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Triodion - Semana Santa

Liturgia de los Dones Presantificados, celebrada el Martes Santo

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LOS DONES PRESANTIFICADOS

Del Triodion - - -

Idiómelon 1. Tono 1.

Sácame de la prisión para que dé gracias a tu nombre. [SAOGM]

¿Cómo puedo yo, indigno, entrar en el esplendor de Tus Santos? Pues si me atrevo a entrar en la cámara nupcial mis vestidura me denunciará porque no es de bodas, y maniatado los ángeles me echarán. Limpia la inmundicia de mi alma y sálvame, Señor, pues eres filántropo. [SAOGM]

Repetir.

Idiómelon 1. Tono 1.

Una ronda harán los justos en torno a mí al saber los favores que me has hecho. [SAOGM]

¿Cómo puedo yo, indigno, entrar en el esplendor de Tus Santos? Pues si me atrevo a entrar en la cámara nupcial mis vestidura me denunciará porque no es de bodas, y maniatado los ángeles me echarán. Limpia la inmundicia de mi alma y sálvame, Señor, pues eres filántropo. [SAOGM]

Idiómelon 2. Tono 2.

Desde el abismo clamo a Ti, Señor. ¡Señor, escucha mi voz! [SAOGM]

Oh Cristo el Novio; no poseo lámpara encendida de virtudes; porque me adormecí en la negligencia de mi alma, asemejándome a las vírgenes necias descuidando la obra. No me cierres las puertas de tu compasión oh Soberano, mas bien aleja de mi las tinieblas del sueño, y levántame, y hazme entrar a las bodas con las vírgenes prudentes, donde la melodía pura de los que claman a Ti sin cesar: Señor gloria a Ti. [SAOGM]

Repetir.

Idiómelon 2. Tono 2.

¡Que tus oídos pongan atención al clamor de mis súplicas! [SAOGM]

Oh Cristo el Novio; no poseo lámpara encendida de virtudes; porque me adormecí en la negligencia de mi alma, asemejándome a las vírgenes necias descuidando la obra. No me cierres las puertas de tu compasión oh Soberano, mas bien aleja de mi las tinieblas del sueño, y levántame, y hazme entrar a las bodas con las vírgenes prudentes, donde la melodía pura de los que claman a Ti sin cesar: Señor gloria a Ti. [SAOGM]

Idiómelon 3. Tono 4.

Señor, si no Te olvidas de las faltas, ¿quién podrá subsistir? Pero de Ti procede el perdón. [SAOGM]

Escuchaste, oh alma, de la condena al que enterró el denario; no ocultes la palabra de Dios, mas proclama sus misterios, para multiplicar el don, y entrar en el gozo de tu Señor. [SAOGM]

Repetir.

Idiómelon 3. Tono 4.

Espero, Señor, mi alma espera, confío en tu palabra; mi alma cuenta con el Señor. [SAOGM]

Escuchaste, oh alma, de la condena al que enterró el denario; no ocultes la palabra de Dios, mas proclama sus misterios, para multiplicar el don, y entrar en el gozo de tu Señor. [SAOGM]

Idiómelon 4. Tono 6 (plagal 2).

Como confía en la aurora el centinela, así Israel confíe en el Señor. [SAOGM]

Fieles, obremos ahora diligentemente para el Maestro. Porque Él distribuye sus riquezas a sus siervos. Cada uno de nosotros que multiplique el talento, según su capacidad. Unos que obtengan sabiduría por medio de buenas obras; el piadoso que ilumine con sus palabras a los que están en tinieblas. El otro, que distribuya las riquezas entre los menesterosos; porque así multiplicaremos el préstamo, como administradores fieles de la gracia, para merecer el gozo del Señor. Haznos acreedores de ella oh Cristo Dios, porque amas a la humanidad. [SAOGM]

Repetir.

Idiómelon 4. Tono 6 (plagal 2).

Porque junto al Señor está su bondad y la abundancia de sus liberaciones, y Él liberará a Israel de todas sus culpas. [SAOGM]

Fieles, obremos ahora diligentemente para el Maestro. Porque Él distribuye sus riquezas a sus siervos. Cada uno de nosotros que multiplique el talento, según su capacidad. Unos que obtengan sabiduría por medio de buenas obras; el piadoso que ilumine con sus palabras a los que están en tinieblas. El otro, que distribuya las riquezas entre los menesterosos; porque así multiplicaremos el préstamo, como administradores fieles de la gracia, para merecer el gozo del Señor. Haznos acreedores de ella oh Cristo Dios, porque amas a la humanidad. [SAOGM]

Idiómelon 5. Tono 6 (plagal 2).

¡Alaben al Señor en todas las naciones, y festéjenlo todos los pueblos! [SAOGM]

Oh Jesús, cuando vengas lleno de gloria con los ejércitos Celestiales, a sentarte sobre el trono del Juicio; no me alejes de tu diestra ¡oh buen Pastor ¡porque sabes que los caminos de la izquierda son perversos; mas cuéntame con las ovejas de tu diestra, y sálvame, porque eres amante de la humanidad. [SAOGM]

Idiómelon 6. Tono 6 (plagal 2).

Pues su amor hacia nosotros es muy grande, y la lealtad del Señor es para siempre. [SAOGM]

Oh Esposo resplandeciente de belleza. Más hermoso que todos los humanos. Tú que nos llamaste al convite de tus bodas espirituales; arroja de mi la imagen del pecado, haciéndome participe de tu pasión. Adórname con la belleza de tu gloria, hazme un invitado radiante en tu Reino porque eres compasivo. [SAOGM]

Gloria. Ahora y siempre.

Del Triodion - - -

Tono 7 (grave).

Oh alma, he aquí el talento que el Señor te ha confiado. Recibe el don con temor; y presta al Dador y ayuda a los menesterosos. Toma a Dios por amigo, para permanecer a su diestra cuando venga con gloria, para escuchar esta bienaventurada melodía: Entra siervo fiel en el gozo de tu Señor. Oh Salvador hazme digno a mí, el pródigo, por tu gran misericordia. [SAOGM]

DIÁCONO

¡Sabiduría! ¡De pie!

LECTOR

Luz apacible de la santa gloria del Padre Inmortal, Celestial, Santo, y Bendito: Jesús Cristo. Al llegar a la puesta del sol, viendo la luz vespertina, cantamos himnos al Padre, Hijo, y Espíritu Santo—Dios. Digno es en todo tiempo cantarte con voces propicios, Hijo de Dios y Dador de Vida, por lo cual el mundo Te glorifica.

LECTURAS

DIÁCONO

Vespertino...

Del Triodion - - -

LECTOR

Proquímeno. Tono 3.

Salmo 131 (132)

Levántate, Señor, hacia tu reposo, ven con el arca de tu poder.

Acuérdate, Señor, de David, de todos sus desvelos. [BJ-SAOGM]

Lectura del libro del Éxodo.

DIÁCONO

¡Sabiduría! ¡Atendamos!

LECTOR

Ex. (2:5-10)

En eso bajó la hija de Faraón al Nilo, y se bañó mientras sus sirvientas se paseaban por la orilla del río. Al divisar el canasto entre los juncos, envió a una criada a buscarlo. Lo abrió y vio que era un niño que lloraba. Se compadeció de él y exclamó: «¡Es un niño de los hebreos!» Entonces la hermana dijo a la hija de Faraón: «Si quieres, yo buscaré entre las hebreas, y me pondré al habla con una nodriza para que te críe este niño.» «¡Ve!», le contestó la hija de Faraón. Así que la joven fue y llamó a la madre del niño. La hija de Faraón le dijo: «Toma este niño y críamelo, que yo te pagaré.» Y la mujer tomó al niñito para criarlo. Habiendo crecido el niño, ella lo llevó a la hija de Faraón, y pasó a ser para ella como su hijo propio. Ella lo llamó Moisés, pues, dijo, «lo he sacado de las aguas.» [SAOGM]

Proquímeno. Tono 4.

Salmo 132 (133)

Mira que es bueno y da gusto que los hermanos convivan juntos.

Como ungüento fino en la cabeza, que va bajando por la barba. [BJ-SAOGM]

LECTOR (entonado)

¡Ordena!

SACERDOTE

¡Sabiduría! ¡De pie!

La luz de Cristo ilumina a todos.

LECTOR

Lectura del libro de Job.

DIÁCONO

¡Sabiduría! ¡Atendamos!

LECTOR

Jb. (1:13-22)

Un día los hijos y las hijas de Job estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor. Vino un mensajero y le dijo a Job: «Tus bueyes estaban arando y las burras pastando cerca de ellos. De repente aparecieron los sabeos y se los llevaron y a los servidores los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.» Todavía estaba hablando, cuando llegó otro que dijo: «Cayó del cielo fuego de Dios y quemó completamente a las ovejas y sus pastores. Sólo escapé yo para anunciártelo.» Aún no terminaba de hablar, cuando entró un tercero, diciendo: «Los caldeos, divididos en tres grupos, se lanzaron sobre tus camellos, se los llevaron, dieron muerte a espada a tus mozos y sólo yo he escapado para anunciártelo.» Estaba éste contando lo sucedido cuando un último lo interrumpió, diciendo: «Tus hijos e hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa del mayor de ellos. De repente sopló un fuerte viento del desierto y sacudió las cuatro esquinas de la casa; ésta se derrumbó sobre los jóvenes y han muerto todos. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.» Entonces Job se levantó y rasgó su manto. Luego se cortó el pelo al rape, se tiró al suelo y, echado en tierra, empezó a decir: «Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá volveré. Yavé me lo dio, Yavé me lo ha quitado, ¡que su nombre sea bendito!» En todo esto no pecó Job ni dijo nada insensato en contra de Dios. [SAOGM]

SACERDOTE

Paz a todos.

(Consulta ahora el folleto de la Liturgia de los Dones Presantificados. Después de “Sea enderezada mi oración...” encuentra la lectura del Evangelio aquí.)


Evangelio

DIÁCONO

¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.

SACERDOTE

Paz a todos.

( Y a tu espíritu. )

DIÁCONO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

SACERDOTE

¡Atendamos!

( ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti! )

DIÁCONO

Mt. (24:36-51; 25:1-46; 26:1-2)

«Por lo que se refiere a ese Día y cuándo vendrá, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles de Dios, ni aun el Hijo, sino solamente el Padre. La venida del Hijo del Hombre recordará los tiempos de Noé. Unos pocos días antes del diluvio, la gente seguía comiendo y bebiendo, y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca. No se dieron cuenta de nada hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Lo mismo sucederá con la venida del Hijo del Hombre: de dos hombres que estén juntos en el campo, uno será tomado, y el otro no; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada, y la otra no. Por eso estén despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor. Fíjense en esto: si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa. Por eso, estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos esperan. Imagínense un administrador digno de confianza y capaz. Su señor lo ha puesto al frente de su familia, y es él quien les reparte el alimento a su debido tiempo. Afortunado será este servidor si, al venir su señor, lo encuentra cumpliendo su deber. En verdad les digo: su señor lo pondrá al cuidado de todo lo que tiene. No será así con el servidor malo que piensa: «Mi señor se ha retrasado», y empieza a maltratar a sus compañeros y a comer y a beber con borrachos. El patrón de ese servidor vendrá en el día que no lo espera y a la hora que menos piensa. Le quitará el puesto y lo mandará donde los hipócritas: allí será el llorar y el rechinar de dientes. Escuchen, pues, lo que pasará entonces en el Reino de los Cielos. Diez jóvenes salieron con sus lámparas para salir al encuentro del novio. Cinco de ellas eran descuidadas y las otras cinco precavidas. Las descuidadas tomaron sus lámparas como estaban, sin llevar más aceite consigo. Las precavidas, en cambio, junto con las lámparas, llevaron sus botellas de aceite. Como el novio se demoraba en llegar, se adormecieron todas y al fin se quedaron dormidas. Al llegar la medianoche, se oyó un gritó: «¡Viene el novio, salgan a su encuentro!» Todas las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Entonces las descuidadas dijeron a las precavidas: «Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando.» Las precavidas dijeron: «No habría bastante para ustedes y para nosotras; vayan mejor a donde lo venden, y compren para ustedes.» Mientras fueron a comprar el aceite, llegó el novio; las que estaban listas entraron con él a la fiesta de las bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y llamaron: «Señor, Señor, ábrenos.» Pero él respondió: «En verdad, se lo digo: no las conozco.» Por tanto, estén despiertos, porque no saben el día ni la hora. Escuchen también esto. Un hombre estaba a punto de partir a tierras lejanas, y reunió a sus servidores para confiarles todas sus pertenencias. Al primero le dio cinco talentos de oro, a otro le dio dos, y al tercero solamente uno, a cada cual según su capacidad. Después se marchó. El que recibió cinco talentos negoció en seguida con el dinero y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo otro tanto, y ganó otros dos. Pero el que recibió uno cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su patrón. Después de mucho tiempo, vino el señor de esos servidores, y les pidió cuentas. El que había recibido cinco talentos le presentó otros cinco más, diciéndole: «Señor, tú me entregaste cinco talentos, pero aquí están otros cinco más que gané con ellos.» El patrón le contestó: «Muy bien, servidor bueno y honrado; ya que has sido fiel en lo poco, yo te voy a confiar mucho más. Ven a compartir la alegría de tu patrón.» Vino después el que recibió dos, y dijo: «Señor, tú me entregaste dos talentos, pero aquí tienes otros dos más que gané con ellos.» El patrón le dijo: «Muy bien, servidor bueno y honrado; ya que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré mucho más. Ven a compartir la alegría de tu patrón». Por último vino el que había recibido un solo talento y dijo: «Señor, yo sabía que eres un hombre exigente, que cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has invertido. Por eso yo tuve miedo y escondí en la tierra tu dinero. Aquí tienes lo que es tuyo.» Pero su patrón le contestó: «¡Servidor malo y perezoso! Si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he invertido, debías haber colocado mi dinero en el banco. A mi regreso yo lo habría recuperado con los intereses. Quítenle, pues, el talento y entréguenselo al que tiene diez. Porque al que produce se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no produce se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese servidor inútil, échenlo a la oscuridad de afuera: allí será el llorar y el rechinar de dientes.» Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en el trono de Gloria, que es suyo. Todas las naciones serán llevadas a su presencia, y separará a unos de otros, al igual que el pastor separa las ovejas de los chivos. Colocará a las ovejas a su derecha y a los chivos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver.» Entonces los justos dirán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te fuimos a ver? El Rey responderá: «En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí.» Dirá después a los que estén a la izquierda: «¡Malditos, aléjense de mí y vayan al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y para sus ángeles! Porque tuve hambre y ustedes no me dieron de comer; tuve sed y no me dieron de beber; era forastero y no me recibieron en su casa; estaba sin ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron.» Estos preguntarán también: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado, y no te ayudamos?» El Rey les responderá: «En verdad les digo: siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, ustedes dejaron de hacérmelo a mí.» Y éstos irán a un suplicio eterno, y los buenos a la vida eterna.» Cuando Jesús terminó todos estos discursos, dijo a sus discípulos: «Ustedes saben que la Pascua cae dentro de dos días, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.» [SAOGM]

SACERDOTE

Paz a ti, evangelizador.

CORO

¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!

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DESPEDIDA

Acercándose el Señor a su voluntaria pasión por nuestra salvación, Cristo, verdadero Dios nuestro, por las intercesiones de su purísima e inmaculada Madre, por el poder de la vivificante y preciosa Cruz, la protección de las celestiales potestades incorpóreas, las súplicas del venerable y glorioso profeta, precursor y bautista Juan, de los santos, gloriosos y alabadísimos apóstoles, de los santos, gloriosos y victoriosos mártires, de nuestros justos y teóforos padres, (santo patrono del templo local); de los santos y justos familiares del Señor, Joaquín y Ana, y de todos los santos, tenga misericordia de nosotros y sálvanos, pues eres un Dios bondadoso y filántropo.