en todo tiempo Te magnificamos. [SAOGM]
Antífona 12. Tono 8 (plagal 4).
Esto dice el Señor a los judíos: “¿Pueblo mío, que te he hecho? ¿En qué te he contristado? He iluminado a tus ciegos, curado los leprosos, puse nuevamente de pie al hombre que yacía en la litera. Pueblo mío ¿qué te he hecho, y que me has dado en cambio? Por el Maná, la hiel; por el agua, el vinagre; en lugar de amarme me has clavado en la Cruz. Ahora no toleraré más: invitaré a los pueblos paganos, ellos Me glorificarán con el Padre y con el Espíritu Santo y Yo les daré la Vida Eterna.” [SAOGM]
Hoy el velo del templo, en signo de protesta contra los inicuos, se parte. El sol esconde sus rayos al ver crucificado al Señor. [SAOGM]
Doctores de la ley de Israel, Judíos y Fariseos, el coro de los apóstoles os grita: “he aquí el templo que habéis destruido, he aquí el Cordero que habéis crucificado, puesto en la tumba. Él ha resucitado con Su poder, no os burléis Judíos! Él es aquel que os salvó en el mar Rojo, que os alimentó en el desierto. Él es la Vida y la Luz y la Paz del mundo.” [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Salve, oh camino del Rey de la gloria, transitado únicamente por el Altísimo; Puerta que Él dejó sellada para la salvación de nuestras almas. [SAOGM]
Catisma. Tono 8 (plagal 4).
Cuando compareciste ante Caifás y cuando fuiste entregado al juez Pilatos, oh Dios, las falanges celestes se estremecieron de horror. Cuando fuiste elevado en la cruz entre dos malhechores y contado entre como los criminales para salvar a la humanidad. ¡Oh Señor, de tal manera sometido, gloria a Ti! [SAOGM]
GOSPEL 5
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(27:3-32)
Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: «Pequé entregando sangre inocente» Ellos dijeron: «A nosotros, ¿qué? Tú verás» Él tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre» Y después de deliberar, compraron con ellas el Campo del Alfarero como lugar de sepultura para los forasteros. Por esta razón ese campo se llamó «Campo de Sangre», hasta hoy. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Y tomaron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue apreciado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el Campo del Alfarero, según lo que me ordenó el Señor» Jesús compareció ante el procurador, y el procurador le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Respondió Jesús: «Sí, tú lo dices.» Y, mientras los sumos sacerdotes y los ancianos le acusaban, no respondió nada. Entonces le dice Pilato: «¿No oyes de cuántas cosas te acusan?» Pero él a nada respondió, de suerte que el procurador estaba muy sorprendido. Cada Fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran. Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás. Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilatos: «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?», pues sabía que le habían entregado por envidia. Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: «No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa.» Pero los sumos sacerdotes y los ancianos lograron persuadir a la gente que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Y cuando el procurador les dijo: «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?», respondieron: «¡A Barrabás!» Díceles Pilatos: «Y ¿qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?» Y todos a una: «¡Sea crucificado!» «Pero ¿qué mal ha hecho?», preguntó Pilatos. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: «¡Sea crucificado!» Entonces Pilatos, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: «Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.» Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado. Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte. Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz. [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
CORO
Antífona 13. Tono 6 (plagal 2).
La turba de los judíos pidió a Pilatos que Te crucificara, Señor. No hallando en Ti culpa alguna, liberaron al malhechor Barrabás y Te condenaron a Ti, el inocente, cometiendo así un pecado de horrible homicidio. Devuélveles, Señor, según sus obras porque han tramado contra Ti vanas conjuras. [SAOGM]
A aquel ante quien todas las criaturas temen y tiemblan: Cristo, objeto de los cantos de todos los labios, Divino Poder y Divina Sabiduría, los sacerdotes lo golpean en el rostro y le ofrecen vinagre; El se digna a soportar todo esto, queriendo rescatarnos de nuestras iniquidades al precio de Su sangre, ¡Él, el amigo de los hombres! [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Oh Madre de Dios que, con una palabra has dado a luz de modo inefable a Tu creador, ruégale que salve nuestras almas. [SAOGM]
Antífona 14. Tono 8 (plagal 4).
Señor, que has acogido como compañero de camino a un ladrón de manos ensangrentadas, cuéntanos también a nosotros con él, porque Eres bueno y amante de la humanidad. [SAOGM]
El ladrón sobre la cruz emitió una débil palabra y obtuvo una gran fe: en un instante fue salvado. Él fue el primero en abrir las puertas del paraíso y en entrar. ¡Oh Tu que has aceptado su arrepentimiento, Señor, gloria a Ti! [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Salve, Tú que has recibido del ángel la alegría para el mundo. Salve Tú que has dado a luz a tu Creador y Señor. ¡Salve, Tú que fuiste digna de ser la Madre de Dios! [SAOGM]
Antífona 15.
Los fieles se arrodillan mientras se procesiona el ícono de la crucifixión. El sacerdote entona el siguiente tropario, y luego los coros lo cantan antifonalmente, verso por verso.
SACERDOTE
Hoy pende de la cruz el que ha suspendido la tierra sobre las aguas. (3 veces) Está ceñido con una corona de espinas el Rey de los ángeles. Está revestido con una púrpura de burlas Aquél que reviste el cielo de nubes. Está abofeteado, Aquél que en el Jordán ha librado a Adán. Está atravesado con clavos, el Esposo de la Iglesia. Está traspasado por una lanza el Hijo de la Virgen. ¡Adoramos tu Pasión, Cristo! (3 veces) ¡Muéstranos también tu gloriosa Resurrección!
CORO
Tono 6 (plagal 2).
Hoy pende de la cruz el que ha suspendido la tierra sobre las aguas.
Hoy pende de la cruz el que ha suspendido la tierra sobre las aguas.
Hoy pende de la cruz el que ha suspendido la tierra sobre las aguas.
Está ceñido con una corona de espinas el Rey de los ángeles.
Está revestido con una púrpura de burlas Aquél que reviste el cielo de nubes.
Está abofeteado, Aquél que en el Jordán ha librado a Adán.
Está atravesado con clavos, el Esposo de la Iglesia.
Está traspasado por una lanza el Hijo de la Virgen.
¡Adoramos tu Pasión, Cristo!
¡Adoramos tu Pasión, Cristo!
¡Adoramos tu Pasión, Cristo! ¡Muéstranos también tu gloriosa Resurrección!
Tono 6 (plagal 2).
No celebramos la fiesta al modo de los judíos, porque en Nuestra Pascua, Cristo, fue inmolada o por nosotros. Purifiquémonos más bien de toda mancha y roguémosle con corazón puro: Resucita Señor y sálvanos, oh amante de la humanidad. [SAOGM]
Tu cruz, Señor, es vida y abogada de Tu pueblo, esperanzados do en ella, Te cantamos, Dios Nuestro crucificado: ¡Ten piedad de nosotros! [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre. Teotoquio.
Viéndote suspendido de en la cruz, oh Cristo, Aquella que Te ha traído al mundo exclamaba: ¿Qué misterio inusitado contemplo, Hijo Mío? ¿Cómo puedes morir sobre el madero, traspasado en la carne, oh Dador de la vida? [SAOGM]
Catisma. Tono 4.
Nos has rescatado de la maldición de la ley con tu preciosa Sangre. Clavado en la Cruz y traspasado por la lanza, Eres fuente de inmortalidad para los hombres. Oh Salvador nuestro, gloria a Ti. [SAOGM]
GOSPEL 6
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(15:16-32)
Los soldados le llevaron dentro del palacio, es decir, al pretorio y llaman a toda la cohorte. Le visten de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñen. Y se pusieron a saludarle: «¡Salve, Rey de los judíos!» Y le golpeaban en la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacan fuera para crucificarle. Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. Le conducen al lugar del Gólgota, que quiere decir: Calvario. Le daban vino con mirra, pero él no lo tomó. Le crucifican y se reparten sus vestidos, echando a suertes a ver qué se llevaba cada uno. Era la hora tercia cuando le crucificaron. Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena: «El Rey de los judíos.» Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su derecha y otro a su izquierda. Y los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «¡Eh, tú!, que destruyes el Santuario y lo levantas en tres días, ¡sálvate a ti mismo bajando de la cruz!» Igualmente los sumos sacerdotes se burlaban entre ellos junto con los escribas diciendo: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. ¡El Cristo, el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.» También le injuriaban los que con él estaban crucificados. [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
CORO
Las bienaventuranzas. Tono 4.
En tu Reino, acuérdate de nosotros, Señor, cuando vengas con tu Reino. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Por el árbol Adán fue exiliado del paraíso pero por el árbol de la cruz el ladrón fue a habitar al Paraíso. El primero, en efecto, gustando el fruto, transgredió la orden de su Creador, mientras que el segundo, crucificado con El, confesó al Dios escondido. ¡Acuérdate también de nosotros, oh Salvador, en Tu reino! [SAOGM]
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Los transgresores de la ley compraron al discípulo al Hacedor de la Ley y lo presentaron al tribunal de Pilatos como un criminal, gritando: ¡Crucifícalo! a Aquel que los había nutrido con el maná en el desierto; pero nosotros, imitando al buen ladrón, gritamos con fe: ¡Acuérdate también de nosotros, oh Salvador, en Tu reino! [SAOGM]
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
La turba de los deicidas, el pueblo impío de los judíos gritaba a Pilatos y decía con furor: ¡Crucifica a Cristo el inocente! Y preferían a Barrabás. Pero nosotros elevamos ante Él la voz del ladrón que lo reconoció: ¡Acuérdate también de nosotros, oh Salvador, en Tu reino! [SAOGM]
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Tu costado vivificante, como fuente bullente del Edén, baña Tu Iglesia, ¡Oh Cristo! Como un Paraíso espiritual, dividiéndose, como en el principio, en los cuatro Evangelios, para regar el mundo, alegrar la creación, enseñar a los pueblos a adorar con fe Tu reino. [SAOGM]
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Fuiste crucificado por mí, para darme el perdón, fuiste traspasado en el costado para hacer surgir en mí fuentes de vida; fuiste fijado con clavos para que yo, creyendo en la excelsitud de Tu poder, aún en medio del abismo de Tus padecimientos, Te grite: ¡Cristo, dador de vida, gloria a Tu Cruz y a Tu Pasión, Oh Salvador! [SAOGM]
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Oh Cristo, viéndote crucificado toda la creación se estremecía: los fundamentos de la tierra se conmovieron por el temor de Tu poder, las luminarias del cielo se escondieron, el velo del templo se rasgó, los montes temblaron y se quebraron las piedras, mientras el ladrón fiel Te gritaba con nosotros: ¡Acuérdate de nosotros, oh Salvador! [SAOGM]
Bienaventurados serán cuando los injurien y los persigan, y cuando, por mi causa, los acusen en falso de toda clase de males.
Sobre la cruz, Oh Señor, has rasgado el manuscrito de nuestra condena y, contado entre los muertos, has encadenado al tirano que allí reinaba, salvando a todos de las cadenas de la muerte con Tu resurrección. Que seamos iluminados por ella ¡Oh Señor amante de la humanidad! y Te gritamos: ¡Acuérdate también de nosotros, oh Salvador, en Tu reino! [SAOGM]
Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en los cielos.
Fuiste elevado sobre la Cruz y destruiste el poder de la muerte, y siendo Dios borraste la sentencia en nuestra contra, oh Señor. Permítenos suplicarte con las palabras del Ladrón, oh único Amante de la humanidad; pues te adoramos con fe, oh Cristo nuestro Dios, y te clamamos: ¡Acuérdate también de nosotros, oh Salvador, en Tu reino! [JB]
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Que sea éste, oh fieles, vuestro voto: Glorifiquemos todos, concordes, de manera digna al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Deidad una que subsiste en tres personas, permaneciendo inconfusa, simple, indivisible, inaccesible. ¡Por Ella fuimos rescatados del fuego de la condena! [SAOGM]
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Presentamos en nuestra oración, ¡Oh Cristo!, a Tu Madre, quien habiéndote dado a luz virginalmente en la carne, Ella, la verdaderamente Virgen, permaneció intacta también después del parto, Soberano pleno de misericordia, y Te pedimos que concedas siempre el perdón de los pecados a los que Te exclamamos: ¡Acuérdate Señor, de Nosotros en Tu reino! [SAOGM]
Proquímeno. Tono 4.
Reparten entre sí mi ropa y se echan a suertes mi túnica. (2 veces)
¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?
Reparten entre sí mi ropa y se echan a suertes mi túnica. [BJ-SAOGM]
GOSPEL 7
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(27:33-54)
Cuando llegaron al lugar que se llama Gólgota (o Calvario), o sea, «calavera», le dieron a beber vino mezclado con hiel. Jesús lo probó, pero no lo quiso beber. Allí lo crucificaron y después se repartieron entre ellos la ropa de Jesús, echándola a suertes. Luego se sentaron a vigilarlo. Encima de su cabeza habían puesto un letrero con el motivo de su condena, en el que se leía: «Este es Jesús, el rey de los judíos.» También crucificaron con él a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Los que pasaban por allí lo insultaban; movían la cabeza y decían: «¡Vaya! ¡Tú que destruyes el Templo y lo levantas de nuevo en tres días! Si eres el Hijo de Dios, líbrate del suplicio y baja de la cruz.» Los jefes de los sacerdotes, los jefes de los judíos y los maestros de la Ley también se burlaban de él. Decían: «¡Ha salvado a otros y no es capaz de salvarse a sí mismo! ¡Que baje de la cruz el Rey de Israel y creeremos en él! Ha puesto su confianza en Dios. Si Dios lo ama, que lo salve, pues él mismo dijo: Soy hijo de Dios.» Hasta los ladrones que habían sido crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde todo el país se cubrió de tinieblas. A eso de las tres, Jesús gritó con fuerza: Elí, Elí, lamá sabactani, que quiere decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Al oírlo, algunos de los presentes decían: «Está llamando a Elías.» Uno de ellos corrió, tomó una esponja, la empapó en vinagre y la puso en la punta de una caña para darle de beber. Los otros le decían: «Déjalo, veamos si viene Elías a salvarlo.» Pero nuevamente Jesús dio un fuerte grito y entregó su espíritu. En ese mismo instante la cortina del Santuario se rasgó de arriba abajo, en dos partes. La tierra tembló, las rocas se partieron, los sepulcros se abrieron y resucitaron varias personas santas que habían llegado ya al descanso. Estas salieron de las sepulturas después de la resurrección de Jesús, fueron a la Ciudad Santa y se aparecieron a mucha gente. El capitán y los soldados que custodiaban a Jesús, al ver el temblor y todo lo que estaba pasando, se llenaron de terror y decían: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.» [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
LECTOR
Salmo 50 (51)
Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu inmensa ternura borra mi delito, lávame a fondo de mi culpa, purifícame de mi pecado. Pues yo reconozco mi delito, mi pecado está siempre ante mí; contra ti, contra ti solo pequé, lo malo a tus ojos cometí. Por que seas justo cuando hablas e irreprochable cuando juzgas. Mira que nací culpable, pecador me concibió mi madre. Y tú amas la verdad en lo íntimo del ser, en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con hisopo hasta quedar limpio, lávame hasta blanquear más que la nieve. Devuélveme el son del gozo y la alegría, se alegren los huesos que tú machacaste. Aparta tu vista de mis yerros y borra todas mis culpas. Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un espíritu firme; no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu. Devuélveme el gozo de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso; enseñaré a los rebeldes tus caminos y los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios salvador mío, y aclamará mi lengua tu justicia; abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza. Pues no te complaces en sacrificios, si ofrezco un holocausto, no lo aceptas. Dios quiere el sacrificio de un espíritu contrito, un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias. ¡Sé benévolo y favorece a Sión, reconstruye los muros de Jerusalén! Entonces te agradarán los sacrificios legítimos –holocausto y oblación entera–, entonces se ofrecerán novillos en tu altar. [BJ-SAOGM]
GOSPEL 8
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(23:32-49)
Llevaban además de Jesús otros dos malhechores para ejecutarlos con él. Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.» Se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido.» También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: «Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!» Había encima de él una inscripción: «Este es el Rey de los judíos.» Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!» Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.» Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.» Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, “en tus manos pongo mi espíritu” y, dicho esto, expiró. Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo.» Y todas las gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho. Estaban a distancia, viendo estas cosas, todos sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea. [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
CORO
El Canon
Oda quinta. Irmos. Tono 6 (plagal 2).
A Ti dirijo mi oración matutina, a Ti que, impulsado por la misericordia, Te has anonadado sin sufrir cambio; has venido a la pasión y has permanecido impasible. Dame la paz a mí, caído, ¡Oh amante de la humanidad! (2 veces)
Gloria a ti, Dios nuestro, gloria a ti.
Hoy, Cristo, Tus siervos, después de haber participado en el lavatorio de los pies y en la comunión de Tus divinos misterios, suben contigo al glorioso monte de los olivos, cantándote, oh amante de la humanidad. (2 veces)
Gloria. Ahora y siempre.
“Miren” dijiste a tus amigos; “para que no se turben, porque ha llegado la hora en que seré preso y muerto por manos de hombres inicuos; y todos serán esparcidos y me abandonarán. Pero Yo los reuniré para predicar de Mí, el Amante de la Humanidad.” (2 veces)
Catabasía.
A Ti dirijo mi oración matutina, a Ti que, impulsado por la misericordia, Te has anonadado sin sufrir cambio; has venido a la pasión y has permanecido impasible. Dame la paz a mí, caído, ¡Oh amante de la humanidad! [SAOGM]
DIÁCONO
Una y otra vez en paz, roguemos al Señor.
( Señor, ten piedad. )
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.
( Señor, ten piedad. )
Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.
( A ti, Señor. )
SACERDOTE
Porque Tú eres el Rey de la paz y el Salvador de nuestras almas, y a Ti elevamos gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
( Amén. )
Del Triodion - - -
LECTOR
Condaquio.
Tono 8 (plagal 4).
Venid, todos alabemos al crucificado por nosotros. Porque cuando María lo vio sobre la cruz dijo: “Aunque soportaste la crucifixión voluntaria, eres siempre Hijo mío y Dios mío.” [SAOGM]
Ikos.
Cuando María vio su Cordero llevado a la inmolación, lo siguió con las Santas Mujeres y turbada decía: “¿ A dónde vas Hijo mío y porque Te apresuras; hay acaso unas bodas en Caná y vas a cambiar el agua en vino? ¿Iré contigo, o más bien te esperaré? Dime una palabra, oh Verbo y no calles; Tú que me conservaste pura. ¡Porque eres mi Hijo y mi Dios!” [SAOGM]
Sinasario
Del menaion.
El 18 de abril conmemoramos a nuestro justo padre Juan, discípulo de S. Gregorio del Decapolita.
Del Triodio.
El viernes Santo, conmemoramos la sagrada y temerária Pasión redentora de nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo; es decir, los escupitajos, las bofetadas, los cardenales, la ignominia, las mofas, el manto de grama, la caña, la esponja, el vinagre, los clavos, la lanza y en especial la Cruz y la muerte que recibió voluntariamente por nosotros. También celebramos la confesión de salvación del ladrón agradecido que fue crucificado com Él.
Stijos de la crucifixión
Tú eres un Dios vivo, aunque estabas sin vida sobre el madero. Oh cadáver desnudo, Tú eres la Palabra del Dios vivo.
Stijos del ladrón arrepentido
El ladrón abrió las puertas cerradas del Edén, con las palabras “Acuérdate de mí”.
Por tanto, oh Cristo Dios nuestro, por tu infinita compasión por nosotros; por amor, ten piedad de nosotros y sálvanos. Amén.
CORO
Oda octava. Irmos.
Los jóvenes llenos de Dios despreciaron públicamente la estatua maléfica del enemigo de Dios, pero el impío sinedrio, rugiendo contra Cristo maquina imprudencias, proyecta matar a Aquel que tiene en su mano la Vida, a Aquel a quien toda la Creación bendice glorificándolo por los siglos. (2 veces)
Gloria a ti, Dios nuestro, gloria a ti.
Has dicho a Tus discípulos: “Quitad el sueño de vuestros párpados, vigilad y orad para no caer en la tentación, tanto más tú Simón: la tentación es en efecto más fuerte. Reconóceme Pedro: a Aquel a quien toda la Creación bendice, glorifícame por los siglos.” [SAOGM]
Gloria a ti, Dios nuestro, gloria a ti.
“Nunca saldrá de mis labios una palabra impía, oh Señor —dijo Pedro—. Aún si todos renegaran de Ti, yo quedaré junto a Ti con reconocimiento porque ni la carne ni la sangre, sino Tú Padre te ha revelado a mí. A quien bendice toda la creación, glorificándote por los siglos.” [SAOGM]
Gloria.
“¡Oh hombre! —decía el Señor—. Tú no has escrutado toda la profundidad de la sabiduría y la ciencia divina, Tú no has comprendido el abismo de mis juicios, decía el Señor, eres carne, no te envanezcas, porque me negarás tres veces ¡A mí Mi a quien bendice toda la creación glorificándome por todos los siglos!” [SAOGM]
Ahora y siempre.
“Tú niegas, Simón Pedro, lo que pronto tendrás que admitir que ocurrió según se te dijo: Una pequeña sierva se te acercará de improviso y te hará aterrorizar,” decía el Señor; “pero llorarás amargamente y me hallarás misericordioso a Mí a quien todo bendice glorificándome por los siglos.” [SAOGM]
Catabasía.
Alabemos, bendigamos, y nos prosternemos ante el Señor.
Los jóvenes llenos de Dios despreciaron públicamente la estatua maléfica del enemigo de Dios, pero el impío sinedrio, rugiendo contra Cristo maquina imprudencias, proyecta matar a Aquel que tiene en su mano la Vida, a Aquel a quien toda la Creación bendice glorificándolo por los siglos. [SAOGM]
DIÁCONO
A la Theotokos y Madre de la Luz, magnifiquemos con cánticos.
CORO
Oda novena. Irmos.
Más honorable que los querubines y más gloriosa incomparablemente que los serafines, tú que sin mancha has engendrado a Dios, el Verbo, verdaderamente Theotokos, te alabamos. (2 veces)
Gloria a ti, Dios nuestro, gloria a ti.
La nefasta reunión de los enemigos de Dios, la sinagoga de los impíos deicidas se ha levantado contra Ti, Oh Cristo, y mata como a un malhechor al Creador de todo a quien exaltamos. [SAOGM]
Gloria a ti, Dios nuestro, gloria a ti.
Ignorando la ley y meditando vanamente las palabras de los profetas, aquellos impíos Te llevaban a una muerte inicua. Como a una oveja, a Ti, el Señor de todo a quien nosotros exaltamos. [SAOGM]
Gloria.
Sacerdotes y escribas impulsados por el mal de una envidia desmesurada, lo entregaron a los gentiles para que fuese muerto. A Aquel que es la Vida y que por Su naturaleza da la vida, Aquel a quien exaltamos. [SAOGM]
Ahora y siempre.
Te circundaron como una jauría de perros, te golpearon ¡Oh Rey! Con una bofetada en la mejilla, te interrogaron, dieron falso testimonio contra Ti, y Tú has soportado todo, y has salvado a todos. [SAOGM]
Catabasía.
Más honorable que los querubines y más gloriosa incomparablemente que los serafines, tú que sin mancha has engendrado a Dios, el Verbo, verdaderamente Theotokos, te alabamos. [SAOGM]
DIÁCONO
Una y otra vez en paz, roguemos al Señor.
( Señor, ten piedad. )
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.
( Señor, ten piedad. )
Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.
( A ti, Señor. )
SACERDOTE
Porque te alaban todas las potestades celestiales, y te elevan glorias, a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
( Amén. )
Exapostelarios.
Del Triodion - - -
Tono 3. Melodía modelo (aftómelon).
Τὸν Λῃστὴν αὐθημερόν.
Al ladrón, Señor, hiciste digno el mismo día del Paraíso; a mí también, por el madero de la Cruz, ilumíname y sálvame. [SAOGM] (3 veces)
GOSPEL 9
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(19:25-37)
En aquel tiempo: junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed.» Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu. Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado - porque aquel sábado era muy solemne - rogaron a Pilatos que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él. Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis. Y todo esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: No se le quebrará hueso alguno. Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron. [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
Alabanzas. Tono 3.
Todo cuanto respira alabe al Señor. Alaben al Señor desde el cielo, alábenlo en las alturas. Tú mereces la alabanza, oh Dios. [BJ-SAOGM]
Alábenlo, todos sus ángeles. Todas sus huestes, alábenlo. Tú mereces la alabanza, oh Dios. [BJ-SAOGM]
Del Triodion - - -
Idiómelon. Tono 3.
Alábenlo por sus grandes hazañas, alábenlo por su inmensa grandeza. [BJ-SAOGM]
Dos males ha hecho Israel, mi primogénito, me ha abandonado a Mí, fuente de agua viva y se ha excavado un pozo agrietado. Me ha crucificado sobre un leño y ha elegido a Barrabás y lo ha liberado. El cielo quedó estupefacto ante esto y el sol escondió sus rayos. Pero tú, Israel, no te has conmovido y me has entregado a la muerte. Perdónalos, Padre Santo, porque no saben lo que han hecho. [SAOGM]
Idiómelon. Tono 3.
Alábenlo con el toque de cuerno, alábenlo con arpa y con cítara. [BJ-SAOGM]
Dos males ha hecho Israel, mi primogénito, me ha abandonado a Mí, fuente de agua viva y se ha excavado un pozo agrietado. Me ha crucificado sobre un leño y ha elegido a Barrabás y lo ha liberado. El cielo quedó estupefacto ante esto y el sol escondió sus rayos. Pero tú, Israel, no te has conmovido y me has entregado a la muerte. Perdónalos, Padre Santo, porque no saben lo que han hecho. [SAOGM]
Idiómelon. Tono 3.
Alábenlo con tambores y danzas, alábenlo con cuerdas y flautas. [BJ-SAOGM]
Cada miembro de Tu santo cuerpo soportó deshonra por nosotros: Tu cabeza, las espinas: Tu rostro, los escupitajos; Tus mejillas, las bofetadas; Tu boca, el sabor de la hiel mezclado con vinagre; Tus oídos, las perversas blasfemias; Tu espalda, la flagelación y Tu mano, la caña; Todo tu cuerpo, el tendido sobre la Cruz; Tus miembros, las uñas; y tu costado, la lanza. Tú sufriste por nosotros y por Tu Pasión nos liberaste de las pasiones; Tú descendiste a nosotros, oh Amante de la humanidad, y nos levantaste: Oh Salvador todopoderoso, ten piedad de nosotros. [KAD]
Idiómelon. Tono 3.
Alábenlo con címbalos sonoros, alábenlo con címbalos y aclamaciones. Todo cuanto respira alabe al Señor. [BJ-SAOGM]
Cuando fuiste crucificado, oh Cristo, toda la creación lo vio y tembló. Los fundamentos de la tierra se convulsionaron por el temor de tu poder. Al ser elevado hoy, la estirpe de los Hebreos se precipitó en la ruina: el velo del templo se rasgó en dos, se abrieron las tumbas, los muertos resucitaron de los sepulcros, el centurión vio el prodigio y tembló; pero tu Madre, estando junto a la cruz, exclamaba gimiendo maternalmente: ¿Cómo no podría llorar y no golpearme el pecho, viéndote sin vestiduras, clavado a un leño como un condenado? Tú que has sido crucificado, sepultado y resucitaste, ¡Gloria a Ti! [SAOGM]
Gloria.
Del Triodion - - -
Tono 6 (plagal 2).
Me han despojado de mis vestiduras y me han revestido de una clámide de púrpura; han puesto sobre mi cabeza una corona de espinas, en mi diestra una caña para que los quiebre como una vasija de barro. [SAOGM]
Ahora y siempre.
Del Triodion - - -
Tono 6 (plagal 2).
He ofrecido mis espaldas a los golpes, no he quitado el rostro a los salivazos, he comparecido ante el tribunal de Pilatos, he soportado la cruz por la salvación del mundo. [SAOGM]
GOSPEL 10
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(15:43-47)
En aquel tiempo: vino José de Arimatea, miembro respetable del Consejo, que esperaba también el Reino de Dios, y tuvo la valentía de entrar donde Pilatos y pedirle el cuerpo de Jesús. Se extraño Pilato de que ya estuviese muerto y, llamando al Centurión, le preguntó si había muerto hacía tiempo. Informado por el centurión, concedió el cuerpo a José, quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca; luego, hizo rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro. María Magdalena y María la de José se fijaban dónde era puesto. [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
Doxología (leer)
JERARCA o LECTOR
A Ti se debe la gloria, Señor Dios nuestro, y Te elevamos la gloria, al Padre, al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LECTOR: Amén.
JERARCA o LECTOR
Gloria en las alturas a Dios y en la tierra paz; entre los hombres, benevolencia. Te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias por tu gran gloria. Señor, Rey, Dios celestial, Padre Todopoderoso; Señor Hijo unigénito, Jesús Cristo; y el Espíritu Santo. Señor, Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Tú que quitas los pecados del mundo. Recibe nuestra oración, Tú que estás sentado a la diestra del Padre, y ten piedad de nosotros. Porque sólo Tú eres santo, sólo Tú eres Señor, Jesús Cristo, en la gloria de Dios Padre. Amén. Cada día te bendeciré, y alabaré tu Nombre para siempre, y por los siglos de los siglos. Señor, te has hecho nuestro refugio de generación en generación. Dije: Señor, ten piedad de mí, sana mi alma, porque he pecado contra ti. Señor, a Ti acudo; enséñame a hacer tu voluntad, porque Tú eres mi Dios. Porque en Ti está la fuente de la vida; en tu luz veremos la luz. Extiende tu misericordia a quienes te conocen. Concede, Señor, guardarnos este día sin pecado. Bendito eres Señor, Dios de nuestros padres, y alabado y glorificado sea tu Nombre por los siglos. Amén. Sea sobre nosotros tu misericordia, Señor, así como hemos esperado en Ti. Bendito seas, Señor, instrúyeme en tus mandamientos. Bendito seas, Soberano, hazme entender tus mandamientos. Bendito seas, Santo, ilumíname con tus mandamientos. Tu misericordia, Señor, es para siempre, no desprecies las obras de tus manos. Te pertenece la alabanza, te pertenece un himno, te pertenece la gloria, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
LETANÍA COMPLETIVA
DIÁCONO
Completemos nuestra súplica matutina al Señor.
CORO: Señor, ten piedad.
DIÁCONO
Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.
CORO: Señor, ten piedad.
DIÁCONO
Que el día entero sea perfecto, santo, pacífico, y sin pecado, pidamos al Señor.
CORO (después de cada petición)
Concédelo, Señor.
DIÁCONO
Un ángel de paz, guía fiel y custodio de nuestras almas y cuerpos, pidamos al Señor.
Perdón y remisión de nuestros pecados y transgresiones, pidamos al Señor.
Cuanto es bueno y conveniente para nuestras almas, y por la paz del mundo, pidamos al Señor.
Que el tiempo restante de nuestra vida se complete en paz y penitencia, pidamos al Señor.
Un fin cristiano de nuestra vida, exento de dolor y vergüenza, pacífico, y una buena defensa ante el temible tribunal de Cristo, pidamos al Señor.
Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.
CORO: A ti, Señor.
SACERDOTE
Porque Tú eres el Dios de piedad, compasión y amor a la humanidad, y a Ti rendimos gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
DIÁCONO
Inclinemos la cabeza ante el Señor.
CORO: A ti, Señor.
SACERDOTE (en voz baja)
Señor santo, que moras en lo alto y miras a los humildes, y que con tu ojo omnividente miras a toda tu creación, ante Ti hemos inclinado la cerviz de nuestra alma y cuerpo, y Te suplicamos, extiende tu invisible mano desde tu santa morada y bendícenos a todos. Y si en algo hemos pecado, voluntaria o involuntariamente, perdónanos, porque eres Dios bueno y amante de los hombres, otorgándonos tus bienes en este mundo y en el venidero.
SACERDOTE (en voz alta)
Porque a Ti Te corresponde el tener misericordia y salvarnos, Dios nuestro, y Te elevamos gloria, a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
GOSPEL 11
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
SACERDOTE
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
(19:38-42)
En aquel tiempo: José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilatos autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo. Fue también Nicodemo - aquel que anteriormente había ido a verle de noche - con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. [SAOGM]
CORO
Gloria a tu infinita paciencia, oh Señor, gloria a ti.
Del Triodion - - -
Apóstija
Idiómelon. Tono 1.
Toda la creación quedó invadida de terror, al verte suspendido de la cruz, ¡Oh Cristo! El sol se cubrió de tinieblas, los fundamentos de la tierra se estremecieron; todas las cosas padecían con el creador de todo. Tú que has sufrido voluntariamente por nosotros, Señor, ¡Gloria a Ti! [SAOGM]
Idiómelon. Tono 2.
Verso: Reparten entre sí mi ropa y se echan a suertes mi túnica. [BJ-SAOGM]
¿Por qué el pueblo impío e inicuo medita vanos designios? ¿Por qué ha condenado a muerte a la Vida de todos? ¡Oh gran prodigio! El creador de todo el universo es entregado en manos de los impíos, es elevado sobre un leño el que ama a la humanidad, para librar a los prisioneros retenidos en el Hades, quienes exclaman ¡Magnánimo Señor, Gloria a Ti! [SAOGM]
Idiómelon. Tono 2.
Verso: Me han echado veneno en la comida, han apagado mi sed con vinagre. [BJ-SAOGM]
Hoy la Virgen inmaculada, viéndote elevado en la cruz, oh Verbo, sufría en sus entrañas de Madre, tenía el corazón amargamente traspasado, y gimiendo con dolor desde la profundidad del alma, fue consumida ahora por los dolores que antes no conoció en el parto; por esto, llorando abundantemente, exclamó gimiendo: ¡Ay de mí, Hijo divino! ¡Ay de mí, Luz del mundo! ¿Por qué te quitas de mi vista, Cordero de Dios? Las legiones de los incorpóreos, poseídas de temor decían: Inabarcable Señor, ¡Gloria a Ti! [SAOGM]
Idiómelon. Tono 2.
Verso: Tú eres, oh Dios, mi rey desde el principio, autor de hazañas en medio de la tierra. [BJ-SAOGM]
Viéndote suspendido del madero, Oh Cristo, a Ti, el Creador de todo, Aquella que te engendró sin varón gritó amargamente: ¿Hijo mío dónde está la belleza de tu rostro? No soporto verte crucificado injustamente; Apresúrate, pues, resucita, para que también vea Tu resurrección de entre los muertos al tercer día. [SAOGM]
Gloria.
Del Triodion - - -
Tono 8 (plagal 4).
Señor, cuando subiste a la cruz, el temor y el temblor cayeron sobre la creación. Mas no sólo impediste a la tierra tragar a los que te crucificaban sino que ordenaste al Hades dejar en libertad a sus prisioneros para la regeneración de los mortales. Oh Juez de vivos y muertos, has venido a dar la vida y no la muerte. ¡Oh amante de la humanidad, Gloria a Ti! [SAOGM]
Ahora y siempre.
Del Triodion - - -
Tono 8 (plagal 4).
Ya está preparada la pluma para firmar la condena por parte de los jueces inicuos; Jesús es juzgado y condenado a la cruz y la creación sufre al ver al Señor en la cruz. Mas a Ti bondadoso Señor que padeces por mí en la naturaleza de tu cuerpo, ¡Gloria a Ti! [SAOGM]
GOSPEL 12
DIÁCONO
Y para que nos conceda escuchar dignamente el Santo Evangelio, roguemos al Señor nuestro Dios.
CORO: Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE: Paz a todos.
CORO: Y a tu espíritu.
DIÁCONO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
SACERDOTE / DIÁCONO
¡Atendamos!
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
DIÁCONO
(27:62-66)
Al otro día, el siguiente a la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato y le dijeron: «Señor, recordamos que ese impostor dijo cuando aún vivía: “A los tres días resucitaré.” Manda, pues, que quede asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan luego al pueblo: “Resucitó de entre los muertos”, y la última impostura sea peor que la primera.» Pilatos les dijo: «Tenéis una guardia. Id, aseguradlo como sabéis.» Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia. [SAOGM]
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
SACERDOTE
Bueno es alabar al Señor, cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo, celebrando por la mañana, tu misericordia y tu verdad por la noche. [SAOGM]
LECTOR
Trisagio.
Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor, purifícanos de nuestros pecados. Soberano, perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
SACERDOTE
Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
CORO
Apolitiquio. Tono 4.
Nos has rescatado de la maldición de la ley con tu preciosa Sangre. Clavado en la Cruz y traspasado por la lanza, Eres fuente de inmortalidad para los hombres. Oh Salvador nuestro, gloria a Ti. (3 veces)
LETANÍA FERVIENTE
DIÁCONO
Ten piedad de nosotros, Dios nuestro, por tu gran misericordia, te suplicamos, escúchanos y ten piedad.
CORO (después de cada petición)
Señor, ten piedad. (3 veces)
DIÁCONO
También te suplicamos por los piadosos cristianos ortodoxos.
También suplicamos por nuestro arzobispo (N.),
Suplicamos aún por nuestros hermanos los sacerdotes, los hieromonjes, los hierodiáconos, los monjes, y por toda nuestra hermandad en Cristo.
Suplicamos aún por piedad, vida, paz, salud, salvación, visitación, perdón y remisión de los pecados de los servidores de Dios, de todos los piadosos cristianos ortodoxos, de los habitantes y visitantes que están en esta ciudad (o pueblo, o parroquia, o monasterio); de las parroquias, los administradores y bienhechores de esta santa iglesia.
Suplicamos aún por los bienaventurados y siempre recordados fundadores de esta santa iglesia (o monasterio), y por todos nuestros padres y hermanos que nos precedieron y que yacen piadosamente aquí, y por todos los ortodoxos.
Suplicamos aún por los benefactores y bienhechores de este santo y venerable templo, por los que se fatigan trabajando en él, por sus cantores, y por todo el pueblo presente que espera de ti tu grande y copiosa misericordia.
SACERDOTE
Porque eres Dios misericordioso y amante de la humanidad, y rendimos gloria a ti: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
SACERDOTE
¡Sabiduría!
( Padre, bendiga. )
El que es bendito, Cristo nuestro Dios, eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
JERARCA o LECTOR
Que el Señor Dios afirme la fe santa e irreprochable de los cristianos piadosos y ortodoxos, junto con esta Santa Iglesia y esta ciudad por los siglos de los siglos.
CORO: Amén.
Más honorable que los querubines y más gloriosa incomparablemente que los serafines, tú que sin mancha has engendrado a Dios, el Verbo, verdaderamente Theotokos, te alabamos.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Señor, ten piedad. (3 veces) Padre, bendiga.
SACERDOTE
El que soportó los escupitajos, los azotes, la burla, la crucifixión, y la muerte para la salvación del mundo, Cristo, verdadero Dios nuestro, por las intercesiones de su purísima e inmaculada Madre, por el poder de la vivificante y preciosa Cruz, la protección de las celestiales potestades incorpóreas, las súplicas del venerable y glorioso profeta, precursor y bautista Juan, de los santos, gloriosos y alabadísimos apóstoles, de los santos, gloriosos y victoriosos mártires, de nuestros justos y teóforos padres, (santo patrono del templo local); de los santos y justos familiares del Señor, Joaquín y Ana, y de todos los santos, tenga misericordia de nosotros y sálvanos, pues eres un Dios bondadoso y filántropo.
Por las oraciones de nuestros santos padres, Señor Jesús Cristo Dios, ten piedad de nosotros y sálvanos.
PUEBLO: Amén.