2025
Lunes | 7 de Abril
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LA PROFECÍA
LECTOR
Proquímeno. Tono 6 (plagal 2).
Salmo 104 (105)
Se alegren los que buscan al Señor.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre. [BJ-SAOGM]
Lectura de la profecía de Isaías.
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Is. 48:17 – 49:4
Así dice el Señor, tu redentor, el Santo de Israel. Yo, el Señor, tu Dios, te instruyo en lo que es provechoso y te marco el camino por donde debes ir. ¡Si hubieras atendido a mis mandatos, tu dicha habría sido como un río y tu victoria como las olas del mar! ¡Tu raza sería como la arena, los salidos de ti como sus granos! ¡Nunca habría sido arrancado ni borrado de mi presencia su nombre! Salgan de Babel, huyan de Caldea, con voz jubilosa publíquenlo; proclamen hasta el cabo de la tierra, digan: «¡Rescató el Señor a su siervo Jacob!» No padecieron sed en los sequedales a donde los llevó; hizo brotar para ellos agua de la roca. Rompió la roca y corrieron las aguas. No hay paz para los malvados, dice el Señor. ¡Óiganme, islas, atiendan, pueblos lejanos! El Señor desde el seno materno me llamó; desde las entrañas de mi madre recordó mi nombre. Hizo mi boca como espada afilada, en la sombra de su mano me escondió; me hizo como saeta aguda, en su aljaba me guardó. Me dijo: «Tú eres mi siervo (Israel), en quien me gloriaré.» Pues yo decía: «Por poco me he fatigado, en vano e inútilmente mi vigor he gastado. ¿De veras que el Señor se ocupa de mi causa, y mi Dios de mi trabajo?» [BJ-SAOGM]
Proquímeno. Tono 6 (plagal 2).
Salmo 105 (106)
Bendito el Señor, Dios de Israel.
Den gracias al Señor porque es bueno. [BJ-SAOGM]
Lecturas de Vísperas
LECTOR
Proquímeno. Tono 4.
Salmo 106 (107)
¡Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia!
Que lo digan los rescatados por el Señor. [BJ-SAOGM]
Lectura del libro de Génesis.
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Gn. 37:1 – 41
Aconteció que Isaac había envejecido y ya no veía bien por tener debilitados sus ojos. Un día llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: «¡Hijo mío!» Él respondió: «¿Qué deseas?» «Mira —dijo—, me he hecho viejo e ignoro el día de mi muerte. Así que toma tus saetas, tu aljaba y tu arco; sal al campo y me cazas alguna pieza. Luego me haces un guiso suculento, como a mí me gusta, y me lo traes para que lo coma, a fin de bendecirte antes de morir.» Pero Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac con su hijo Esaú.— Esaú salió al campo a cazar alguna pieza para su padre. Entonces Rebeca dijo a su hijo Jacob: «Acabo de oír a tu padre hablando con tu hermano Esaú. Le estaba diciendo que le trajera caza y le hiciera un guiso suculento para comerlo, y después bendecirle delante del Señor antes de morir. Pues bien, hijo mío, haz caso de mi recomendación. Ve al rebaño y tráeme de allí dos cabritos hermosos. Yo haré con ellos un guiso suculento para tu padre, como a él le gusta. Después se lo presentas a tu padre para que se lo coma, y luego te bendiga antes de morir.» Jacob contestó a su madre Rebeca: «¡Pero si mi hermano Esaú es velludo, y yo soy lampiño! ¡A ver si me palpa mi padre y le parece que estoy mofándome de él! ¡Entonces me habré buscado una maldición en vez de una bendición!» Dícele su madre: «¡Que caiga sobre mí tu maldición, hijo mío! Tú obedéceme y basta; ve y me los traes.» Jacob fue a buscarlos y los llevó a su madre, que hizo un guiso suculento, como le gustaba a su padre. Después tomó Rebeca ropas de Esaú, su hijo mayor, las más preciosas que tenía en casa, y vistió con ellas a Jacob, su hijo pequeño. Luego, con las pieles de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello, y puso el guiso y el pan que había hecho en las manos de su hijo Jacob. Éste entró adonde su padre y dijo: «¡Padre!» Él respondió: «Aquí estoy; ¿quién eres, hijo?» Jacob dijo a su padre: «Soy tu primogénito Esaú. He hecho como dijiste. Anda, levántate, siéntate y come de mi caza, para que me bendigas.» Dice Isaac a su hijo: «¡Qué listo has andado en hallarla, hijo!» Respondió: «Sí; es que el Señor, tu Dios, me la puso delante.» Dice Isaac a Jacob: «Acércate, que te palpe, hijo, a ver si realmente eres o no mi hijo Esaú.» Jacob se acercó a su padre Isaac, que lo palpó y dijo: «La voz es la de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú.» Y no lo reconoció, porque sus manos estaban velludas, como las de su hermano Esaú. Luego se dispuso a bendecirlo. Dijo, pues: «¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?» Respondió: «El mismo.» Dijo entonces: «Acércamelo, que coma de la caza, hijo, para que pueda bendecirte.» Le acercó la caza y comió; le trajo también vino, y bebió. Luego le dice su padre Isaac: «Acércate y bésame, hijo.» Él se acercó y le besó, y al aspirar Isaac el aroma de sus ropas, lo bendijo diciendo: «Es el aroma de mi hijo como el aroma de un campo que ha bendecido el Señor. ¡Pues que Dios te dé el rocío del cielo y la grosura de la tierra, cantidad de trigo y mosto! Que te sirvan pueblos y te veneren naciones, sé señor de tus hermanos y que te veneren los hijos de tu madre. ¡Quien te maldijere, maldito sea, y quien te bendijere, sea bendito!» Así que hubo concluido Isaac de bendecir a Jacob, y justo cuando acababa de salir Jacob de la presencia de su padre Isaac, llegó su hermano Esaú de su cacería. Preparó también él un guiso suculento y, llevándoselo a su padre, le dijo: «Levántate, padre, y come de la caza de tu hijo, para que puedas bendecirme.» Le dice su padre Isaac: «¿Quién eres tú?» Contestó: «Soy tu hijo primogénito, Esaú.» A Isaac le entró un temblor fuerte, y dijo: «Pues entonces, ¿quién es uno que ha cazado una pieza y me la ha traído? Porque de hecho yo he comido antes que tú vinieses, y le he bendecido, y bendito está.» Al oír Esaú las palabras de su padre, lanzó un grito agudo y amargo, y dijo a su padre: «¡Bendíceme también a mí, padre mío!» Le respondió: «Ha venido astutamente tu hermano y se ha llevado tu bendición.» Dijo Esaú: «Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado dos veces: se llevó mi primogenitura y ahora se ha llevado mi bendición.» Y añadió: «¿No has reservado alguna bendición para mí?» Respondió Isaac a Esaú: «Pues le he establecido como señor tuyo, le he dado por siervos a todos sus hermanos. Además le he abastecido de trigo y vino. Entonces, ¿qué puedo hacer por ti, hijo mío?» Dijo Esaú a su padre: «¿Es que tu bendición es única, padre mío? ¡Bendíceme también a mí, padre mío!» Isaac guardó silencio y Esaú alzó la voz y rompió a llorar. Su padre Isaac le dijo por respuesta: «Lejos de la grosura de la tierra será tu morada, y lejos del rocío que baja del cielo. De tu espada vivirás y a tu hermano servirás. Mas luego, cuando te hagas libre, partirás su yugo de sobre tu cerviz.» Esaú se enemistó con Jacob a causa de la bendición que le había dado su padre. [BJ-SAOGM]
Proquímeno. Tono 7 (grave).
Salmo 107 (108)
Levántate sobre los cielos, oh Dios.
A punto está mi corazón, oh Dios. [BJ-SAOGM]
Lectura del libro de Proverbios.
SACERDOTE
¡Sabiduría! ¡Atendamos!
LECTOR
Pr. 19:16 – 25
Quien guarda el precepto cuida su vida, quien deshonra su conducta morirá. Quien se apiada del pobre presta al Señor y recibirá su recompensa. Corrige a tu hijo mientras hay esperanza, pero no te excedas hasta matarlo. El iracundo pagará una multa, pues si lo perdonas, lo empeorarás. Escucha el consejo, acepta la corrección y al final llegarás a sabio. El hombre hace muchos proyectos, pero sólo se cumple el plan del Señor. La bondad es aspiración del hombre, más vale pobre que mentiroso. El temor del Señor conduce a la vida: se duerme satisfecho y sin sobresaltos. El perezoso mete su mano en el plato y ni es capaz de llevarla a la boca. Castiga al arrogante y el simple se volverá cauto, reprende al inteligente y aumentará su saber. [BJ-SAOGM]
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Sinasario
Del menaion.
El 7 de abril conmemoramos al santo mártir Caliopio.
Por las intercesiones de tus santos, oh Cristo Dios, ten piedad de nosotros. Amén.
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Normas de Ayuno
Ayuno estricto. Nos abstenemos de consumir todo tipo de carne, pescados, aceite, vino, productos lácteos, y huevos.
Es un día entre semana en Cuaresma.