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Triodion - Semana Santa
Liturgia de los Dones Presantificados, celebrada el Lunes Santo
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LOS DONES PRESANTIFICADOS
Del Triodion - - -
Idiómelon 1. Tono 1.
Sácame de la prisión para que dé gracias a tu nombre. [SAOGM]
Cuando el Señor se iba a su Pasión Voluntaria, dijo en el camino a sus discípulos: “He aquí que vamos a Jerusalén, y será entregado el Hijo del hombre según esta escrito”. Vamos nosotros, oh hermanos, acompañémosle con conciencias puras; y crucifiquémonos con Él, y muramos por Él a los placeres del mundo; para vivir con Él y oírle decir: “No voy a la Jerusalén terrestre a sufrir, sino a mi Padre y su Padre, a mi Dios y a su Dios; y los llevare conmigo a la Jerusalén Celestial en el Reino de los Cielos. [SAOGM]
Repetir.
Idiómelon 1. Tono 1.
Una ronda harán los justos en torno a mí al saber los favores que me has hecho. [SAOGM]
Cuando el Señor se iba a su Pasión Voluntaria, dijo en el camino a sus discípulos: “He aquí que vamos a Jerusalén, y será entregado el Hijo del hombre según esta escrito”. Vamos nosotros, oh hermanos, acompañémosle con conciencias puras; y crucifiquémonos con Él, y muramos por Él a los placeres del mundo; para vivir con Él y oírle decir: “No voy a la Jerusalén terrestre a sufrir, sino a mi Padre y su Padre, a mi Dios y a su Dios; y los llevare conmigo a la Jerusalén Celestial en el Reino de los Cielos. [SAOGM]
Idiómelon 2. Tono 5 (plagal 1).
Desde el abismo clamo a Ti, Señor. ¡Señor, escucha mi voz! [SAOGM]
Oh fieles, hemos llegado a la Pasión Redentora de Cristo Dios, Glorifiquemos su paciencia inefable, para que con su compasión nos levante a nosotros muertos por el pecado; porque es bueno y amante de la humanidad. [SAOGM]
Repetir.
Idiómelon 2. Tono 5 (plagal 1).
¡Que tus oídos pongan atención al clamor de mis súplicas! [SAOGM]
Oh fieles, hemos llegado a la Pasión Redentora de Cristo Dios, Glorifiquemos su paciencia inefable, para que con su compasión nos levante a nosotros muertos por el pecado; porque es bueno y amante de la humanidad. [SAOGM]
Idiómelon 3. Tono 5 (plagal 1).
Señor, si no Te olvidas de las faltas, ¿quién podrá subsistir? Pero de Ti procede el perdón. [SAOGM]
Señor, cuando fuiste a tu Pasión, llevaste aparte a tus Discípulos diciéndoles: ¿Cómo no se acuerdan de las palabras que les dije antes? Y es que todo profeta no será muerto sino en Jerusalén, como está escrito. Y ahora ha llegado el tiempo de que les he dicho. Pues seré entregado al escarnio, en manos de pecadores los que me clavarán en la cruz y me empujarán al sepulcro, y me tomarán por muerto. Mas confíen que resucitare al tercer día, para la alegría de los fieles y su vida eterna. [SAOGM]
Repetir.
Idiómelon 3. Tono 5 (plagal 1).
Espero, Señor, mi alma espera, confío en tu palabra; mi alma cuenta con el Señor. [SAOGM]
Señor, cuando fuiste a tu Pasión, llevaste aparte a tus Discípulos diciéndoles: ¿Cómo no se acuerdan de las palabras que les dije antes? Y es que todo profeta no será muerto sino en Jerusalén, como está escrito. Y ahora ha llegado el tiempo de que les he dicho. Pues seré entregado al escarnio, en manos de pecadores los que me clavarán en la cruz y me empujarán al sepulcro, y me tomarán por muerto. Mas confíen que resucitare al tercer día, para la alegría de los fieles y su vida eterna. [SAOGM]
Idiómelon 4. Tono 5 (plagal 1).
Como confía en la aurora el centinela, así Israel confíe en el Señor. [SAOGM]
Señor, el inefable misterio de tu dispensación, fue incomprensible a la madre de los hijos de Zebedeo, que pidió el honor de un reino temporal. Mas en su lugar, dijiste a tus amados que beberán el cáliz de la muerte; que Tú mismo lo tomarías por ellos, en expiación de los pecados; por lo tanto clamamos a Ti: ¡Oh salvación de nuestras almas, gloria a Ti! [SAOGM]
Repetir.
Idiómelon 4. Tono 5 (plagal 1).
Porque junto al Señor está su bondad y la abundancia de sus liberaciones, y Él liberará a Israel de todas sus culpas. [SAOGM]
Señor, el inefable misterio de tu dispensación, fue incomprensible a la madre de los hijos de Zebedeo, que pidió el honor de un reino temporal. Mas en su lugar, dijiste a tus amados que beberán el cáliz de la muerte; que Tú mismo lo tomarías por ellos, en expiación de los pecados; por lo tanto clamamos a Ti: ¡Oh salvación de nuestras almas, gloria a Ti! [SAOGM]
Idiómelon 5. Tono 5 (plagal 1).
¡Alaben al Señor en todas las naciones, y festéjenlo todos los pueblos! [SAOGM]
Señor, que dijiste a tus discípulos: Piensen en lo más perfecto, y no imiten a los gentiles en su señorío sobre los humildes; no será así entre ustedes, discípulos míos, porque Yo me humillaré voluntariamente, mas sea el primero entre ustedes el servidor de todos; y el que manda como el que obedece; y el primero como el último; porque vine a servir a Adán en su pobreza, y entregarme en rescate por los muchos que claman a Mí: ¡Gloria a Ti! [SAOGM]
Idiómelon 6. Tono 8 (plagal 4).
Pues su amor hacia nosotros es muy grande, y la lealtad del Señor es para siempre. [SAOGM]
Hermanos, huyamos de la suerte de la higuera que se secó por falta de frutos de penitencia a Cristo que nos concede la gran misericordia. [SAOGM]
Gloria. Ahora y siempre.
Del Triodion - - -
Tono 8 (plagal 4).
El dragón encontró en la egipcia, la segunda Eva; y se apresuró a hacer caer a José con adulaciones; mas este dejó su manto y huyó del pecado, y no se avergonzó de la desnudez como las primeras criaturas antes de la desobediencia. Por su intercesión; Oh Cristo ten misericordia de nosotros. [SAOGM]
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie!
LECTOR
Luz apacible de la santa gloria del Padre Inmortal, Celestial, Santo, y Bendito: Jesús Cristo. Al llegar a la puesta del sol, viendo la luz vespertina, cantamos himnos al Padre, Hijo, y Espíritu Santo—Dios. Digno es en todo tiempo cantarte con voces propicios, Hijo de Dios y Dador de Vida, por lo cual el mundo Te glorifica.
LECTURAS
DIÁCONO
Vespertino...
Del Triodion - - -
LECTOR
Proquímeno. Tono 6 (plagal 2).
Salmo 127 (128)
El Señor te bendiga desde Sión, el que hizo el cielo y la tierra.
Dichosos los que temen al Señor. [BJ-SAOGM]
Lectura del libro del Éxodo.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Ex. (1:1-20)
Estos son los nombres de los hijos de Israel que llegaron con Jacob a Egipto, cada uno con su familia: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Benjamín, Dan, Neftalí, Gad y Aser. El número de estos descendientes de Jacob era de setenta personas. Además José, que estaba ya en Egipto. Murió José, y también sus hermanos y toda aquella generación, mientras los hijos de Israel seguían siendo muy fecundos. Se multiplicaron y crecieron, llegando a ser tan numerosos que los había en todo el país. Entró a gobernar en Egipto un nuevo rey, que no sabía nada de José, y dijo a su pueblo: «Miren que los hijos de Israel forman un pueblo más numeroso y fuerte que nosotros. Tomemos precauciones contra él para que no siga multiplicándose, no vaya a suceder, que si estalla una guerra, se una a nuestros enemigos para luchar contra nosotros y escapar del país.» Les pusieron entonces capataces a los israelitas, para sobrecargarlos con duros trabajos. Edificaron así para Faraón las ciudades de almacenamiento: Pitom y Ramsés. Pero cuanto más los oprimían, tanto más crecían y se multiplicaban, de tal modo que la gente ya no soportaba a los israelitas. Los egipcios trataron con brutalidad a los Israelitas y los redujeron a esclavitud. Les amargaron la vida con duros trabajos de arcilla y ladrillos, con toda clase de labores campesinas y toda clase de servidumbres que les imponían por la fuerza. Luego el rey de Egipto se dirigió a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifrá y la otra Púa; les dijo: «Cuando asistan a las hebreas, y ellas se pongan de cuclillas sobre las dos piedras, fíjense bien: si es niño, háganlo morir; y si es niña, déjenla con vida.» Pero las parteras temían a Dios, y no hicieron lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaron con vida a los niños. Entonces el rey llamó a las parteras y les dijo: «¿Por qué han actuado así, dejando con vida a los niños?» Las parteras respondieron: «Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias. Son más robustas y dan a luz antes de que llegue la partera.» Dios estaba con las parteras, así que el pueblo creció y llegó a ser muy fuerte. [SAOGM]
Proquímeno. Tono 8 (plagal 4).
Salmo 128 (129)
Nosotros los bendecimos en el nombre del Señor.
Mucho me han atacado desde mi juventud. [BJ-SAOGM]
LECTOR (entonado)
¡Ordena!
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡De pie!
La luz de Cristo ilumina a todos.
LECTOR
Lectura del libro de Job.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Jb. (1:1-12)
Había en el país de Us un hombre llamado Job; era un varón perfecto que temía a Dios y se alejaba del mal. Tuvo siete hijos y tres hijas. Tenía muchos servidores y poseía siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas burras. Este hombre era el más famoso entre todos los hijos de oriente. Sus hijos acostumbraban a celebrar banquetes por turno, en casa de cada uno de ellos, e invitaban también a sus tres hermanas a comer y beber con ellos. Una vez terminados los días de esos banquetes, Job los mandaba a llamar para purificarlos; se levantaba muy temprano y ofrecía sacrificios por cada uno de ellos, pues decía: «Puede que mis hijos hayan pecado y ofendido a Dios en su corazón.» Así hacía Job. Un día, cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse ante Yavé, apareció también entre ellos Satán. Yavé dijo a Satán: «¿De dónde vienes?» Satán respondió: «Vengo de la tierra, donde anduve dando mis vueltas.» Yavé dijo a Satán: «¿No te has fijado en mi servidor Job? No hay nadie como él en la tierra. Es un hombre bueno y honrado, que teme a Dios y se aparta del mal.» Satán respondió: «¿Acaso Job teme a Dios sin interés? ¿No lo has rodeado de un cerco de protección a él, a su familia y a todo cuanto tiene? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus rebaños hormiguean por el país. Pero extiende tu mano y toca sus pertenencias. Verás si no te maldice en tu propia cara.» Entonces dijo Yavé a Satán: «Te doy poder sobre todo cuanto tiene, pero a él no lo toques.» Y Satán se retiró de la presencia de Yavé. [SAOGM]
SACERDOTE
Paz a todos.
(Consulta ahora el folleto de la Liturgia de los Dones Presantificados. Después de “Sea enderezada mi oración...” encuentra la lectura del Evangelio aquí.)
Evangelio
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡De pie! Escuchemos el santo Evangelio.
SACERDOTE
Paz a todos.
( Y a tu espíritu. )
DIÁCONO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
SACERDOTE
¡Atendamos!
( ¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti! )
DIÁCONO
Mt. (24:3-35)
Como Jesús después se sentara en el monte de los Olivos, los discípulos se acercaron y le preguntaron en privado: «Dinos cuándo ocurrirá todo eso. ¿Qué señales anunciarán tu venida y el fin de la historia?» Jesús les contestó: «No se dejen engañar cuando varios usurpen mi nombre y digan: Yo soy el Mesías. Pues engañarán a mucha gente. Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerra. Pero no se alarmen; todo eso tiene que pasar, pero no será todavía el fin. Unas naciones lucharán contra otras y se levantará un reino contra otro reino; habrá hambre y terremotos en diversos lugares. Esos serán los primeros dolores del parto. Entonces los denunciarán a ustedes, y serán torturados y asesinados. Todas las naciones los odiarán por mi causa. En esos días muchos tropezarán y caerán; de repente se odiarán y se traicionarán unos a otros. Aparecerán falsos profetas, que engañarán a mucha gente, y tanta será la maldad, que el amor se enfriará en muchos. Pero el que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará. Esta Buena Nueva del Reino será proclamada en el mundo entero, y todas las naciones oirán el mensaje; después vendrá el fin. Cuando ustedes vean lo anunciado por el profeta Daniel: el ídolo del invasor instalado en el Templo (que el lector sepa entender), entonces los que estén en Judea huyan a los montes. Si estás en la azotea de tu casa, no te demores ni vayas dentro a buscar tus cosas. Si te hallas en el campo, no vuelvas a buscar tu manto. ¡Pobres de las que, en esos días, se hallen embarazadas o estén criando! Rueguen para que no les toque huir en invierno o en día sábado. Porque será una prueba tan enorme como no ha habido igual desde el principio del mundo hasta ahora, ni jamás la volverá a haber. Y si ese tiempo no fuera acortado, nadie saldría con vida. Pero Dios lo acortará en consideración a sus elegidos. Entonces, si alguien les dice: Miren, el Mesías está aquí o está allá, no le crean. Porque se presentarán falsos mesías y falsos profetas, que harán cosas maravillosas y prodigios capaces de engañar, si fuera posible, aun a los elegidos de Dios. Miren que yo se lo he advertido de antemano. Por tanto, si alguien les dice: ¡Está en el desierto!, no vayan. Si dicen: ¡Está en tal lugar retirado!, no lo crean. Pues así como refulge el relámpago desde el oriente e inflama el cielo hasta el poniente, así será la venida del Hijo del Hombre. En otras palabras: «Donde hay un cadáver, allí se juntan los buitres.» Después de esos días de angustia, el sol se oscurecerá, la luna perderá su brillo, caerán las estrellas del cielo y se bambolearán los mecanismos del universo. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre. Mientras todas las razas de la tierra se golpearán el pecho, verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con el poder divino y la plenitud de la gloria. Enviará a sus ángeles, que tocarán la trompeta y reunirán a los elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del mundo. Aprendan esta lección de la higuera: Cuando están ya tiernas sus ramas y empiezan a brotar las hojas, ustedes saben que se acerca el verano. Asimismo, cuando ustedes noten todas estas cosas que les he dicho, sepan que el tiempo ya está cerca, a las puertas. En verdad les digo: No pasará esta generación, hasta que sucedan todas estas cosas. Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán.» [SAOGM]
SACERDOTE
Paz a ti, evangelizador.
CORO
¡Gloria a ti, Señor, gloria a ti!
(Regresar ahora al libro de la Liturgia de los Dones Presantificados.)
DESPEDIDA
Acercándose el Señor a su voluntaria pasión por nuestra salvación, Cristo, verdadero Dios nuestro, por las intercesiones de su purísima e inmaculada Madre, por el poder de la vivificante y preciosa Cruz, la protección de las celestiales potestades incorpóreas, las súplicas del venerable y glorioso profeta, precursor y bautista Juan, de los santos, gloriosos y alabadísimos apóstoles, de los santos, gloriosos y victoriosos mártires, de nuestros justos y teóforos padres, (santo patrono del templo local); de los santos y justos familiares del Señor, Joaquín y Ana, y de todos los santos, tenga misericordia de nosotros y sálvanos, pues eres un Dios bondadoso y filántropo.