2025
Viernes | 11 de Abril
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LA PROFECÍA
LECTOR
Proquímeno. Tono 4.
Salmo 121 (122)
Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa del Señor.
Por la Casa del Señor, nuestro Dios, pediré todo bien para ti. [BJ-SAOGM]
Lectura de la profecía de Isaías.
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Is. 66:10 – 24
Congratúlense con Jerusalén, regocíjense por ella todos sus amigos, llénense de alegría por ella todos los que por ella hacían duelo; de modo que mamen y se sacien de su pecho consolador, de modo que chupen y se deleiten de su ubre cargada. Porque así dice el Señor: Vean cómo alargo hacia ella, como río el bienestar, como caudal desbordante lo bueno de las naciones; y ustedes serán alimentados, en brazos serán llevados, sobre las rodillas serán acariciados. Como aquel a quien su madre consuela, así yo los consolaré a ustedes (y por Jerusalén serán consolados). Al verlo ustedes se les alegrará el corazón, sus huesos como césped florecerán, la mano del Señor se dará a conocer a sus siervos, y su enojo a sus enemigos. Pues miren que el Señor en fuego viene, y como torbellino sus carros, para desfogar su cólera con ira y su amenaza con llamas de fuego. Pues con fuego el Señor va a juzgar, con su espada a toda carne, y serán muchas las víctimas del Señor. Los que se santifican y purifican en los huertos, tras uno que está en medio, que comen carne de cerdo, de inmundicia y de rata, a una serán acabados junto con sus acciones y pensamientos —oráculo del Señor—. Yo vengo a reunir a todas las naciones y lenguas; vendrán y verán mi gloria. Pondré en ellos señal y enviaré de ellos algunos escapados a las naciones: a Tarsis, Put y Lud, Mésec, Ros, Túbal, Yaván; a las islas remotas que no oyeron mi fama ni vieron mi gloria. Ellos anunciarán mi gloria a las naciones. Y traerán a todos los hermanos de ustedes de todas las naciones como oblación al Señor —en caballos, carros, literas, mulos y dromedarios— a mi monte santo de Jerusalén —dice el Señor—, como traen los hijos de Israel la oblación en recipiente limpio al templo del Señor. Y también de entre ellos tomaré para sacerdotes y levitas —dice el Señor—. Porque así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago permanecen en mi presencia —oráculo del Señor—, así permanecerá la raza y el nombre de ustedes. Así pues, de luna en luna nueva y de sábado en sábado, vendrá todo el mundo a prosternarse ante mí —dice el Señor—. Y en saliendo, verán los cadáveres de aquellos que se rebelaron contra mí; su gusano no morirá, su fuego no se apagará, y serán el asco de todo el mundo. [BJ-SAOGM]
Proquímeno. Tono 6 (plagal 2).
Salmo 122 (123)
Piedad, Señor, ten piedad/
A ti levanto mis ojos. [BJ-SAOGM]
Lecturas de Vísperas
LECTOR
Proquímeno. Tono 6 (plagal 2).
Salmo 123 (124)
Nuestra ayuda es el nombre del Señor.
Si el Señor no hubiera estado por nosotros – que lo diga Israel. [BJ-SAOGM]
Lectura del libro de Génesis.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Gn. 49:33, 50:1-26
Habiendo acabado Jacob de hacer encargos a sus hijos, encogió sus piernas en el lecho, expiró y se reunió con los suyos. José cayó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó. Luego encargó José a sus servidores médicos que embalsamaran a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel. Emplearon en ello cuarenta días, porque éste es el tiempo que se emplea con los embalsamados. Y los egipcios lo lloraron durante setenta días. Transcurridos los días de luto por él, habló José a la gente del faraón en estos términos: «Si de verdad me aprecian, hagan llegar a oídos del faraón estas palabras: Mi padre me tomó juramento diciendo: ‘Yo me muero. Quiero que me entierres en el sepulcro que me labré en el país de Canaán’. Ahora, pues, permíteme que suba a sepultar a mi padre; volveré después.» Respondió el faraón: «Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar.» Subió José a enterrar a su padre, y con él subieron todos los cortesanos del faraón, los más viejos de palacio, y todos los ancianos de Egipto, así como toda la familia de José, sus hermanos y la familia de su padre. Tan sólo a sus pequeñuelos, sus rebaños y vacadas, dejaron en el país de Gosen. Subieron con él además carros y aurigas: un cortejo muy considerable. Llegados a Goren Atad, que está allende el Jordán, hicieron un duelo prolongado y solemne, y José lloró a su padre durante siete días. Los cananeos, habitantes del país, vieron el duelo en Goren Atad y dijeron: «Duelo de importancia es ése de los egipcios.» Por eso se llamó el lugar Abel Misráin, que está allende el Jordán. Sus hijos, pues, hicieron por Jacob cuanto él les había mandado; lo llevaron al país de Canaán y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpelá, el campo que había comprado Abrahán en propiedad sepulcral a Efrón el hitita, enfrente de Mambré. Regresó José a Egipto con sus hermanos y con todos cuantos habían subido con él a sepultar a su padre. Cuando vieron los hermanos de José que había muerto su padre, se dijeron: «A ver si José nos va a guardar rencor y nos devuelve todo el daño que le hicimos.» Por eso mandaron a José este recado: «Tu padre encargó antes de su muerte: ‘Así dirán a José: Por favor, perdona el crimen de tus hermanos y su pecado. Cierto que te hicieron daño, pero ahora tú perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre’.» José lloró mientras le hablaban. Fueron entonces sus hermanos personalmente y, cayendo delante de él, dijeron: «Aquí nos tienes, somos tus esclavos.» Les contestó José: «No teman, ¿ocupo yo acaso el puesto de Dios? Aunque ustedes pensaron hacerme daño, Dios lo pensó para bien, para hacer sobrevivir, como hoy ocurre, a un pueblo numeroso. Así que no teman; yo los mantendré a ustedes y a sus pequeñuelos.» Y los consoló y les habló con afecto. José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre. Alcanzó José la edad de ciento diez años. José vio a los biznietos de Efraín; también los hijos de Maquir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José. Por último, José dijo a sus hermanos: «Voy a morir, pero Dios se ocupará sin falta de ustedes y los hará subir de este país al país que juró a Abrahán, a Isaac y a Jacob.» José tomó juramento a los hijos de Israel con estas palabras: «Dios los visitará sin falta, y entonces se llevarán mis huesos de aquí.» José murió a la edad de ciento diez años. Lo embalsamaron y lo pusieron en un sarcófago en Egipto. [BJ-SAOGM]
Proquímeno. Tono 4.
Salmo 124 (125)
Los que confían en el Señor son como el monte Sión.
Nunca será conmovido el que habita en Jerusalén. [BASJ]
Lectura del libro de Proverbios.
DIÁCONO
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Pr. 31:8-31
Habla por el que no puede hablar y defiende la causa de los desvalidos; habla para juzgar con justicia y defiende la causa del humilde y del pobre. ¿Quién encontrará a una mujer ideal? Vale mucho más que las piedras preciosas. Su marido confía plenamente en ella, pues no carecerá de nada. Le da beneficios sin pérdidas todos los días de su vida. Adquiere lana y lino y los trabaja con finas manos. Es como un barco mercante que trae de lejos sus provisiones. Se levanta cuando aún es de noche para dar el sustento a su familia y las órdenes a sus criadas. Examina y compra tierras, y con sus propias ganancias planta viñas. Se arremanga con decisión y trabaja con energía. Comprueba si sus asuntos van bien y ni de noche apaga su lámpara. Echa mano a la rueca y sus dedos manejan el huso. Tiende sus manos al necesitado y ofrece su ayuda al pobre. Su casa no le teme a la nieve, pues todos los suyos llevan vestidos forrados. Se confecciona sus mantas y viste de lino y púrpura. Su marido es reconocido en la plaza, cuando se sienta con los ancianos del lugar. Teje y vende prendas de lino y proporciona cinturones a los comerciantes. Se reviste de fuerza y dignidad y no le preocupa el mañana. Abre su boca con sabiduría y su lengua instruye con cariño. Vigila la marcha de su casa y no come el pan de balde. Sus hijos se apresuran a felicitarla y su marido hace su alabanza: «¡Hay muchas mujeres valiosas, pero tú las superas a todas!» Engañosa es la gracia y fugaz la belleza; sólo la mujer que respeta al Señor es digna de alabanza. Agradézcanle el fruto de su trabajo y que sus obras la alaben en la plaza. [BJ-SAOGM]
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Sinasario
Del menaion.
El 11 de abril conmemoramos al santo hieromártir Antipas, obispo de Pérgamo.
Por las intercesiones de tus santos, oh Cristo Dios, ten piedad de nosotros. Amén.
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Normas de Ayuno
Ayuno estricto. Nos abstenemos de consumir todo tipo de carne, pescados, aceite, vino, productos lácteos, y huevos.
Es un día entre semana en Cuaresma.