LITURGIA DIGITAL — Servicios Litúrgicos de la Iglesia Ortodoxa
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Libros - Fuentes

Triodion

Viernes de la primera semana en Vísperas

Tono 3. Viernes por el atardecer

S. Teodoro el Tiro y el milagro de la coliva

__________


LITURGIA DE LOS DONES PRESANTIFICADOS

ENARXIS

DIÁCONO

Bendice, soberano.

SACERDOTE

Bendito el reino del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

SALMO INICIAL – ORACIONES

El sacerdote, durante la lectura del salmo introductorio, permanece reverentemente ante la mesa del altar y lee las últimas tres oraciones de Vísperas, es decir, las oraciones 5, 6 y 7. (Se encuentran a continuación, después del salmo.)

LECTOR

Vengan, adoremos y prosternémonos ante Dios nuestro Rey.

Vengan, adoremos y prosternémonos ante Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.

Vengan, adoremos y prosternémonos ante el mismo Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.

Salmo 103 (104)

Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres! Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. Extiendes los cielos como una tienda, construyes tu morada sobre las aguas; las nubes te sirven de carroza, avanzas en las olas del viento; los vientos te sirven de mensajeros; el fuego llameante, de ministro. Asentaste la tierra sobre sus cimientos, y no vacilará jamás; la cubriste con el manto del océano, y las aguas se posaron sobre las montañas; pero a tu bramido huyeron, al fragor de tu trueno se precipitaron, mientras subían los montes y bajaban los valles: cada cual al puesto asignado. Trazaste una frontera que no traspasarán, y no volverán a cubrir la tierra. De los manantiales sacas los ríos, para que fluyan entre los montes; en ellos beben las fieras de los campos, el asno salvaje apaga su sed; junto a ellos habitan las aves del cielo, y entre las frondas se oye su canto. Desde tu morada riegas los montes, y la tierra se sacia de tu acción fecunda; haces brotar hierba para los ganados, y forraje para los que sirven al hombre. Él saca pan de los campos, y vino que le alegra el corazón; y aceite que da brillo a su rostro, y alimento que le da fuerzas. Se llenan de savia los árboles del Señor, los cedros del Líbano que El plantó: allí anidan los pájaros, en su cima pone casa la cigüeña. Los riscos son para las cabras, las peñas son madriguera de erizos. Hiciste la luna con sus fases, el sol conoce su ocaso. Pones las tinieblas y viene la noche, y rondan las fieras de la selva; los cachorros rugen por la presa, reclamando a Dios su comida. Cuando brilla el sol, se retiran, y se tumban en sus guaridas; el hombre sale a sus faenas, a su labranza hasta el atardecer. Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría; la tierra está llena de tus criaturas. Ahí está el mar: ancho y dilatado, en él bullen, sin número, animales pequeños y grandes; lo surcan las naves, y el leviatán que modelaste para que retoce. Todos ellos aguardan a que les eches comida a su tiempo: se la echas, y la atrapan; abres tu mano, y se sacian de bienes; escondes tu rostro, y se espantan; les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra. Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras, cuando Él mira la tierra, ella tiembla; cuando toca los montes, humean. Cantaré al Señor, tocaré para mi Dios mientras exista: que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor. Que se acaben los pecadores en la tierra, que los malvados no existan más. ¡Bendice, alma mía, al Señor!

El sol, que conoce su ocaso; pones las tinieblas y viene la noche.

Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría. [CA-SAOGM]

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

¡Aleluya, aleluya, aleluya! Gloria a ti, oh Dios. (3 veces)

La esperanza nuestra, oh Señor, gloria a ti.


SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN VESPERTINA 5

Señor, Señor, quien en la purísima palma de tu mano mantienes el universo; que eres longánimo hacia todos nosotros y Te arrepientes (de castigarnos) por nuestras maldades; acuérdate de tu compasión y de tu misericordia. Visítanos con tu bondad, y concédenos poder evadir durante el resto de este día, las diversas maquinaciones del maligno, y conserva nuestra vida sin sus asechanzas, por Ia gracia de tu santísimo Espíritu. Por la misericordia y el amor a la humanidad de tu Hijo Unigénito, con quien eres bendito, juntamente con tu santísimo, bueno y vivificador Espíritu, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN VESPERTINA 6

Dios, grande y maravilloso, que administras todo el universo con inefable bondad y abundante providencia; que nos has regalado los bienes terrenales, y nos garantizas el reino prometido por las buenas cosas que ya nos concediste. Que has hecho que evitemos cualquier inclinación maligna durante la parte ya pasada de este día, concédenos completar lo que resta, sin mancha ante tu santa gloria, y cantándote al único Dios nuestro, bueno y amante de la humanidad. Porque Tú eres nuestro Dios y Te rendimos gloria: al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN VESPERTINA 7

Dios grande y altísimo, el único poseedor de inmortalidad, que moras en la luz inaccesible; que has formado toda la creación con sabiduría; que hiciste división entre la luz y las tinieblas, y pusiste al sol para regir el día, la luna y las estrellas para regir la noche; que nos has hecho dignos a nosotros pecadores, en esta hora presente, llegar ante tu presencia en confesión, y presentarte nuestra doxología vespertina. Tú mismo, Señor, amante de la humanidad, dirige nuestra oración como incienso ante Ti, y recíbela como olor de dulce fragancia. Concede también que esta tarde y la noche que se aproxima sean pacíficas. Revístenos con armadura de luz. Líbranos del temor nocturno y de todo lo que anda en tinieblas. Danos un sueño, el cual nos has dado para reposo de nuestra debilidad, libre de toda fantasía diabólica. Si, Maestro de todo y dador de todo lo bueno, para que siendo movidos a compunción sobre nuestro lecho, nos acordemos durante la noche de tu nombre; y siendo iluminados con la meditación en tus mandamientos, nos levantemos con gozo de alma para glorificar tu bondad; a presentar a tu compasión súplicas y plegarias, por nuestros propios pecados y los de todo tu pueblo; al cual mira, por las intercesiones de la santísima Theotokos, con misericordia. Porque eres un Dios bondadoso y filántropo, y a ti rendimos gloria; al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.


LETANÍA DE LA PAZ

DIÁCONO

En paz, roguemos al Señor.

CORO (después de cada petición)

Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Por la paz de lo alto y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.

Por la paz del mundo entero, la estabilidad de las santas Iglesias de Dios y la unión de todos, roguemos al Señor.

Por esta santa morada y por todos los que en ella entran con fe, devoción y temor de Dios, roguemos al Señor.

Por los cristianos piadosos y ortodoxos, roguemos al Señor.

Por nuestro arzobispo (N.), el honorable presbiterado y el diaconado en Cristo; por todo el clero y el pueblo, roguemos al Señor.

Por nuestra piadosa nación, por toda autoridad y poder roguemos al Señor.

Por esta ciudad (Monasterio, Pueblo, o Isla), por toda ciudad y país, y por los fieles que en ellos habitan, roguemos al Señor.

Por un clima benéfico, por la abundancia de los frutos de la tierra y por tiempos pacíficos, roguemos al Señor.

Por quienes viajan por mar, tierra o aire, por los enfermos, los afligidos, los cautivos y por su salvación, roguemos al Señor.

Por nuestra liberación de toda tribulación, ira, peligro y necesidad, roguemos al Señor.

Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.

Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.

CORO: A ti, Señor.

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN VESPERTINA 1

Señor, compasivo y misericordioso, pacientísimo y muy clemente, presta oído a nuestra oración y atiende la voz de nuestra súplica. Haz una señal con nosotros para bien. Condúcenos por tu camino, para que caminemos en tu verdad. Alegra nuestros corazones para que temamos tu santo Nombre. Porque Tú eres grande y hacedor de maravillas; Tú sólo eres Dios, y entre los dioses no hay semejante a Ti, Señor; poderoso en misericordia y bondadoso en fortaleza, para socorrer y consolar y salvar a todos los que tenemos esperanza en tu santo Nombre.

SACERDOTE (en voz alta)

Pues a ti se debe toda gloria, honor y adoración: al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

LECTURAS DE LOS SALMOS – PRÓTESIS

LECTOR

Estasis 1.

Salmo 119 (120)

En mi aflicción llamé al Señor, y El me respondió. Líbrame, Señor, de los labios mentirosos, de la lengua traidora. ¿Qué te va a dar o mandarte Dios, lengua traidora? Flechas de arquero, afiladas con ascuas de retama. ¡Ay de mí, desterrado en Masac, acampado en Cadar! Demasiado llevo viviendo con los que odian la paz; cuando yo digo: “Paz”, ellos dicen: “Guerra”. [CA-SAOGM]

Salmo 120 (121)

Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme; no duerme ni reposa el guardián de Israel. El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha; de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma; el Señor guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre. [CA-SAOGM]

Salmo 121 (122)

¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. Desead la paz a Jerusalén: «Vivan seguros los que te aman, haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios». Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: «La paz contigo». Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien. [CA-SAOGM]

Salmo 122 (123)

A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores, como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro, esperando su misericordia. Misericordia, Señor, misericordia, que estamos saciados de desprecios; nuestra alma está saciada del sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los orgullosos. [CA-SAOGM]

Salmo 123 (124)

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte -que lo diga Israel-, si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros. Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes. Bendito el Señor, que no nos entregó en presa a sus dientes; hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió, y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. [CA-SAOGM]

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

¡Aleluya, aleluya, aleluya! Gloria a ti, oh Dios. (3 veces)

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

DIÁCONO

Una y otra vez en paz, roguemos al Señor.

CORO: Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.

CORO: Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.

CORO: A ti, Señor.

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN VESPERTINA 2

Señor, no nos reprendas con tu ira, ni nos amonestes en tu furor; mas haz con nosotros, Médico y Sanador de nuestras almas según tu condescendencia. Guíanos al el puerto de tu voluntad. Ilumina los ojos de nuestros corazones al conocimiento de tu verdad y concede que el resto del presente día y todo el tiempo de nuestra vida sea pacífico y sin pecado. Por las intercesiones de la Santísima Theotokos y de todos los santos.

SACERDOTE (en voz alta)

Porque tuyo es el poder, y tuyos son el reino, la fuerza y la gloria; del Padre y del Hijo y del Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

LECTOR

Estasis 2.

Salmo 124 (125)

Los que confían en el Señor son como el monte Sión: no tiembla, está asentado para siempre. Jerusalén está rodeada de montañas, y el Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre. No pesará el cetro de los malvados sobre el lote de los justos, no sea que los justos extiendan su mano a la maldad. Señor, concede bienes a los buenos, a los sinceros de corazón; y a los que se desvían por sendas tortuosas, que los rechace el Señor con los malhechores. ¡Paz a Israel! [CA-SAOGM]

Salmo 125 (126)

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. Hasta los gentiles decían: «El Señor ha estado grande con ellos». El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negueb. Los que sembraban con lágrimas, cosechan entre cantares. Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas. [CA-SAOGM]

Salmo 126 (127)

Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas. Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, que comáis el pan de vuestros sudores: ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen! La herencia que da el Señor son los hijos; su salario, el fruto del vientre: son saetas en mano de un guerrero los hijos de la juventud. Dichoso el hombre que llena con ellas su aljaba: no quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la plaza. [CA-SAOGM]

Salmo 127 (128)

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien; tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa: ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida; que veas a los hijos de tus hijos. ¡Paz a Israel! [CA-SAOGM]

Salmo 128 (129)

¡Cuánta guerra me han hecho desde mi juventud -que lo diga Israel-, cuánta guerra me han hecho desde mi juventud, pero no pudieron conmigo! En mis espaldas metieron el arado y alargaron los surcos. Pero el Señor, que es justo, rompió las coyundas de los malvados. Retrocedan avergonzados, los que odian a Sión; sean como la hierba del tejado, que se seca y nadie la siega; que no llena la mano del segador ni la brazada del que agavilla; ni le dicen los que pasan: “que el Señor te bendiga”. Os bendecimos en el nombre del Señor. [CA-SAOGM]

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

¡Aleluya, aleluya, aleluya! Gloria a ti, oh Dios. (3 veces)

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

DIÁCONO

Una y otra vez en paz, roguemos al Señor.

CORO: Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.

CORO: Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.

CORO: A ti, Señor.

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN VESPERTINA 3

Señor Dios nuestro, acuérdate de nosotros tus pecadores e inútiles siervos, cuando invocamos tu santo Nombre y no nos avergüences en nuestra expectación de tu misericordia; mas concédenos, Señor, todas nuestras peticiones que nos lleven a la salvación. Haznos dignos de amarte y de temerte con todo nuestro corazón y de hacer tu voluntad en todas las cosas.

SACERDOTE (en voz alta)

Porque eres un Dios bondadoso y filántropo, y a ti rendimos gloria; al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

LECTOR

Estasis 3.

Salmo 129 (130)

Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto. Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos. [CA-SAOGM]

Salmo 130 (131)

Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad; sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre. Espere Israel en el Señor ahora y por siempre. [CA-SAOGM]

Salmo 131 (132)

Señor, tenle en cuenta a David todos sus afanes: cómo juró al Señor e hizo voto al Fuerte de Jacob: «No entraré bajo el techo de mi casa, no subiré al lecho de mi descanso, no daré sueño a mis ojos, ni reposo a mis párpados, hasta que encuentre un lugar para el Señor, una morada para el Fuerte de Jacob». Oímos que estaba en Efrata, la encontramos en el Soto de Jaar: entremos en su morada, postrémonos ante el estrado de sus pies. Levántate, Señor, ven a tu mansión, ven con el arca de tu poder: que tus sacerdotes se vistan de gala, que tus fieles vitoreen. Por amor a tu siervo David, no niegues audiencia a tu Ungido. El Señor ha jurado a David una promesa que no retractará: «A uno de tu linaje pondré sobre tu trono. Si tus hijos guardan mi alianza y los mandatos que les enseño, también tus hijos, por siempre, se sentarán sobre tu trono». Porque el Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella: «Ésta es mi mansión por siempre, aquí viviré, porque la deseo. Bendeciré sus provisiones, a sus pobres los saciaré de pan, vestiré a sus sacerdotes de gala, y sus fieles aclamarán con vítores. Haré germinar el vigor de David, enciendo una lámpara para mi Ungido. A sus enemigos los vestiré de ignominia, sobre él brillará mi diadema» [CA-SAOGM]

Salmo 132 (133)

Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos. Es ungüento precioso en la cabeza, que va bajando por la barba, que baja por la barba de Aarón, hasta la franja de su ornamento. Es rocío del Hermón, que va bajando sobre el monte Sión. Porque allí manda el Señor la bendición: la vida para siempre. [CA-SAOGM]

Salmo 133 (134)

Y ahora bendecid al Señor, los siervos del Señor, los que pasáis la noche en la casa del Señor. Levantad las manos hacia el santuario y bendecid al Señor. El Señor te bendiga desde Sión, el que hizo cielo y tierra [CA-SAOGM]

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

¡Aleluya, aleluya, aleluya! Gloria a ti, oh Dios. (3 veces)

La esperanza nuestra, oh Señor, gloria a ti.

DIÁCONO

Una y otra vez en paz, roguemos al Señor.

CORO: Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.

CORO: Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Conmemorando a la Santísima, pura, benditísima, y gloriosa doncella nuestra, la Theotokos y siempre Virgen María; con todos los santos, encomendémonos cada uno a sí mismo y unos a otros y nuestra vida entera a Cristo nuestro Dios.

CORO: A ti, Señor.

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN VESPERTINA 4

Oh Señor, a Quien los poderes celestiales cantan himnos y alabanzas incesantes: llena nuestra boca de tu alabanza para que podamos engrandecer tu santo Nombre. Y concédenos ser contados entre los que en verdad te temen y guardan tus preceptos; por la intercesión de tu Purísima Madre y de todos los Santos.

SACERDOTE (en voz alta)

Porque Tú eres nuestro Dios, Dios de misericordia y salvación; y a Ti rendimos gloria: oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

SALMOS VESPERTINOS — INCENSACIÓN

CORO

Tono 5 (plagal 1).

Señor, a Ti he clamado, óyeme; óyeme, oh Señor. Señor, a Ti he clamado, óyeme; escucha la voz de mi oración, cuando Te invoque. Óyeme, oh Señor. [SAOGM]

Sea enderezada mi oración como incienso delante de Ti, y mis manos elevadas como sacrificio vespertino. Óyeme, oh Señor. [SAOGM]

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Pon, Señor, una guardia ante mi boca y vigila la puerta de mis labios.

Mi corazón no inclines a obras malas.

Que en negocios oscuros no me meta con los que hacen el mal. ¡No me dejes probar sus deleites!

Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá a la cabeza.

Mi oración denunciará siempre sus crímenes. Sus jefes fueron echados desde el peñón.

Comprendieron entonces que hablaba con bondad. Cuando la tierra se abrió a sus pies, sus huesos tapizaron la entrada del infierno.

Por lo tanto, oh Señor, hacia Ti vuelvo mis ojos, en Ti me refugio, no expongas mi vida.

Protégeme del lazo que me han tendido, de las trampas de los que hacen el mal.

Que en sus propias redes caigan los impíos mientras que sólo a mí se me abre paso.

Al Señor le imploro a grandes voces, al Señor le suplico a grandes voces.

En su presencia explayo mi lamento y ante Él relato mi aflicción.

Cuando en mí desfallece mi espíritu, pero Tú, ¿no conoces mi sendero?

En el camino por donde pasaba ocultaron una trampa.

Dirige a la derecha tu mirada y ve cómo ninguno me conoce.

Lejos de mí está cualquier refugio, nadie se preocupa de mi vida.

¡A Ti clamo, Señor, a Ti Te digo: “Tú eres mi esperanza, mi parte en la tierra de los que viven!”

Atiende a mi clamor porque estoy muy decaído.

Ponme a salvo de mis perseguidores, que son más fuertes que yo.

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Del Triodio.

Stijeron idiómelon. Tono 5 (plagal 1).

Sácame de la prisión para que dé gracias a tu nombre. [SAOGM]

Venid, fieles, hagamos las obras de Dios en la luz, andemos con conducta buena el resto del día, como hijos de la luz; Rasgamos las actas usurpadoras contra el prójimo y no le seamos causa de escándalo y tropiezo; Apartemos de los deseos de la carne; Alimentemos pan a los necesitados; Y acerquémonos con arrepentimiento de Cristo, exclamando: “Ten piedad de nosotros, Oh Dios”. [AA-AR]

Una ronda harán los justos en torno a mí al saber los favores que me has hecho. [SAOGM]

Venid, fieles, hagamos las obras de Dios en la luz, andemos con conducta buena el resto del día, como hijos de la luz; Rasgamos las actas usurpadoras contra el prójimo y no le seamos causa de escándalo y tropiezo; Apartemos de los deseos de la carne; Alimentemos pan a los necesitados; Y acerquémonos con arrepentimiento de Cristo, exclamando: “Ten piedad de nosotros, Oh Dios”. [AA-AR]

Por los mártires.

Tono 3.

Desde el abismo clamo a Ti, Señor. ¡Señor, escucha mi voz! [SAOGM]

Grande es el poder de tus mártires, oh Cristo. Aunque yacen en sus tumbas, expulsan a los espíritus malignos y luchan en defensa de la devoción pura, sometiendo el dominio del enemigo a través de la fe en la Trinidad. [KAD]

Tono 3.

¡Que tus oídos pongan atención al clamor de mis súplicas! [SAOGM]

Los profetas, los apóstoles de Cristo y los mártires han enseñado a la humanidad a cantar las alabanzas de la Trinidad consustancial; han dado luz a las naciones que se habían descarriado, y han hecho a los hijos de los hombres compañeros de los ángeles. [KAD]

Tono 3.

Señor, si no Te olvidas de las faltas, ¿quién podrá subsistir? Pero de Ti procede el perdón. [SAOGM]

Sostenidos por la fe y fortalecidos por la esperanza, sus almas unidas por el amor de tu Cruz, tus mártires, oh Señor, destruyeron la tiranía del enemigo; y, recibiendo coronas de gloria, junto con los ángeles interceden por nuestras almas. [KAD]

Tono 3.

Espero, Señor, mi alma espera, confío en tu palabra; mi alma cuenta con el Señor. [SAOGM]

Grande es el poder de tu Cruz, oh Señor. Se instaló en el lugar de la calavera, y actúa en todo el mundo; convirtió en mártires a los pescadores apóstoles ya los gentiles, para que intercedieran por nuestras almas. [KAD]

Stijera. Por el santo.

Del Triodion - - -

Idiómelon 1. Tono 2.

Como confía en la aurora el centinela, así Israel confíe en el Señor. [SAOGM]

Venid, Oh asamblea de los amantes de los mártires, alegrémonos, celebrando una fiesta espiritual; Porque hoy, el Mártir Teodoro, nos ha preparado una mesa mística, que nos alegra a nosotros los amantes de las fiestas. Exclamémosle, pues: Alégrate, Oh luchador invencible, que derrumbaste las amenazas de los tiranos; Alégrate, tú que, a causa de Cristo, entregaste tu cuerpo polvoroso a los tormentos; Alégrate, tú que, por los tormentos varios, te manifestaste, un soldado bien preparado del ejército celestial. Por consiguiente, te rogamos, a ti Oh belleza de los mártires, que supliques por nuestras almas. [AA-AR]

Idiómelon 2. Tono 2.

Porque junto al Señor está su bondad y la abundancia de sus liberaciones, y Él liberará a Israel de todas sus culpas. [SAOGM]

Tú distribuyes la gracia de tus milagros otorgados por Dios, sobre todos aquellos que acuden a ti con fe, Oh Mártir Teodoro; Por las que, a ti honramos exclamando: Oh luchador, tu eres liberador de los cautivos, sanador de los enfermos, enriquecedor de los pobres, protector y rescatador de los navegantes; Mostraste el error de la derroto de los esclavos y revelaste los daños causados para con los saqueados; Enseñaste los soldados evitar la agresión y el secuestro; Y con gran compasión diste a los niños lo que pidan; Serás, pues, amparo ferviente a los que celebran tu conmemoración honorable; Y junto a ellos, suplica a Cristo la gran misericordia, para nosotros que alabamos tu martirio. [AA-AR]

Idiómelon 3. Tono 2.

¡Alaben al Señor en todas las naciones, y festéjenlo todos los pueblos! [SAOGM]

Oh Mártir Teodoro, te has manifestado un Don sublime de Dios; Porque otorgas aún después de la muerte, las peticiones a los que las piden, tal como hiciste con la mujer cuyo hijo ha sido preso en el campamento de los incrédulos; Acudiendo a ti pues, Parada en tu templo, derramando las lágrimas, siendo de gran compasión, montaste entonces un caballo blanco y trajiste a su hijo sin que ella vea. Por tanto, no ceses de hacer los milagros, suplicando a Cristo Dios que salve nuestras almas. [AA-AR]

Idiómelon 4. Tono 2.

Pues su amor hacia nosotros es muy grande, y la lealtad del Señor es para siempre. [SAOGM]

Te veneramos a ti, ¡Oh Teodoro de triple beatitud! Tesoro de los Dones divinos; Que te manifestaste un astro de la Luz Divina que no tiene ocaso. Iluminaste pues a todo el mundo con tus luchas gloriosas; Apaciguaste las llamas de fuego, siendo más fuerte que ellas; Aplastaste la cabeza del dragón engañador; Complacido pues de tus luchas, Cristo Dios ha coronado tu cabeza divina; Y como tienes favores ante Él, suplícale sin cesar, Oh Megalomártir victorioso por nuestras almas. [AA-AR]

Gloria.

Del Triodion - - -

Tono 6 (plagal 2).

El enemigo rebelde ha utilizado al tirano, su competencia en la rebeldía, como instrumento de engaño para corromper al pueblo de buena alabanza, purificado por medio del ayuno, con las comidas manchadas con la sangre de las ofrendas idólatras. Pero tú, Oh Mártir Teodoro, con sabiduría impugnaste lo que el ha maquinado, porque apareciste, aquél entonces, en el sueño, al Jefe de los sacerdotes de Dios, revelando lo tramado, advirtiéndole de la caída en la trampa del tirano y los malos hechos. Por consiguiente te ofrecemos, debidamente, ofrendas en acción de gracias, te llevamos como protector nuestro, celebrando tu conmemoración anual por el bien que has hecho; Y te suplicamos que nos conserve de los engaños del malvado, sin daño alguno, por tus súplicas ante Cristo Dios, para nosotros, ¡Oh Mártir Teodoro! [AA-AR]

Ahora y siempre. Tono 3.

Del Octóijos - - -

Primer teotoquio del tono.

Oh Augustísima, ¿cómo no nos maravillaremos a tu alumbramiento del Dios Hombre? Porque sin conocer varón, oh Purísima, en la carne diste a luz sin padre al Hijo, que fue engendrado del Padre antes de todos los siglos sin madre, y que no sufrió cambio alguno, ni confusión ni división, mas conservó plenamente lo propio de cada substancia. Por tanto, Virgen Madre, Señora, ruégale a Él que salve a los ortodoxos que a Ti, como Theotokos, te confesamos. [KAD]

ENTRADA

DIÁCONO (en voz baja)

Roguemos al Señor.

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN DE LA ENTRADA

A la tarde, a la mañana y al medio día, Te alabamos, Te bendecimos, Te damos gracias y te suplicamos, Maestro de todo, Señor amante de la humanidad. Dirige nuestra oración como incienso ante Ti, y no inclines nuestros corazones a palabras o pensamientos de maldad; antes bien, líbranos de todos los que persiguen nuestras almas, pues, Señor, Señor, en Ti están nuestros ojos y en Ti esperamos; no nos dejes avergonzados, Dios nuestro. Pues a ti se debe toda gloria, honor y adoración: al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

DIÁCONO (en voz baja)

Bendice, soberano, la santa entrada.

SACERDOTE (en voz baja)

Bendita es la entrada de tus santos eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

DIÁCONO (en voz alta)

¡Sabiduría! ¡De pie!

LECTOR

Luz apacible de la santa gloria del Padre Inmortal, Celestial, Santo, y Bendito: Jesús Cristo. Al llegar a la puesta del sol, viendo la luz vespertina, cantamos himnos al Padre, Hijo, y Espíritu Santo—Dios. Digno es en todo tiempo cantarte con voces propicios, Hijo de Dios y Dador de Vida, por lo cual el mundo Te glorifica.

LECTURAS — “ASCIENDA MI ORACIÓN”

LECTURAS

DIÁCONO

Vespertino...

Del Triodion - - -

LECTOR

Proquímeno. Tono 5 (plagal 1).

Salmo 19 (20)

El Señor te responda el día de la angustia.

Protéjate el nombre del Dios de Jacob. [BJ-SAOGM]

Lectura del libro de Génesis.

DIÁCONO

¡Sabiduría! ¡Atendamos!

LECTOR

Gn. 2:20-25, 3:1-20

Adán puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada. Entonces el Señor Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, que se durmió. Le quitó una de las costillas y rellenó el vacío con carne. De la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.» Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne. Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro. La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Dijo a la mujer: «¿Cómo les ha dicho Dios que no coman de ninguno de los árboles del jardín?» Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No coman de él, ni lo toquen, so pena de muerte.» Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal.» Como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió. Después dio también a su marido, que igualmente comió. Entonces se les abrieron a ambos los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y, cosiendo hojas de higuera, se hicieron unos ceñidores. Oyeron luego el ruido de los pasos del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista del Señor Dios por entre los árboles del jardín. El Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?» Éste contestó: «Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido.» Él replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?» Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.» Dijo, pues, el Señor Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Contestó la mujer: «La serpiente me sedujo, y comí.» Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.» A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará.» Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: sacarás de él el alimento con fatiga todos los días de tu vida. Te producirá espinas y abrojos, y comerás la hierba del campo. Comerás el pan con el sudor de tu rostro, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.» El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes. [BJ-SAOGM]

Proquímeno. Tono 6 (plagal 2).

Salmo 20 (21)

Levántate, Señor, lleno de fuerza.

Oh Señor, el rey celebra tu fuerza. [BJ-SAOGM]

LECTOR (entonado)

¡Ordena!

SACERDOTE

¡Sabiduría! ¡De pie!

La luz de Cristo ilumina a todos.

LECTOR

Lectura del libro de Proverbios.

DIÁCONO

¡Sabiduría! ¡Atendamos!

LECTOR

Pr. 3:19-34

El Señor fundó la tierra con sabiduría, estableció los cielos con inteligencia; por su saber se dividen las aguas abismales y las nubes destilan rocío. Hijo mío, mantén el acierto y la reflexión, y no las pierdas de vista: serán vida para tu alma y adorno para tu cuello. Así caminarás seguro y tus pies no tropezarán. Al acostarte no tendrás miedo y, acostado, tendrás dulces sueños. No temerás el terror imprevisto, ni la desgracia que sobreviene a los malvados, porque el Señor estará a tu lado y librará tus pies de la trampa. No niegues un favor a quien lo necesita, si en tu mano está el hacérselo. Si tienes algo, no digas a tu prójimo: «Vete y vuelve, mañana te daré». No trames males contra tu prójimo, mientras vive confiado junto a ti. No pleitees contra nadie sin motivo, si no te ha hecho ningún daño. No envidies al hombre violento, ni trates de imitar su conducta; porque el Señor aborrece a los perversos, pero brinda su confianza a los rectos. El Señor maldice la casa del malvado, y bendice el hogar de los justos; aunque se burla de los arrogantes, concede su favor a los humildes. Los sabios heredarán la gloria, mientras los necios cargan con la deshonra. [BJ-SAOGM]

SACERDOTE

Paz a todos.

SACERDOTE

Que mi oración se dirija como el incienso a tu presencia; sea la elevación de mis manos, como sacrificio vespertino. [CA-SAOGM]

Señor, a Ti he clamado, óyeme; presta atención a la voz de mi petición, cuando a Ti clamaré; óyeme, Señor.

CORO

Que mi oración se dirija como el incienso a tu presencia; sea la elevación de mis manos, como sacrificio vespertino.

SACERDOTE

Pon, Señor, guardia a mi boca y una puerta reforzada a mis labios.

CORO

Que mi oración se dirija como el incienso a tu presencia; sea la elevación de mis manos, como sacrificio vespertino.

SACERDOTE

No inclines mi corazón a palabras de malicia, para buscar excusas en pecados.

CORO

Que mi oración se dirija como el incienso a tu presencia; sea la elevación de mis manos, como sacrificio vespertino.

SACERDOTE

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

CORO

Que mi oración se dirija como el incienso a tu presencia; sea la elevación de mis manos, como sacrificio vespertino.

SACERDOTE

Que mi oración se dirija como el incienso a tu presencia.

CORO

Sea la elevación de mis manos, como sacrificio vespertino.

LETANÍA FERVIENTE

DIÁCONO

Digamos con toda el alma, y con todo nuestro entendimiento, digamos:

CORO

Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Señor Omnipotente, Dios de nuestros padres, te suplicamos: escúchanos y ten piedad.

CORO

Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Ten piedad de nosotros, Dios nuestro, por tu gran misericordia, te suplicamos, escúchanos y ten piedad.

CORO

Señor, ten piedad. (3 veces)

DIÁCONO

También te suplicamos por los piadosos cristianos ortodoxos.

CORO

Señor, ten piedad. (3 veces)

DIÁCONO

También suplicamos por nuestro arzobispo (N.),

CORO

Señor, ten piedad. (3 veces)

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN DE LA SÚPLICA

Señor, Dios nuestro, recibe de tus servidores esta intensa, insistente, continua, larga y extensa súplica y ten piedad de nosotros según la abundancia de tu misericordia; y envía tu compasión sobre nosotros y sobre todo tu pueblo, que espera de ti tu grande y copiosa misericordia.

SACERDOTE (en voz alta)

Porque eres Dios misericordioso y amante de la humanidad, y rendimos gloria a ti: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

LETANÍA DE LOS CATECÚMENOS

DIÁCONO

Catecúmenos, rueguen al Señor.

CORO (después de cada petición)

Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Fieles todos, roguemos por los catecúmenos.

A fin de que el Señor tenga piedad de ellos.

Para que les instruya en la Palabra de la Verdad.

Para que les revele el Evangelio de la Justicia.

Para que les una a su Santa Iglesia Católica y Apostólica.

Sálvalos, ten piedad de ellos, socórrelos y guárdalos, Dios, con tu gracia.

Catecúmenos, inclinen la cabeza ante el Señor.

CORO: A ti, Señor.

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN POR LOS CATECÚMENOS

Oh Dios, nuestro Dios, Autor de todas las criaturas, que has deseado que todo hombre se salve y hacia el conocimiento de la verdad se adelante: Mira hacia tus siervos, los catecúmenos, y libéralos de su antigua desilusión y de toda asechanza del enemigo. Llámalos a la vida eterna, ilumina su alma y cuerpo y cuéntalos entre tu rebaño racional, que es llamado por tu santo Nombre.

SACERDOTE (en voz alta)

Para que ellos, juntamente con nosotros, glorifiquen tu honorabilísimo y magnífico Nombre: oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

CORO: Amén.

DIÁCONO

Todos los catecúmenos, salgan. Salgan catecúmenos. Todos los catecúmenos, salgan. Que ningún catecúmeno permanezca.

LA SÚPLICA DE LOS FIELES

DIÁCONO

Todos los fieles, más y más en paz, roguemos al Señor.

CORO: Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia. ¡Sabiduría!

CORO: Señor, ten piedad.

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN DE LOS FIELES 1

Oh Dios, grande y digno de alabanza, que por la vivificante muerte de tu Cristo nos has trasladado de la corrupción a la incorruptibilidad: libra nuestros sentidos de las pasiones mortíferas poniéndoles como buen guía la mente interior. Que nuestro ojo se aparte de toda mirada mala; que nuestro oído sea inaccesible a toda palabra ociosa; y que nuestra lengua sea exenta de toda expresión impropia. Purifica nuestros labios que te alaban, oh Señor; y haz que nuestras manos se abstengan de obras perversas y que obren solamente aquellas que te agradan, confirmando nuestros miembros y nuestra mente en tu Gracia.

SACERDOTE (en voz alta)

Pues a ti se debe toda gloria, honor y adoración: al Padre y al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

DIÁCONO

Una y otra vez en paz, roguemos al Señor.

CORO

Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia. ¡Sabiduría!

CORO

Señor, ten piedad.

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN DE LOS FIELES 2

Oh santo Soberano, el único bondadoso, Te imploramos a Ti que eres rico en misericordia, que seas compasivo con nosotros, pecadores, y nos hagas dignos de recibir a tu Hijo unigénito, nuestro Dios y Rey de la gloria. Porque he aquí que su purísimo Cuerpo y su vivificadora Sangre entran en la hora presente y serán colocados sobre este místico Altar, escoltados invisiblemente por una multitud de huestes celestiales. Concédenos participar de ellos sin condenación, a fin de que nuestros ojos espirituales sean iluminados y vengamos a ser hijos de la luz y del día.

SACERDOTE (en voz alta)

Por el don de tu Cristo, con quien eres bendito junto con tu Santísimo, Bueno y Vivificador Espíritu, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

ENTRADA DE LOS DONES PRESANTIFICADOS

CORO

Ahora las potestades celestiales invisiblemente celebran con nosotros, porque he aquí el Rey de la gloria entra pasando.

SACERDOTE (en voz baja)

El sacerdote realiza la entrada, sin decir nada excepto “Por las oraciones...” en voz baja. El diácono camina delante de él, sosteniendo una vela y el incensario.

Por las oraciones de nuestros santos padres, Señor Jesús Cristo Dios, ten piedad de nosotros y sálvanos.

CORO

He aquí se escolta el sacrificio místico ya santificado. Acerquémonos pues con fe y anhelo, para que seamos partícipes de la vida eterna. Aleluya, aleluya, aleluya.

LETANÍA COMPLETIVA – ORACIÓN DEL SEÑOR

DIÁCONO

Completemos nuestra oración vespertina al Señor.

CORO (después de cada petición)

Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Por estos preciosos dones presantificados ofrecidos, roguemos al Señor.

Para que nuestro Dios filántropo, quien los aceptó en su santo, celestial y racional altar como olor de fragancia espiritual, nos envíe la divina gracia y los dones del Espíritu santo, roguemos.

Por nuestra liberación de toda tribulación, ira, peligro y necesidad, roguemos al Señor.

Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.

Que esta noche entera sea perfecta, santa, pacífica y sin pecado, roguemos al Señor.

CORO (después de cada petición)

Concédelo, Señor.

DIÁCONO

Un ángel de paz, guía fiel y custodio de nuestras almas y cuerpos, pidamos al Señor.

Perdón y remisión de nuestros pecados y transgresiones, pidamos al Señor.

Cuanto es bueno y conveniente para nuestras almas, y por la paz del mundo, pidamos al Señor.

Que el tiempo restante de nuestra vida se complete en paz y penitencia, pidamos al Señor.

Un fin cristiano de nuestra vida, exento de dolor y vergüenza, pacífico, y una buena defensa ante el temible tribunal de Cristo, pidamos al Señor.

Pidiendo por la unión de la fe y la comunión del Espíritu santo, encomendémonos cada uno a sí mismo, y unos a otros, y nuestra vida entera, a Cristo Dios.

CORO: A ti, Señor.

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COLOCACIÓN DE LOS DONES SOBRE EL ALTAR

Oh Dios de los Misterios Invisibles e Inefables, que conservas los tesoros ocultos, tesoros de la sabiduría y del conocimiento; Oh Tú que nos revelaste el Oficio de esta Liturgia y nos instalaste, a nosotros pecadores, por la abundancia de Tu Amor a la humanidad, para que Te ofrezcamos dones y sacrificios por nuestros pecados y por las ignorancias del pueblo. Tú mismo, Oh Rey invisible, Obrador de las grandiosas e insondables cosas, y hacedor de las innumerables maravillas gloriosas. Míranos, a nosotros Tus indignos y pecadores siervos; que como si fuéramos ante Tu Trono Querúbico, nos comparecemos ante este Tu Santo Altar, sobre el cual reposa Tu Hijo Unigénito, Dios nuestro, en estos Misterios Temibles depositados sobre el. Líbranos, a nosotros y a Tu Pueblo Fiel de toda impureza; y santifica todas nuestras almas y nuestros cuerpos con una santificación que no será quitada. A fin de que, comulgando de estos Divinos Santos Sacramentos, con una conciencia pura, un rostro no avergonzado y un corazón iluminado; vivamos por Ellos y nos unamos con Tu Cristo Mismo, nuestro Dios Verdadero que dijo: “El que come Mi Cuerpo y bebe Mi Sangre, permanece en Mí y Yo en él”. Así que, habitando Tu Verbo en nosotros, Oh Señor, y andando entre nosotros, nos convertimos en Templo de Tu Adorado Santísimo Espíritu; liberados de todo engaño diabólico sea este por palabra, obra o pensamiento. Y obtengamos los bienes que nos fueron prometidos, juntos a todos Tus Santos que Te complacieron desde los siglos.

SACERDOTE (en voz alta)

Y haznos dignos, Soberano, de atrevernos a invocarte con confianza y sin condenación, a ti, Dios y Padre celestial, y decirte:

TODOS

ORACIÓN DEL SEÑOR

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

SACERDOTE

Porque tuyos son el reino, y el poder, y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

INCLINACIÓN DE LAS CABEZAS

SACERDOTE

Paz a todos.

CORO

Y a tu espíritu.

DIÁCONO

Inclinemos la cabeza ante el Señor.

CORO

A ti, Señor.

SACERDOTE (en voz baja)

Oh Dios, el Único, Bueno y Compasivo, que habitas en las alturas y miras sobre los que están abajo; mira con ojo de ternura a todo Tu pueblo y protégelo; y haznos dignos de participar sin reproches de estos Tus Misterios Vivificadores; porque a Ti hemos inclinado nuestras cabezas, esperando de Ti la abundante misericordia.

SACERDOTE (en voz alta)

Por la gracia, compasión y filantropía de tu Hijo Unigénito, con quien eres bendito, junto con tu santísimo, bondadoso y vivificador Espíritu, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

FRACCIÓN – COMUNIÓN

SACERDOTE (en voz baja)

Atiende Señor Jesús Cristo, Dios nuestro, desde tu santa morada y desde el trono de la gloria de tu reino, y ven a santificarnos, tú, que te asientas en las alturas con el Padre, y que estás aquí presente invisiblemente con nosotros; y dígnate concedernos, por tu poderosa mano, tu inmaculado Cuerpo y tu preciosa Sangre, y por nosotros a todo el pueblo.

DIÁCONO

¡Atendamos!

SACERDOTE (en voz alta)

Los santos dones presantificados para los santos.

CORO

Uno es santo, uno es Señor, Jesús Cristo, para la gloria de Dios Padre. Amén.

Mostrar las oraciones preparatorias para la comunión

TODOS

ORACIONES ANTES DE LA COMUNIÓN

Los siguientes textos de la comunión pueden variar de una parroquia a otra, dependiendo de las costumbres locales.

Creo Señor, y confieso, que en verdad eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que has venido al mundo a salvar a los pecadores de los que yo soy el primero. También creo que éste es tu mismo inmaculado Cuerpo y que ésta es tu misma preciosa Sangre. Por eso te imploro: ten piedad de mí y perdona mis culpas, voluntarias e involuntarias, las de palabra o de obra, cometidas a sabiendas o en ignorancia, y hazme digno, sin condenación, de participar de tus inmaculados misterios, para el perdón de mis pecados y para la vida eterna. Amén.

Ahora que me acerco a la divina comunión, hacedor, no me consumas por comulgar; ya que tú eres fuego que abrasa al indigno, sino purifícame de toda mancha.

De tu cena mística, este día, Hijo de Dios, recíbeme a comulgar, pues no revelaré a tus enemigos tus misterios, ni un beso te daré como Judas, sino que, como el ladrón te confieso: ¡Acuérdate de mí, Señor, en tu reino!

Tiembla, hombre, cuando contemples la Sangre deificante; es una brasa que consume al indigno. El Cuerpo de Dios deifica y alimenta; deifica el espíritu y maravillosamente alimenta la mente.

Me sedujiste con ansia, Cristo, y con tu divino amor me convertiste. Consume ahora con fuego inmaterial mis pecados y hazme digno de saciarme del gozo que está en ti, para que saltando de alegría, bueno, magnifique tus dos advenimientos.

¿Cómo puedo yo, indigno, entrar en el esplendor de tus santos? Pues si me atrevo a entrar en la cámara nupcial mis vestidura me denunciará porque no es de bodas, y maniatado los ángeles me echarán. Limpia la inmundicia de mi alma y sálvame, Señor, pues eres filántropo.

Soberano, Filántropo, Señor Jesús Cristo, Dios mío, no sean para el juicio, por causa de mi indignidad, estos Santos Dones, sino para la purificación y santificación de mi alma y de mi cuerpo y para recibirlos como anticipo de la vida futura y tu reino; pues es bueno para mi aferrarme a Dios y poner en el Señor la esperanza de mi salvación.

De tu cena mística, este día, Hijo de Dios, recíbeme a comulgar, pues no revelaré a tus enemigos tus misterios, ni un beso te daré como Judas, sino que, como el ladrón te confieso: ¡Acuérdate de mí, Señor, en tu reino!

Ocultar las oraciones preparatorias para la comunión

CORO

Himno de la comunión.

Gusten y vean que el Señor es bueno. ¡Aleluya!

DIÁCONO

Acérquense con respeto de Dios, con fe y con amor.

El sacerdote toma el santo cáliz de las manos del diácono y le da la comunión a cada uno diciendo:

SACERDOTE

El (la) siervo (a) de Dios (N.) Comulga el valioso Cuerpo y Sangre del Señor, Dios y Salvador Jesús Cristo, para la remisión de tus pecados y para la vida eterna. Amén.

CORO

Himnos Durante la Divina Comunión

SACERDOTE

Salva, Dios, a tu pueblo y bendice a tu heredad.

CORO

Himnos después de la Comunión

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mi boca. Gusten el Pan celestial y el Cáliz de vida y vean que el Señor es bueno. Aleluya, aleluya, aleluya.

DIÁCONO (en voz baja)

Eleva, soberano.

SACERDOTE (en voz baja)

Dios, elevada sea sobre los cielos y sobre toda la tierra tu gloria.

Bendito sea Dios nuestro.

SACERDOTE (en voz alta)

Eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

ACCIÓN DE GRACIAS

DIÁCONO

¡De pie! Habiendo comulgado los divinos, santos, inmaculados, inmortales, celestiales, vivificadores y estremecedores misterios de Cristo, agradezcamos dignamente al Señor.

CORO

Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y protégenos, Dios, por tu gracia.

CORO

Señor, ten piedad.

DIÁCONO

Habiendo pedido que toda esta tarde sea perfecta, santa, pacifica y sin pecado, encomendémonos a nosotros mismos, y mutuamente los unos a los otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.

CORO

A ti, Señor.

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡Oh Dios y Salvador de todos! Te agradecemos por todos los bienes que Tú nos has otorgado, y por la comunión del Cuerpo Santo y la Sangre Santa de Tu Cristo; y a Ti suplicamos, Oh Soberano Amante de la Humanidad, que nos proteges bajo la sombra de Tus Alas, y nos que otorgas comulgar dignamente de Tus Santos, hasta el último aliento de nuestra vida; para la iluminación del alma y del cuerpo y la herencia del Reino Celestial.

SACERDOTE (en voz alta)

Porque tú eres nuestra santificación y a ti rendimos gloria: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

DESPEDIDA

SACERDOTE

Salgamos en paz.

DIÁCONO

Roguemos al Señor.

CORO

Señor, ten piedad.

SACERDOTE

ORACIÓN DEL AMBÓN

Oh Soberano, Todopoderoso, que con Tu Sabiduría hiciste toda la Creación, y por Tu Inefable Providencia y por Tu Abundante Bondad, nos hiciste llegar a estos venerabilísimos días, para la purificación de las almas y los cuerpos, y la abstinencia para con los deseos, y para la esperanza de la Resurrección. Tú que durante los cuarenta días grabaste, para Tu servidor Moisés, con Tu Mano sobre dos tablas, los Mandamientos Divinos; Concédenos, Oh Bondadoso, a nosotros también, combatir el buen combate, concluir el periodo del Ayuno, conservar la fe integra e inquebrantable, aplastar las cabezas de las invisibles dragones, manifestarse como vencedores del pecado y llegar a prosternarse sin juicio ante la Santa Resurrección.

Porque Bendito y Glorificado es Tu Venerabilísimo y Majestuoso Nombre, Oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

CORO

Sea el nombre del Señor bendecido desde ahora y por los siglos. (3 veces)

SACERDOTE (en voz baja)

ORACIÓN DURANTE LA RECOLECCIÓN DE LOS DONES

Oh Señor Dios nuestro, Tú que nos hiciste llegar a estos Venerabilísimos días y ser partícipes de Tus Temibles Misterios; únenos a Tu rebaño racional y manifiéstanos herederos de Tu Reino, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

DIÁCONO

Roguemos al Señor.

CORO

Señor, ten piedad.

SACERDOTE

La bendición del Señor y su misericordia vengan sobre ustedes, por su divina gracia y su filantropía, eternamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

CORO

Amén.

Gloria a ti, Dios, esperanza nuestra. Gloria a ti.

Cristo, verdadero Dios nuestro, por las intercesiones de su purísima e inmaculada Madre, por el poder de la vivificante y preciosa Cruz, la protección de las celestiales potestades incorpóreas, las súplicas del venerable y glorioso profeta, precursor y bautista Juan, de los santos, gloriosos y alabadísimos apóstoles, de los santos, gloriosos y victoriosos mártires, de nuestros justos y teóforos padres, (santo patrono del templo local); de los santos y justos familiares del Señor, Joaquín y Ana, y de todos los santos, tenga misericordia de nosotros y sálvanos, pues eres un Dios bondadoso y filántropo.

LECTOR

Salmo 33 (34)

Bendeciré al Señor en todo tiempo, no cesará mi boca de alabarlo.

Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren.

Engrandezcan conmigo al Señor y ensalcemos a una su nombre.

Busqué al Señor y me dio una respuesta y me libró de todos mis temores.

Mírenlo a él y serán iluminados y no tendrán más cara de frustrados.

Este pobre gritó y el Señor lo escuchó, y lo salvó de todas sus angustias.

El ángel del Señor hace sus rondas junto a los que le temen y los guarda.

Gusten y vean cuán bueno es el Señor ¡dichoso aquel que busca en él asilo!

Teme al Señor, pueblo de los santos, pues nada les falta a los que le temen.

Los ricos se han quedado pobres y con hambre, pero a los que buscan al Señor nada les falta.

Vengan, hijos, y pónganme atención, quiero enseñarles el temor del Señor.

¿Cuál es el hombre que anhela vivir y desea gozar días felices?

Guarda tu lengua del mal, tus labios de palabras mentirosas.

Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y ponte a perseguirla.

Pero tiene puestos sus ojos en los justos y sus oídos pendientes de sus clamores.

El Señor aparta su cara de los malos y borra de la tierra su recuerdo.

En cuanto gritan, el Señor escucha, y los libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca del corazón deshecho y salva a los de espíritu abatido.

Aunque el justo padezca muchos males, de todos los librará el Señor.

El cuida con afán todos sus huesos, no le será quebrado ni uno de ellos.

El malo morirá por su maldad y los que odian al justo, lo tendrán que pagar.

Pero el Señor libra el alma de sus siervos, el que se ampara en él no tendrá que pagar. [SAOGM]

Salmo 144 (145)

Te celebro, oh Rey mi Dios, y bendigo tu nombre para siempre.

Deseo bendecirte cada día, alabaré tu Nombre para siempre.

Grande es el Señor, muy digno de alabanza, y no puede medirse su grandeza.

De generación en generación se celebran tus obras, se cuentan tus proezas.

El esplendor, la gloria de tu Nombre, tus maravillas, los repetiré.

De tu poder formidable se hablará, y tus grandezas yo las contaré.

Nos harán recordar tu gran bondad y se proclamará tu justicia.

El Señor es ternura de compasión, paciente y lleno de amor.

El Señor es bondad para con todos, sus ternuras están en todas sus obras.

Te den gracias, Señor, todas tus obras, te bendigan tus amigos;

que hablen de la gloria de tu reino y anuncien tus hazañas,

para que vean los hombres tus proezas, el brillo y la gloria de tu reino.

Tu reino es reino por todos los siglos y tu imperio, por todas las edades.

Fiel es el Señor en todas sus palabras y bondadoso en todas sus obras.

Sostiene el Señor a todos los que caen, a los que están encorvados endereza.

Los ojos de todos de ti esperan que les des a su tiempo su alimento.

Tú sólo abres tu mano, y satisfaces de lo que quiera a todo ser viviente.

Justo es el Señor en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras.

Cerca está el Señor de los que le invocan, de todos los que lo invocan de verdad.

Les da en el gusto a todos los que lo temen, escucha su clamor y los salva.

El Señor guarda a todos los que lo aman, y a todos los malvados extermina.

¡Que mi boca proclame la alabanza del Señor y todo ser carnal bendiga su santo nombre, por siempre y para siempre! [SAOGM]

SACERDOTE

Por las oraciones de nuestros santos padres, Señor Jesús Cristo Dios, ten piedad de nosotros y sálvanos.

CORO

Amén.